Ya ha llegado el esperado día. En medio de la recta final, entre platós de televisión, proyectos editoriales en España y compromisos empresariales en los Países Bajos, Sandra Barneda y Pascalle Paerel sacaron un momento para mirarse a los ojos, tomar aire y disfrutar del camino. Hablamos con la pareja en exclusiva sobre la vorágine de las últimas semanas, las sorpresas que preparan y la ilusión de unir a sus dos mundos en un enlace inolvidable.
Un tsunami de emociones y una boda organizada en tres meses
¿Cómo habéis vivido estas últimas semanas previas a vuestro gran día?
Sandra: Con muchos nervios y una mezcla enorme de emociones. Tenemos muchas cosas a la vez y, entre los compromisos laborales y todo lo que todavía queda por preparar, a veces cuesta encontrar tiempo para disfrutarlo. Pero intentamos mirarnos a los ojos y recordarnos cada día que nos vamos a casar. En medio de todo ese ajetreo, necesitamos esos momentos para tomar conciencia de lo que estamos a punto de vivir.
Pascalle: Estoy increíblemente emocionada. Por supuesto, me pongo más nerviosa a medida que se acerca el día, pero al mismo tiempo también estoy aprendiendo a dejar que las cosas fluyan. Definitivamente no soy una 'bridezilla' (novia obsesiva). Lo que más importa es que tengamos un día hermoso con las personas que amamos, lleno de calidez, buena comida, risas y amor.
Sandra, tú que estás acostumbrada al directo de la televisión y a gestionar tantas emociones, ¿te has sorprendido a ti misma con la calma o han aparecido los nervios de última hora?
Es como el estreno de un gran programa multiplicado por veinte. Los nervios afloran, pero la diferencia es que hay una felicidad tan grande que te explota el corazón. Saber que vas a estar rodeada de gente que te quiere, que vas a ver a la persona que más quieres, a la que has elegido para compartir tu vida… Todo se vive a lo grande. Es un tsunami emocional.
Entre los platós en España, los proyectos literarios y la agencia en los Países Bajos, ¿cómo os habéis organizado entre Madrid y Ámsterdam para los preparativos?
S: La verdad es que Pascalle ha sido mucho más generosa que yo. Como la boda es en España, se ha organizado para pasar más tiempo en Madrid, adaptando sus compromisos personales y laborales para poder estar aquí. Eso me ha facilitado muchísimo las cosas, porque se me ha acumulado el trabajo entre Supervivientes, La isla de las tentaciones y la novela que publicaré el próximo año. Su esfuerzo por estar más tiempo en España ha sido una ayuda enorme.
P: Normalmente viajo a Madrid dos veces al mes durante aproximadamente una semana, y Sandra viene a Ámsterdam una vez al mes durante unos días. Pero como planeamos la boda en solo tres meses, pasé casi todo el mes en España. Mi familia, incluida mi hija, también vino, así que pudimos compartir este período juntas.
De todo este tiempo organizando el enlace, ¿qué momento previo ha sido el más especial para vosotras hasta ahora?
S: Uno de los momentos más bonitos ha sido organizar las mesas. Hemos querido mezclar a los invitados de España y de Holanda, que nuestra gente también se conozca. Pasamos un día entero hablando de las mesas, de los invitados, imaginando cómo encajaría cada uno… Fue muy especial. Y luego están esos momentos finales en los que todo empieza a montarse, lo vas viendo, haces los ensayos y lo que llevas tanto tiempo imaginando empieza a hacerse realidad. ¡Esto de casarse es impresionante! No sabía que había tanto trabajo.
P: Este verano estuvimos juntas en el lugar donde nos vamos a casar, tomadas de la mano y dándonos cuenta de que solo unas semanas después estaríamos allí de nuevo para casarnos. Como este lugar es tan personal para nosotras, ese momento se sintió increíblemente especial.
Tenéis invitados viajando desde muy lejos. ¿Tenéis pensada alguna reunión o fiesta previa para darles la bienvenida?
S: Pascalle sí va a reunirse con su gente a medida que vayan llegando, pero lo que hemos organizado es boda y postboda. Nos parecía la mejor opción para que todos lleguemos más descansados y podamos disfrutarlo más. Y así, al día siguiente, seguimos celebrando y compartiendo tiempo juntos.
P: No planeamos una cena previa, pero tendremos un almuerzo largo el día después de la boda para muchos de nuestros invitados holandeses y algunos amigos españoles. Insistí en grandes paelleras —muy estereotípicamente español para los holandeses— para que podamos relajarnos, comer juntos y disfrutar de los recuerdos del día anterior.
¿Habéis marcado alguna pauta especial de vestimenta para los invitados o preferís una celebración desenfadada?
La verdad es que el código de vestimenta ha dado mucho juego. En la invitación pusimos Country Chic Elegant y algunos empezaron a enviarnos ideas con botas y sombreros de cowboy… ¡Tuvimos que hacer un moodboard para orientar un poco a los despistados! Queríamos un estilo elegante, pero con ese aire de campo que encaja con el lugar. Nos hemos reído mucho con las interpretaciones de cada uno.
Sin desvelar demasiado, ¿habrá sorpresas o elementos en la celebración que unan el arte de la danza, la literatura o vuestra cultura?
Habrá sorpresas, ¡porque en las bodas siempre las hay! Algunas las tenemos preparadas nosotras y otras seguro que nos las tienen preparadas a nosotras. Nuestra wedding planner, Eva Iglesias, de Bodas Colorín Colorado, es maravillosa. Cuando la atiborramos a preguntas sobre esto, lo otro y lo de más allá, nos dice: "Está previsto, pero no podéis saber nada. Forma parte de las sorpresas que vais a tener". Así que también nos toca dejarnos sorprender.










