Basta con sentarse a tomar el aperitivo en cualquier terraza de España y que las pongan de tapa para que comience el debate. Mientras que en el litoral mediterráneo lo habitual es pedir unas 'olivas', en el resto de la península lo más común es decantarse por las 'aceitunas'. Una discusión lingüística y geográfica que divide a un buen número de personas en torno a un mismo elemento. Para cerrar esta polémica de una vez por todas, la conocida lingüista del concurso de televisión Cifras y Letras, Elena Herráiz, ha arrojado luz sobre el asunto en el podcast de divulgación Hablando en rata (el cual presenta junto a Sandra Ortonobes, 'La Hiperactina'). ¿Su veredicto? Una excelente noticia para los que siempre quieren llevar la razón: "La forma correcta es... ninguna. ¡Puedes hablar como quieras!".
Por qué ambas palabras son correctas
La experta en lengua castellana ha dejado claro que ambos términos, tanto oliva como aceituna, son perfectamente válidos y aceptados. Sin embargo, Herráiz ha compartido su propia regla mental a la hora de utilizarlas en el día a día: "Para mí, si está en el árbol es más oliva, pero si es para comer es aceituna", ha bromeado, reconociendo que, a nivel puramente personal, asocia la segunda palabra directamente con el momento de sentarse a la mesa.
Las reacciones de los seguidores del podcast no tardaron en aparecer, ahondando en el curioso debate. “En Jaén decimos aceituna, oliva es el árbol. Sufrimos bastante cuando nos ofrecen un árbol para comer”, “Pero decimos 'aceite de oliva'. Por cierto, no soporto las olivas/aceitunas pero me encanta el aceite”, “Y luego estoy yo con mis normas, llamando a la verde 'oliva' y a la negra 'aceituna, ¡jajajaja! Por cierto, en algunas comarcas del interior de la CV llaman 'olivera' al árbol... ¡Las lenguas, que están vivas!”, comentaban algunos de los seguidores.
El origen de “oliva” y “aceituna”
Detrás de esta "eterna guerra" no hay un error gramatical, sino una rica herencia histórica que explica por qué conviven dos formas tan distintas en nuestro vocabulario. Elena Herráiz ha detallado la etimología de ambas palabras, viajando en el tiempo para entender su evolución.
Por un lado, 'oliva' procede directamente del latín. "Los romanos llamaban oliva tanto al fruto como al árbol", señala la lingüista, explicando que con el paso de los siglos el castellano acabó desdoblando el término: 'oliva' para la fruta y 'olivo' para el árbol. De hecho, antes de la influencia de otras culturas en la península, esta era la forma mayoritaria y más común de referirse a ellas.
Por otro lado, su gran rival lingüístico, 'aceituna', tiene su origen en el árabe. Su introducción en el vocabulario cotidiano transformó el mapa, creando la división geográfica que hoy conocemos y arrastrando la tradición de las zonas bajo influencia andalusí frente a las regiones de fuerte herencia latina y románica.
¿Existe el término 'aceituno'? El rescate de una palabra olvidada que acepta el diccionario
Más allá de validar el uso de ambos términos, la lingüista ha sorprendido a los oyentes del podcast al rescatar una palabra que existe en el diccionario pero que rara vez se escucha en las calles: 'aceituno'. Aunque a muchos les pueda sonar extraño o incluso a error, Herráiz afirma que es tan correcto referirse al árbol como 'aceituno' como hacerlo como 'olivo'.
"No es común, pero si se usa por un grupo de personas y sirve para comunicarse, es correcto", sentencia la experta, recordando uno de los principios básicos de la lingüística moderna: la lengua la hacen y la transforman los propios hablantes. Así que, ya sea disfrutando de una gilda en el norte o de un aperitivo al sol en el sur, la próxima vez que surja el debate en la mesa ya hay argumento científico: todas las opciones son válidas.
Otros alimentos que cambian de nombre según la comunidad autónoma
Hay más ejemplos de alimentos que se llaman de forma distinta según la zona geográfica donde se consumen. Un ejemplo muy claro es el de las judías, como se conoce a la legumbre en una gran zona del centro y el norte (Madrid, Castilla y León), mientras que en otras zonas se conocen más como alubias (País Vasco, Navarra o La Rioja), habichuelas (Andalucía o Extremadura) o las conocidas fabes asturianas. Y el albaricoque, esa deliciosa fruta de verano, se conoce en zonas de Aragón y La Rioja como alberge.





