Hace un cuarto de siglo, una periodista "soltera y fabulosa" enamoró a la audiencia con su carisma, su sencillez y su naturalidad. El diario de Bridget Jones, liderada por Renée Zellweger, se convirtió en un canto a la vida en una época en la que las supermodelos y la delgadez extrema copaban las páginas de las revistas -algo que parece estar repitiéndose en la actualidad-. Bridget, que no tenía miedo en meterle la cuchara a un helado de Ben & Jerry's y que siempre llevaba una copa de vino en la mano, se convirtió en una heroína moderna que no priorizaba la estética, sino la amistad y la felicidad.
25 años después de su estreno en cines, la actriz estadounidense ha visitado el Festival de Tribeca, en Nueva York, para rememorar su participación en la saga -la última película, Bridget Jones: Mad About The Boy, se estrenó en 2025-. Aunque es considerada una de las comedias románticas más icónicas de este siglo, cuando la película se estrenó, en el año 2001, gran parte del foco se posó sobre la figura de Bridget. Zellweger engordó casi 9 kilos para interpretar al personaje, que como ya hemos comentado, vive una vida alejada del dolor de la belleza extrema. Un artículo del New York Post publicado en aquel momento la calificó como una "heroína con celulitis" que era "más fabulosa que flácida".
Recordando los titulares y las cosas que se dijeron hace ya dos décadas sobre el personaje al que Zellweger dio vida, la actriz no ha dudado en dar su opinión acerca de cómo se sintió al ver la reacción del público al cuerpo de Bridget. En una sesión de preguntas y respuestas celebrada este viernes en el Festival de Tribeca con motivo del 25.º aniversario de la película, el periodista H. Alan Scott calificó las palabras de la prensa dosmilera de "ridículas" y afirmó: "¿Por qué demonios fuimos tan estúpidos como para pensar que Bridget Jones era de talla grande?".
"Lo que has dicho es muy cierto", respondió Zellweger, acompañada en el escenario por la directora Sharon Maguire, en declaraciones recgoidas por USA Today. "La obsesión se remonta a lo que dijo Sharon antes: la mayoría de las heroínas de las comedias románticas son pulidas y encajan en un paradigma concreto de belleza de ese momento". Pero Bridget "era una chica normal y su aspecto reflejaba su estilo de vida. Le gustaba repetir plato y le gustaba el chardonnay. No iba al gimnasio todos los días y, aun así, es preciosa", admitió la intérprete, defendiendo a un personaje que fue calificado de forma despectiva por su normatividad. "Como Bridget es tan fiel a sí misma, eso la hace más atractiva y rompe con lo establecido", afirmó Zellweger. "Cuando la gente habla de su peso, no hay nada que arreglar... Ella cambió nuestras expectativas sobre cómo debe ser una protagonista femenina".
El papel de su carrera
Zellweger, de 57 años, afirmó en el panel del Tribeca Festival que fue "muy liberador" interpretar a alguien como Bridget, sin tener que preocuparse por cosas como los granos, el pelo despeinado, que se marcase la ropa interior o tener el rímel corrido. Y tras cuatro películas, admite, sigue siendo el personaje por el que más le preguntan.
"Me cambió la vida, en el sentido de compartir algo en común con gente de todo el mundo que adora a ese personaje", dijo Zellweger. "Eso me sorprendió mucho. Cuando rodamos la película, no creo que pensáramos que tendría ese efecto a largo plazo. Todo el mundo comparte contigo sus historias de Bridget Jones; es una gran bendición, de verdad".










