Marta Castro ha decidido romper una lanza a favor de la maternidad real. Apenas un par de meses después de dar la bienvenida a su hija Covadonga, nacida el 15 de abril de este año fruto de su relación con Rodri Fuertes, la 'influencer' ha recurrido a sus redes sociales para compartir una sincera y necesaria reflexión sobre su estado físico y mental. Sin rodeos y con una vulnerabilidad que sus seguidores han agradecido profundamente, Marta ha confesado las secuelas que el proceso de Fecundación In Vitro (FIV) está dejando en su recuperación postparto: "Para nada estoy recuperada, aún me queda, pero lo que hago es no machacarme".
"Vengo de un tratamiento FIV (Fecundación in Vitro), 42 años (no es lo mismo que tener 30) pubalgia en el embarazo (también conocida como osteopatía dinámica de pubis o dolor de ingle, es un síndrome doloroso que afecta la región púbica) y ciática en el posparto. ¿Qué quiero decir con esto? que me he movido cero pelotero. Estoy 7 kilos por encima de mi peso habitual, pero lo bajaré con deporte, comida sana y sin presión", ha confesado la creadora de contenido sin rodeos.
La empresaria, que ya es madre de un niño de su anterior relación con Fonsi Nieto, siempre se ha mostrado muy transparente con respecto al camino que recorrió para quedarse embarazada de nuevo. Tras desvelar en su día que su mayor sueño se cumplía gracias a un tratamiento de fertilidad, Marta ha querido ir un paso más allá para explicar que las consecuencias de dicho proceso no terminan en el momento del parto. De hecho, la sobreestimulación y la intensa carga médica que requiere la reproducción asistida juegan un papel crucial y silencioso en las semanas posteriores a dar a luz.
Castro se ha sincerado frente a su comunidad al ser preguntada por la evolución de su cuerpo y sus niveles de energía. Lejos de vender una vuelta a la normalidad exprés, ha abordado el tema desde la fatiga y los desajustes hormonales. La 'influencer' ya explicó hace meses que el cóctel de hormonas que su organismo absorbió durante las fases previas a la gestación sigue pasando factura. "El tratamiento de FIV te deja el cuerpo muy tocado a nivel hormonal", comentó entonces, señalando que la recuperación tras concebir mediante métodos de fertilidad es sustancialmente más lenta, pesada y compleja que en un embarazo biológico convencional.
Esta montaña rusa no es solo física, sino también mental. Marta relató cómo el cansancio acumulado por la lactancia y el cuidado de una recién nacida se entrelaza con el proceso de "limpieza" que su propio cuerpo está haciendo para eliminar los restos de la medicación del tratamiento. La presión por lucir perfectas o recuperar la silueta de manera inmediata es una de las grandes losas de la sociedad actual para las madres recientes, una idea preconcebida contra la que la pareja de Rodri Fuertes ha querido rebelarse públicamente. Con la naturalidad que la caracteriza, ha dejado claro que prefiere escuchar a su cuerpo y respetar sus propios tiempos antes que forzar una fachada de bienestar que no es real.
Disfrutando de su bebé
El testimonio de Marta pone sobre la mesa una realidad emocional de la que se habla muy poco: el postparto de las mujeres que recurren a la reproducción asistida. Al visibilizar que "para nada" se encuentra al cien por cien, Marta Castro abraza una maternidad real. Con el incondicional apoyo de Rodri Fuertes en esta nueva etapa vital, la creadora de contenido prefiere centrarse en disfrutar al máximo de la pequeña Covadonga, enviando al mismo tiempo un mensaje de consuelo, empatía y validación a todas aquellas madres que, al igual que ella, sienten que su recuperación va más despacio de lo que la sociedad les exige.








