En un contexto económico y laboral incierto, perder el empleo en torno a los 60 años puede generar una sensación de vértigo. A esa edad, reincorporarse al mercado laboral no siempre es sencillo y la jubilación parece aún lejana. Sin embargo, en España existen alternativas para adelantar el retiro cuando la salida del trabajo no depende de la persona. La llamada jubilación anticipada involuntaria, regulada en la Ley General de la Seguridad Social, permite adelantar hasta cuatro años la edad ordinaria. ¿Qué significa esto en la práctica? Que algunas personas pueden jubilarse desde los 61 años, siempre que cumplan una serie de requisitos muy concretos.
Requisitos para jubilarse con 61 años
Para acceder a la jubilación anticipada involuntaria, la ley exige varios criterios acumulativos:
- Haber cotizado al menos 33 años a lo largo de la vida laboral.
- Que la salida del empleo no haya sido voluntaria, sino derivada de causas que se contemplan en la normativa.
- Estar inscrito como demandante de empleo durante al menos seis meses antes de solicitar la jubilación.
- Acreditar al menos dos años cotizados dentro de los quince anteriores al hecho causante.
- Que la pensión resultante sea superior a la pensión mínima que correspondería a los 65 años.
Uno de los requisitos fundamentales es haber cotizado al menos 33 años a lo largo de la vida laboral
Despido por causas ajenas al trabajador
La normativa exige que la finalización del contrato se produzca por causas no imputables a la voluntad del trabajador. Entre ellas se incluyen el despido colectivo por motivos económicos, técnicos, organizativos o de producción (como puede ocurrir cuando una empresa atraviesa pérdidas o reduce su actividad); el despido por causas objetivas regulado en el artículo 52 del Estatuto de los Trabajadores, como la ineptitud sobrevenida o la falta de adaptación a cambios técnicos; la extinción del contrato derivada de una resolución judicial en situaciones de concurso de acreedores; así como la muerte, jubilación o incapacidad permanente del empresario individual. También se contemplan los casos de fuerza mayor acreditada por la autoridad laboral y, en determinadas circunstancias, la extinción del contrato a iniciativa del trabajador cuando existe una modificación sustancial de las condiciones de trabajo o movilidad geográfica, además de los supuestos específicos de trabajadoras que cesan su actividad por ser víctimas de violencia de género o violencia sexual.
¿Todo el mundo se puede jubilar a los 61 años?
Lo cierto es que no se puede afirmar de forma general. Solo pueden jubilarse a los 61 años quienes, por sus años cotizados, tienen edad ordinaria de jubilación en 65. Quienes no alcanzan ese nivel de cotización tienen una edad ordinaria más alta, y el adelanto de cuatro años se calcula sobre esa edad, no sobre los 65. En 2026, solo pueden hacerlo quienes, por su carrera laboral, tendrían derecho a jubilarse ordinariamente a los 65 años, es decir, quienes hayan cotizado al menos 38 años y 3 meses. Si no se alcanza ese umbral, la edad ordinaria es mayor (66 años y 10 meses), y por tanto la anticipada también se desplaza: el adelanto máximo sigue siendo de cuatro años, pero la edad mínima queda por encima de los 61.
Otra modalidad posible: jubilación anticipada voluntaria
Frente a esta modalidad, existe otra opción: la jubilación anticipada voluntaria, que permite adelantar la jubilación hasta dos años por decisión propia.
Teniendo en cuenta los datos de 2026, esto se traduce en:
- 63 años, para quienes pueden jubilarse ordinariamente a los 65 (38 años y 3 meses cotizados).
- 64 años y 10 meses, para quienes tienen una edad ordinaria de 66 años y 10 meses.
Los inconvenientes de jubilarse antes de tiempo
Adelantar la jubilación implica asumir coeficientes reductores que disminuyen la pensión de forma permanente. La penalización depende de dos factores:
- Los años cotizados.
- El tiempo de adelanto respecto a la edad ordinaria.
Cuanto mayor sea el anticipo, mayor será el recorte, que puede ser significativo en algunos casos.
El caso concreto de las mujeres
Para muchas mujeres, este escenario tiene un impacto particular. Las carreras laborales interrumpidas, los periodos dedicados a cuidados o la mayor presencia en empleos a tiempo parcial dificultan alcanzar los años de cotización necesarios y pueden reducir la base reguladora. Por eso, antes de tomar una decisión, es recomendable solicitar una simulación personalizada y valorar el efecto real en la pensión futura.
Una decisión que conviene planificar
En un mercado laboral donde la estabilidad no siempre está garantizada, conocer estas opciones permite anticiparse y tomar decisiones con mayor seguridad. La jubilación anticipada puede ser una salida viable, pero exige analizar con calma sus implicaciones económicas a largo plazo.





