Kucca Gotor es la mujer de las mil vidas. Iba para bróker, pero, por reveses del destino —el fatal accidente de tráfico de Grace Kelly—, terminó estudiando Moda en París. De ahí a trabajar para Óscar de la Renta, para crear luego su propia firma, con la que vistió a las mujeres más famosas de los años 90. No es el único giro inesperado en la vida de Esperanza Martínez-Bordiú —nombre real de la exdiseñadora—, porque el complicado embarazo de su segunda hija le obligó a dejar la moda en 2006. Seis años después, le diagnosticaron un cáncer de mama tan agresivo —la misma enfermedad de la que falleció su madre— que los médicos le dieron tres meses de vida. Igual de insospechada fue su reinvención como lotera.
La también hermana de Pocholo y prima de Carmen Martínez-Bordiú repasa cada una de sus vidas ahora con ¡HOLA! en su casa, situada en Castilla-La Mancha. Aquí, nos recibe con su marido, el empresario José Villaseñor, y sus dos hijas, Clotilde y Jimena, que es modelo y ha devuelto a Kucca a este mundo. "La finca tiene tres hectáreas en total, de las cuales dos son de olivos; es un olivar", nos cuenta la exdiseñadora. "Mi marido y yo vivimos un año en Madrid, pero, a los pocos meses, nos dimos cuenta de que no era nuestro sitio: a los dos nos gusta el campo", sigue contando Kucca, que acabó abandonando la gran ciudad. "Encontramos una antigua granja de cerdos que tenía muchas posibilidades. Con la calidad de vida que íbamos a tener, estando a cuarenta minutos o una hora de Madrid, sumada al coste de vida, te permite tener diez veces más cosas; merece la pena. Y dado que los dos nos hemos criado en el campo, era como un sueño", añade.
De su reliquia papal a su 'batcueva'
Kucca, ¿cuándo os vinisteis aquí?
Hace ya 21 años. Clotilde, nuestra hija mayor, nació el 8 de abril de 2005 y tenía apenas dos meses.
¿Cómo es el estilo de la casa?
Es una casa de campo clásica y funcional, pero mezclada con objetos muy actuales. Tenemos esculturas muy modernas, como una de Fernando Suárez, y muebles del siglo XVI, heredados de mis padres.
Hasta una reliquia de un Papa...
Del Papa Luna, y es preciosa. Por parte de padre, compartimos rama familiar con él. También tenemos una casulla de protocolo japonés, antiquísima y bordada en hilo de oro.
¿Cómo es que tienes esa casulla?
No sabía de su existencia hasta que vaciamos la casa de mis padres, en la calle Hermanos Bécquer. En un baúl, vi una tela roja mal doblada y resultó ser la casulla. Como mis padres ya habían fallecido, le pregunté a mi tía Carmen (Franco) y me contó que mis padres dieron la vuelta al mundo en su viaje de novios. Al ir con rango diplomático, les hicieron una cena especial en Japón y se la regalaron.
La hija del XVII barón de Gotor se define como 'una madre zulú': "No quiero proteger a Clotilde y Jimena, sino que se tropiecen y se levanten. Me ocupo y estoy pendiente de ellas, pero que tomen sus decisiones"
¿Cuál es tu rincón favorito?
Tengo muchos de esta casa. Me gusta ver el atardecer desde el salón o desde los olivos, cuando todo el paisaje se vuelve rosa. Es increíble.
Del salón llama mucho la atención su biblioteca integrada.
Nos encanta leer y tenemos buenos libros. Luego, siempre me fascinó la "batcueva" de Batman, a la que se entraba a través de una biblioteca. Tomamos esa idea: que hubiera una entrada secreta a los cuartos desde la biblioteca. Pero encontramos unas puertas antiguas maravillosas y no podíamos taparlas con libros.
Clotilde y Jimena viven con vosotros. ¿A qué se dedican?
La mayor, Clotilde, quería ser guardia civil, pero se dio cuenta de que no era su camino. Tras probar otras cosas, empezó a trabajar con su hermana María, la hija que tiene mi marido de una relación anterior, que tiene una empresa para vinilar casas. Le propuse a Clotilde que probara con ella y, como le gustó mucho, hizo dos grados y empezó a trabajar como arquitecta de interiores.
Y Jimena es modelo.
Sí. Mientras estudia Psicología. Siempre quiso hacer la carrera y especializarse en niños.
"Nadie me ha regalado nada ni soy rica de familia. Llevo un apellido muy conocido —por mis primos—, pero no he heredado lo que ellos", nos apunta Kucca, refiriéndose a Carmen Martínez-Bordiú y sus seis hermanos
Te hará ilusión que esté en la moda, habiendo sido tú diseñadora.
Me encanta. Además, le dices que saque el "ángel" delante de la cámara… ¡y lo tiene! Hace poco desfiló para Custo Barcelona y salió en todas las revistas de moda.
¿Cómo vives la moda ahora desde otra perspectiva?
Cuando Jimena empezó como modelo, le dije: "Te acompaño y te ayudo, pero no voy a ejercer de 'madre consentidora”, sino de profesional de la moda. Te voy a decir todo, lo bueno y lo malo". No voy como la mamá de la Pantoja. A veces, Jimena dice que soy muy dura, sobre todo con las actitudes, el físico… Pero he sido diseñadora y sé perfectamente a qué niña no elegiría para un desfile. Si Jimena quiere estar en moda, se lo tiene que tomar en serio. Y aunque se enfade, sabe que tengo razón.
Ahora quiere trabajar con Óscar de la Renta.
Está metida dentro del casting para desfiles y creo que encaja. Es curioso porque yo trabajé para Óscar y conozco a su hijo, que sigue dentro.
"Para hacer alta costura, me recomendaron estudiar en la Chambre Syndicale de la Couture de París, pero había tres años de espera. Cuando Estefanía de Mónaco tuvo el accidente de coche con su madre, quedó vacante su plaza y entré"
Jimena fue quien te sacó de la moda y, ahora, quien te ha devuelto.
Por eso le hace ilusión ponerse Gotor de apellido. Sabe que mi vida sigue siendo la moda, aunque ahora soy una mujer de moda en la lotería (ríe). Me hace mucha ilusión que la gente me siga recordando. Eso significa que hice algo bien.
Su etapa de diseñadora
¿Te gustaría volver?
No. Es imposible hacer esa moda superexclusiva y a medida. Estamos en la "era" de Shein y de Zara. Kucca Gotor no podría ser lo que era, que era lujo: hacía alta costura a un precio normal. Por eso vestí a tanta gente. Ahora solo se paga alta costura para una boda. O se compra algo barato y se lleva a una modista para que lo rehaga y parezca caro.
¿Tus hijas no alucinan con tu trayectoria como diseñadora?
Mucho. Y les encanta. Siempre me piden que les cuente cosas. Fueron veinte años y hay mucho que contar.
¿Cómo recuerdas esa época?
Muy divertida, pero trabajaba mucho. Lo hacía todo. Muy intensa.
Fuiste diseñadora por azar, por una plaza que quedó vacante en París.
Si. Grandes diseñadores me recomendaron que, si quería hacer alta costura, tenía que estudiar en París, en la Chambre Syndicale de la Couture Parisienne. Me inscribí, pero había tres años de lista de espera. Mi padre no quería que perdiese el tiempo, así que me matriculé en Medicina en España para tirar por Veterinaria, pues mi padre tenía caballos. Pero justo cuando empecé la carrera, Estefanía de Mónaco tuvo el accidente de coche con su madre —en septiembre de 1982, en el que falleció Grace Kelly— y quedó vacante su plaza en la Chambre Syndicale. Me fui a París con mi prima Carmen, que vivía allí con Rossi. Fue totalmente accidental.
"Estando embarazada de mi segunda hija, el médico me dijo: 'O la firma de moda o la niña'. Acababa de perder un bebé, tenía 42 años y con ese nivel de estrés en la moda, no tuve dudas: desmonté la firma en 24 horas"
De ahí a trabajar con Óscar de la Renta.
Primero estudié tres años de alta costura y luego un grado en prêt-à-porter. Mientras tanto, hice muchos stage, muchos trainings... Empecé con Emanuel Ungaro desde cero, cogiendo alfileres y cafés. Luego, con Jean-Pierre Delire y en muchas otras casas de costura, hasta que volví a España. Gracias a contactos de mis padres, Óscar de la Renta me llamó para colaborar en su estudio de Nueva York.
¿Cómo fue trabajar allí?
Espectacular. Qué pedazo de señor. Me cogió para tres colecciones y estuve todo el tiempo pegada a él. Fue la experiencia de mi vida. Su clientela era lo más de lo más a nivel mundial.
Aquí, en España, también vestiste a mujeres como las infantas Elena y Cristina o la condesa de Romanones
Vestí a mucha gente importante de Europa, porque mis padres tenían muchos contactos fuera. Si haces bien tu trabajo, a buen precio y con un estilo que gusta, la gente te compra. El mío era clásico con un toque diferente.
Recuerdo los vestidos de novia que les hiciste a Sonsoles Suárez y Nuria March.
Claro, es que son cuñadas. He vestido a todas las novias de mi familia.
¿Cómo fue dejar tu firma en lo más alto?
Estando embarazada de mi segunda hija, el médico me dijo: "O 'Kucca Gotor' o la niña". Acababa de perder un bebé y tenía 42 años… Eso más el nivel de estrés en la moda… No tuve dudas, desmonté “Kucca Gotor” en 24 horas. Además, mis padres estaban malitos y la madre de José acababa de fallecer. Se juntaron tantas cosas… Fue una época muy dura.
Te daría muchísima pena cerrar la firma.
Pues sí. Después de nacer Jimena, me puse malita… No hubiera podido continuar, porque estuve con quimio y radio durante tres años.
Es que pasaste por un cáncer de mama muy complicado. Hasta te dieron tres meses de vida.
Sí, en 2013. Al médico le contesté: "Pues no me viene bien morirme ahora mismo". Mi madre falleció del mismo cáncer, cinco años antes, pero a mí me lo pillaron a tiempo y me pude salvar. Por eso mis hijas ya van a revisión, ya que la prevención es vital en casos hereditarios.
Sus hijas, 'el yin y el yang'
¿Cómo eres como madre?
Soy una madre bastante "zulú", pero quiero que Clotilde y Jimena vivan en la realidad. No quiero protegerlas, sino que se tropiecen y se levanten. Estoy pendiente y me ocupo de ellas, pero tienen que tomar sus decisiones. Eso sí, me aseguro de que no tropiecen demasiado.
Así reaccionó cuando le diagnosticaron cáncer y le dieron tres meses de vida: "Le dije al doctor que no me venía bien morir. Mi madre falleció del mismo cáncer, pero me lo pillaron a tiempo"
¿Cómo definirías a Clotilde y a Jimena?
Son el yin y el yang. Clotilde es introvertida y muy muy fuerte, de cabeza y de físico. Siendo rubia, parece una princesa, pero tiene un carácter fortísimo. Luego, Jimena, que parece fuerte, es más cariñosa y extravertida. Son el día y la noche totalmente, pero forman un equipo perfecto.
¿Cómo conociste a tu marido?
En El Rocío. Estando yo con un grupo, apareció José con un amigo. Después de ofrecerle un rebujito, preguntó quién era yo y me empezó a buscar. Al mes estábamos viviendo juntos. Ahora va a hacer 23 años desde que nos casamos.
Como se dice siempre en las bodas, habéis estado unidos en la salud y en la enfermedad.
Desde luego. En lo bueno y lo malo, porque nos ha pasado de todo: mi enfermedad, que, por suerte, me pillaron a tiempo; José también tuvo un cáncer de próstata... Y, luego, su empresa de tematización pasó por la crisis terrible del 2009. Además, me estafaron en la lotería y, hace un año, me rompí la muñeca por la mitad: me caí desde la escalera y me separó la mano del brazo. Fue brutal. Ya estoy bien, pero lo he pasado muy mal. Nos ha pasado de todo, pero ahí seguimos… Es amor verdadero.
Tu diagnóstico de cáncer fue terrible. ¿Cambia la vida ver la muerte tan de cerca?
No la vi porque no la acepté. Eso que dice la gente de que las prioridades te cambian… Si las tienes claras desde el principio, sigues luchando. Siempre me enseñaron que hay que seguir para adelante, luchar y que, para conseguir las cosas, hay que currar. Me llegó el cáncer y lo vi como un problema más. Dije: "Como el 'no' ya lo tienes, tira para adelante". Y eso hice. No es ser ni valiente ni luchadora. ¿Qué vas a hacer? Tampoco cambias de prioridades o ves la vida de otra manera. ¡Qué va! Eso son tonterías. Hay que tirar para adelante. Si no, ya sabes lo que ocurre.
"Mi marido y yo hemos estado unidos en lo bueno y lo malo. En mi enfermedad y con el cáncer de José… Su empresa sufrió la crisis terrible del 2009 y, luego, me estafaron en la lotería"
Eres una mujer con muchas vidas: ibas para bróker, fuiste diseñadora de moda y, ahora, lotera.
Llevar una administración de lotería es un poco como ser bróker: tienes que saber dónde invertir la ilusión. Igual que invertir en bolsa.
¿Cómo es tu vida como lotera?
Divina. Me encanta ser lotera. Tampoco está tan lejos de la moda, donde te entra una Cenicienta y sale una princesa. Aquí, si das un premio a alguien, le das la felicidad absoluta y le conviertes en príncipe o princesa. Ahora vendo ilusión, como hacía en la moda. Luego, la ventanilla de una lotería es muy cercana, incluso con la gente que juega por la web. A veces llaman por un problema y se lo solucionas. Y si toca algo, te escriben para dar las gracias. Además, al verme en la tele o leerme en ¡HOLA!, la gente sabe que "Los 4 del Gordo" —así se llama su administración— es de Kucca Gotor o de la hermana de Pocholo, así que me ponen cara. ¡Hasta vienen a conocerme de otros barrios!
Ya nos contaste que te llaman 'la Pochola' en el barrio en el que tienes la administración.
¡Sí! (Ríe). También vienen del barrio de Salamanca y de la zona sur. Es flipante.
¿No se extraña la gente de tu época de diseñadora cuando se entera que eres lotera?
No, porque saben cómo soy. Te vuelvo a decir, como en la pregunta del cáncer: soy luchadora, una tía que tira para adelante. Y más cuando, económicamente, subes y bajas. La crisis del 2009 fue terrible para los negocios de mi marido y hubo que seguir luchando. Nadie me ha regalado nada ni soy rica de familia. Llevo un apellido muy conocido, pero por mis primos... Y no he heredado lo que ellos han heredado...
"Mi hermano Pocholo tuvo un susto: un pequeño cáncer en el hígado, hace más de tres años. Le operaron, se lo limpiaron y no pasó nada. Pero se asustó. Ahora se cuida muchísimo"
En lo más alto, mucha gente se te arrimaría por interés. ¿Sientes cierto desencanto por las personas que han desaparecido de tu vida?
No. Hay gente a la que introduces en la sociedad porque no tiene cabida si no está contigo, que suele pasar bastante. A otros realmente les aportas como amiga o persona. Quien ha vuelto, ha vuelto. El que no, no merecía la pena.
¿Echas de menos la fama?
En absoluto. Tampoco es que fuese tan famosa, solo conocida.
Pero si vestiste a lo mejor de España...
Eso sí. Y sigo teniendo a lo mejor de España como amigos en todos los sentidos, como personas y aristocráticamente hablando. Me llena de orgullo tener a las mismas personas a mi alrededor después de tantos años.
De Pocholo a su prima Carmen
¿Cómo ves a tu hermano Pocholo ahora? ¿Ha sentado la cabeza?
Sí. Tuvo un susto con un pequeño cáncer en el hígado, hace más de tres años. Le operaron en Barcelona, se lo limpiaron y no pasó nada. Pero se asustó. Ahora se cuida muchísimo y está espectacular; tanto de físico como de cabeza. Nunca ha estado mejor. Nunca.
¿Y cómo ves ahora a Carmen Martínez-Bordiú, a sus 75 años?
Feliz. Tiene 75 años porque lo dice su fecha de nacimiento, pero no los aparenta para nada. Es una "tipa espectacular". Y te digo "tipa" adrede, porque es excepcional en todos los sentidos.
Aun viviendo ella en Portugal, tenéis mucha relación.
Sí. A José y a mí nos llama "primos". Hablamos mucho, nos "whatsapeamos", nos manda fotos de sus viajes... Y cuando viene a Madrid, nos vemos. Le tengo un cariño extraordinario.
Tu marido está jubilado ahora, pero también ha hecho de todo.
Bueno, está jubilado de empresas, pero sigue activo en casa y con una cartera de clientes espectacular, ya que sigue aceptando trabajos de tematizaciones y reestructurando la imagen de centros comerciales. Su hija María trabajaba con él como project manager.
A tu hijo le encanta la doma clásica
Le encantan los caballos. Por eso, nos fuimos a vivir al campo. Ahora mismo, no tenemos caballada porque no nos da la vida para cuidar caballos, pero igual volvemos a tener… Nunca se sabe.

















