El viernes 5 de junio, coincidiendo con el primer aniversario de su romántica pedida de mano en aguas de la Costa Amalfitana, Paola Melgar y Antonio Blanco han consolidado su amor en una inolvidable boda celebrada en Córdoba. Ella, creadora de contenido que compagina con éxito el universo del marketing y la nutrición, e hija del recordado exfutbolista Miguel Melgar y Sonia Antón. Él, una de las firmes promesas del fútbol de nuestro país, actual centrocampista del Deportivo Alavés con un brillante pasado en el Real Madrid, el Cádiz y la Selección española. Tras más de seis años de una discreta y sólida historia de amor, la pareja ha dado el paso más importante de sus vidas rodeada de sus seres queridos y de una auténtica congregación de rostros conocidos que forman parte de su día a día.
La celebración comenzó a fraguarse setenta y dos horas antes con una divertida preboda, antesala perfecta de la gran cita religiosa. Las redes sociales se convertían en el mejor escaparate de la felicidad compartida, especialmente a través de los ojos de Paula Echevarría. La asturiana, radiante y acompañada por Miguel Torres, no ocultaba su profunda emoción ante el acontecimiento: "Que se case la hija de tu amiga/hermana es algo nuevo y muy emocionante. Siempre juntas", confesaba conmovida en su perfil público. El fuerte vínculo de la actriz con la madre de la novia, Sonia Antón, integrante fundamental de la ya mítica pandilla de amigas conocida cariñosamente como 'Las Pencas', convirtió este enlace en una reunión ineludible para todo su círculo íntimo, quienes no dudaron en poner rumbo a tierras andaluzas al grito de la intérprete: "Viva Córdoba… viva el amor".
El espectacular vestido y los detalles de la ceremonia
Para su gran día, Paola Melgar confió en un diseño nupcial de ensueño que realzaba su silueta con una elegancia exquisita y atemporal. La novia deslumbró con un espectacular vestido de corte sirena con escote palabra de honor y delicadas mangas caídas de tul que acariciaban sus hombros. La pieza, ricamente bordada con intrincados motivos florales y sutiles transparencias, culminaba en una majestuosa cola que barría el pasillo del templo cordobés.
Coronando su look, Paola lució un romántico velo de encaje de estilo mantilla que caía en cascada sobre su espalda, aportando un aire solemne y tradicional. En sus manos, un bouquet clásico compuesto por rosas blancas de gran tamaño completaba una estampa impecable. Por su parte, Antonio Blanco lució impecable con un riguroso y clásico traje oscuro de tres piezas, combinado con camisa blanca y corbata negra satinada.
El papel de las nuevas generaciones de la pandilla fue, sin duda, uno de los secretos mejor guardados y más emotivos de la jornada. Daniella, la hija que Paula Echevarría tiene en común con David Bustamante, asumió un rol protagonista en el cortejo nupcial junto a Martina, la hija de Poty Castillo e Isabel Navarro. Ambas ejercieron de damas de honor de excepción.
Las jóvenes lucieron una armonía cromática perfecta en tonos rosa empolvado con escote palabra de honor, diferenciándose sutilmente en el corte del diseño. La complicidad entre el grupo de amigas quedó retratada en divertidas instantáneas nocturnas donde la propia Paula Echevarría se autodenominaba entre risas como la "tía" oficial de la radiante novia.
Celebración inspirada en la Costa Amalfitana
Tras el solemne compromiso eclesiástico, los recién casados y sus invitados se trasladaron al lugar del festejo, donde la esencia de la romántica pedida de mano en Italia volvió a cobrar vida. La inspiración en la dolce vita estuvo presente en cada rincón, empezando por un original periódico vintage titulado "Wedding Gazette" impreso especialmente para la ocasión. En su portada, ilustrada con una fotografía en blanco y negro de los novios navegando por la costa italiana, se podía leer una emotiva carta de agradecimiento que rezaba: "De la dolce vita… al ¡sí, quiero! Gracias por formar parte de nuestro equipo favorito, por acompañarnos en cada jugada y por estar aquí para brindar con nosotros por el amor, la familia y esta pequeña gran locura llamada vida. Que empiece la fiesta. Con amore, los novios".
El banquete, dispuesto al aire libre bajo el cielo estrellado de la noche cordobesa, se organizó en dos kilométricas mesas imperiales vestidas con mantelería blanca impecable. La cuidada decoración floral se convirtió en el hilo conductor de la velada, alternando arreglos de peonías, rosas y dalias en vibrantes tonos coral, fucsia y rosa empolvado, combinados de forma muy fresca con frutas frescas como limones abiertos, pomelos y racimos de uvas verdes sobre las mesas.
Centenares de velas dispuestas en altos candelabros de cristal iluminaron de forma íntima una cena inolvidable, regada con los mejores caldos y jalonada por las constantes muestras de cariño de una pandilla unida por décadas de amistad.
El inolvidable baile de los novios
Uno de los momentos más esperados y mágicos de la velada llegó con el tradicional baile de los recién casados. Envolviendo el ambiente en una atmósfera íntima teñida por luces de color rosa, Paola y Antonio se deslizaron por la pista mientras un grupo musical interpretaba en riguroso directo las notas de 'Estoy hecho con pedacitos de ti', el romántico y célebre tema de Antonio Orozco que consiguieron corear al unísono todos los allí presentes.
La emoción se contagiaba entre los miembros más veteranos de la pandilla, como el coreógrafo Poty Castillo, quien resumía a la perfección el sentir de la velada: "Todo son alegrías con los preparativos de la boda de nuestra sobrina Paola con su chico. Se nos hacen mayores y nos hacen más mayores a nosotros, pero, sin duda, la satisfacción de ver crecer a los hijos es un regalo diario. Así que vamos a seguir disfrutando sin parar". Una celebración redonda que marca el inicio de una nueva y prometedora etapa para la pareja, quienes tras este fin de semana de ensueño regresarán a Vitoria junto a sus adorados perritos, Coco y Gia, ya convertidos oficialmente en marido y mujer.














