El pacto secreto de Sandra Barneda y Pascalle Paerel para su boda: "Nos recordamos mutuamente no perdernos de vista"


Las protagonistas de la boda de la semana repasan, en exclusiva, las anécdotas de su enlace: de su llegada al altar a su arrolladora entrada nupcial al ritmo de Ricchi e Poveri


Sandra Barneda y su mujer, Pascalle Paerel, tras darse el sí, quiero© SILVIA SÁNCHEZ
Luis NemolatoDirector especiales ¡HOLA!
Belén JuanRedactora ¡HOLA!
16 de octubre de 2026 a las 17:30 CEST

Hace tan solo seis días, todo eran nervios, deseos por cumplir, expectativas e ilusiones…Hoy, sin embargo, lo que vivimos en Candeleda, a la sombra de un abeto majestuoso y el perfume de las higueras coronando nuestras cabezas, forma parte de nuestros recuerdos en moviola. Imágenes de una exclusiva que se podrá consultar en las hemerotecas y de un texto que ya forma parte de nuestro pasado y nos conduce directamente hacia el futuro. No vamos a entrar en diatribas sobre la futilidad el tiempo ni vamos a reescribir el pasaje de la magdalena de Proust, porque no hace falta —ni tampoco sabríamos—, pero sí que, por la importancia o trascendencia de las cosas, no hubo tiempo perdido. Al contrario, la presencia de la boda de Sandra Barneda y Pascalle Paerel en nuestras páginas es tiempo ganado. Una declaración de amor que, sea como fuere, forma parte de lo que somos y de lo que queremos. Si en HOLA amamos el amor lo amamos sin adjetivos ni limitaciones. 

La presentadora y la ex bailarina nos contaron cómo se conocieron; cómo se enamoraron; cómo una se convirtió en parte de la otra; cómo el yo mudó en nosotras… En definitiva, cómo se ven de aquí a la eternidad. Algo así como en la peli de Fred Zinnemann, pero con un giro de guión, en vez de tener el vello de punta viendo a Burt Lancaster besando a Deborah Kerr en la orilla del mar, nos eriza la piel el que la pelirroja haya preferido revolcarse en la arena con Diane Reed… Y mola. Mola que, a Dios gracias, estamos en éstos tiempos, en los que ya no hace falta arar la tierra y arrancar las historias de amor enterradas en los campos porque… esas historias aparecen en la portada HOLA.

Pero… ¿cómo vivieron ellas ese momento? Ese instante en el que unieron sus vidas -si es que no lo habían hecho ya- delante de sus familiares y amigos, un juez de paz y los objetivos de nuestra. Aquí tienes la respuesta.

Media Image© Silvia Sánchez

¿Cómo habéis vivido los momentos previos a la boda, preparándoos con vuestros familiares más cercanos?

Sandra: Lo viví con muchísima tranquilidad. Fue un momento muy íntimo, todos estábamos muy felices. Al único que no quise ver hasta que llegó la hora de salir fue a mi padre, que no estaba en la casas aún. Me emocioné mucho con mi madre; estuvimos hablando, también con mi hermana y mis sobrinos. Todo fue muy, muy bonito y de muchísima felicidad. Tuvimos que esperar bastante en la habitación y, como no quería ver a nadie más, pasamos un rato muy divertido con los diseñadores, con Álvaro. Fue una espera muy especial.

Pascalle: Viví la mañana de nuestra boda como algo muy bonito y lleno de amor. Con paz. Con un sol precioso. Amanecí en el hotel con mi hija, mis padres y algunos otros amigos y familiares, desayuné relajada y me tomé mi tiempo para prepararme… Después, llegaron los maquilladores y fotógrafos… Solo empecé a ponerme nerviosa cuando empezamos a retrasarnos un poco con el horario. ¡Podía ver en el teléfono que mis amigos ya estaban en el lugar! Fue un momento tan maravilloso… Especialmente caminar hacia el altar con mi padre. Fue como estar envuelta en un cálido abrazo de amor.

Media Image© Silvia Sánchez
Media Image© Silvia Sánchez
Sandra Barneda y su mujer, Pascalle Paerel, tras darse el sí, quiero© SILVIA SÁNCHEZ

¿Os dieron algún consejo de última hora?

Sandra: El consejo fue que disfrutáramos del día, que no estuviéramos pendientes de nada más que de vivir cada momento y gozarlo, porque pasa muy rápido. Y tenían razón: ¡pasa súper rápido! Nos insistieron en que nos dejáramos llevar y nos dedicáramos solo a eso, a disfrutar.

Pascalle: Realmente, no. Los consejos habían llegado antes. Por encima de todo, Sandra y yo nos habíamos recordado mutuamente no perdernos de vista en medio de toda la emoción, porque este era nuestro día. Eso era algo de lo que habíamos hablado semanas antes de la boda. Durante el día de nuestra boda, lo único que nos decía la gente era: "Deja todo fluir y disfrútalo". Y eso es exactamente lo que hice. Creo que por eso también me sentí tan tranquila.

Un retrato tras casarse © Silvia Sánchez
Varios momentos de la ceremonia, en los que se aprecian los ramos de novia de ambas: Sandra, con tulipanes blancos en un guiño a su mujer, holandesa; Pascalle, con calas

¿Cuáles fueron los momentos más emotivos de la boda?

Sandra: El primero fue cuando bajé y todos mis familiares me vieron vestida de novia. Después, cuando vi llegar a Pascalle acompañada de su padre, no pude contener la emoción. Me emocionaron muchísimo los discursos de los testigos y, sobre todo, los votos y todo lo que Pascalle me dijo. También fue precioso cuando entramos, ya casadas, y todos nos recibieron agitando los pañuelos. Las conversaciones, los discursos del padre y de la madre de Pascalle y el de mi padre… Fue increíble. Y luego, cuando abrimos el baile, vivimos otro momento súper bonito. En realidad, estuve emocionada todo el rato. Miraba a mi alrededor, veía a todo el mundo tan feliz y volvía a emocionarme.

Pascalle: Hubo muchísimos momentos emotivos. El primero fue, por supuesto, vernos la una a la otra. Yo caminaba con mi padre, observando todas las caras a nuestro alrededor, y tuvimos que doblar una pequeña esquina antes de que pudiera ver a Sandra. Y ahí estaba ella, con sus labios temblando de emoción. Fue un momento muy poderoso. Luego vinieron los discursos de mi amiga Wendeline y de Vincent. Sus palabras me conmovieron profundamente. Desde el primer discurso, casi no podía dejar de llorar. Escuchar palabras tan hermosas de personas que conozco desde hace tanto tiempo significó muchísimo. A lo largo del día, hubo muchos momentos llenos de alegría y amor. Uno de los más destacados fue nuestra entrada en el almuerzo, con todo el mundo de pie cantando Sarà perché ti amo. La gente había preparado tantas cosas para nosotras… Y fue increíblemente hermoso. Pero si tuviera que elegir la parte más emotiva de la boda, sin duda sería la ceremonia: los discursos y ese primer momento de vernos la una a la otra.

Un momento emotivo© Silvia Sánchez

¿Qué sentisteis al veros por primera vez vestidas de novia?

Sandra: Al ver a Pascalle vestida de novia sentí una explosión de emoción que no podía contener. No podía parar de llorar. La vi tan guapa… La miraba a los ojos y todo era súper bonito. Cuando por fin estuvo a mi lado, le pregunté: "¿Estás bien? ¿Cómo estás?". Nos cogimos de la mano y ya no nos la soltamos.

Pascalle: Cuando vi a Sandra, lo único que podía ver era a esta mujer increíblemente hermosa parada allí, rodeada de vegetación. Parecía casi una diosa vestida de blanco. Solo veía a la mujer que amo. Me emocioné de inmediato. Había sentido mucha curiosidad por ver cómo luciría, y pensé que estaba absolutamente deslumbrante. Fue un momento muy emotivo.

Más momentos emotivos© Silvia Sánchez

¿Qué es lo que más os ha sorprendido?

Sandra: Más que una sorpresa, ha sido una alegría ver lo bien que se lo ha pasado todo el mundo. La mezcla entre Holanda y España fue perfecta. Decidimos mezclar a los invitados y, aunque eran personas que no se conocían y podía no haber resultado tan fácil, todo fluyó de una manera increíble. Fue muy bonito ver cómo conectaron y disfrutaron juntos. También destacaría la eficacia del equipo del catering y de la wedding planner. A pesar de que llevábamos un retraso de una hora y pico, todo funcionó muy bien.

Pascalle: Lo que más me sorprendió en los días previos a la boda fue lo tranquila que me sentía. El día en sí, fueron los hermosos discursos y nuestra entrada en el almuerzo, con todos enloquecidos y agitando sus servilletas. Ver lo bien que se llevaban todos, lo felices que estaban y lo mucho que disfrutaron en la pista de baile era todo lo que había deseado. Nunca se sabe de antemano, pero la pista de baile no podía estar más llena. Se mantuvo abarrotada todo el tiempo, y eso realmente me asombró. La energía y el amor de todos fueron increíbles. Incluso cuando esperas todo eso, te sigue sorprendiendo cuando realmente sucede. Todo fue perfecto.

Sandra sorprendida en la pista de baile© Silvia Sánchez
Sandra sorprendida en la pista de baile
Pascalle © Silvia Sánchez
Pascalle en medio de su baile