Murcia se ha vestido de gala para acoger uno de los enlaces más románticos y esperados de la temporada. María Liria y Nacho Sánchez-Vizcaíno se han dado el "sí, quiero" en una celebración que ha destacado por su elegancia, su alegría y, sobre todo, por la profunda emoción que se respiró desde el primer minuto. Rodeados de sus familiares más cercanos y su círculo íntimo de amigos en Murcia, la pareja ha sellado su historia de amor en el interior de la iglesia de San Miguel.
"La boda está inspirada en nosotros; nos encanta viajar y conocer hoteles y tiendas de decoración, por lo que hemos tratado de hacer que la boda sea un reflejo de nosotros, desde la invitación y cada comunicación, flores, mantelería, música… Que fuese como estar en casa, acogedor, natural, cuidado", nos cuenta la novia.
El vestido de novia de María Liria: blanco roto, mantilla española y un guiño a la tradición
La hija del torero lució un vestido de líneas depuradas y sofisticadas que realzaba su silueta, combinado con detalles que reflejaban a la perfección su personalidad. Eso sí, quiso romper con esa regla del blanco pulcro y se decantó por un blanco roto de lo más favorecedor.
El toque lo dio con el velo amantillado de esencia puramente española que combinaba tul con encaje y puntilla, y que lo sujetaba en la parte superior de la cabeza, con una peineta. A diferencia del velo, este complemento está permitido también en las invitadas, y, depende de en qué comunidad autónoma, es frecuente ver a la madre del novio llevando mantilla.
La gran ausencia en la boda de María Liria: por qué Pepín Liria no estuvo en el enlace de su hija
Sin embargo, aunque la boda transcurrió de lo más alegre, la celebración contó con una destacada ausencia: la de su padre, el torero Pepín Liria, con quien la novia no mantiene relación en la actualidad.
Del torero, lo único que se sabe es que su corazón vuelve a latir con fuerza desde la llegada a su vida de Drágana Balde Brito (26), con quien mantiene una diferencia de edad de 30 años. La pareja se conoció en un concierto de Malú a mediados de febrero y, desde entonces, se ha vuelto inseparable.
Tanto, que el diestro murciano no ha tenido reparo en confesar que está “muy feliz y enamorado”. Unas declaraciones que no han sentado del todo bien en su entorno, donde las tensiones vienen de lejos puesto que no se habla con sus hijas. Una persona cercana a su familia explicó a Semana que el trato con su hija pequeña es nulo y que incluso le pidió las pruebas de ADN a su exmujer, Gloria Rivas. A eso se suma el conflicto con tres de sus cuatro hermanos por la herencia de sus padres.
Por su parte, Pepín, explicó que resolverá en la intimidad cualquier tensión con sus hijas, a lo que define como "lo más grande que tengo en esta vida". Sobre sus hermanos, indica que todo comenzó porque tres de ellos no están de acuerdo con la herencia.
El emotivo gesto que marcó la boda de María Liria: su abuelo materno la acompañó hasta el altar
Por el momento, esa reconciliación no se ha producido y, en consecuencia, no fue el torero quien acompañó a su primogénita hasta el altar en uno de los días más importantes de su vida. En su lugar, fue el abuelo materno el encargado de ejercer de padrino y, del brazo de su nieta, caminó visiblemente emocionado hacia el altar, regalando a los asistentes una de las imágenes más tiernas, tradicionales y aplaudidas de todo el enlace.
La complicidad entre ambos quedó patente durante todo el recorrido, en un momento cargado de simbolismo que emocionó a familiares y amigos. Un gesto que puso de manifiesto la importancia de los vínculos familiares y que, sin duda, quedará grabado para siempre en la memoria de María como uno de los recuerdos más especiales de su boda.











