Manuela Sánchez acaba de asistir con su madre, Jaydy Michel, a un evento relacionado con la moda. A sus 24 años, la primogénita de la estrella de la música ha demostrado su madurez cuando ha hablado para los medios. Apasionada de la moda y con un gran interés por participar en programas de televisión vinculados a este sector, la joven tiene muy claro el propósito de su relevancia mediática: "Hacer lo mejor que puedas para, con esa exposición que tienes, ayudar lo máximo a quien lo necesita. Yo creo que es lo más importante", ha dicho Manuela, quien guarda un enorme parecido con su padre.
Para ella crecer bajo los focos no es una carga, sino su absoluta 'normalidad', una realidad desde la que destaca la admirable personalidad de su padre y la gran influencia que su madre ha tenido en su camino. Con esa misma naturalidad, Manuela ha confesado qué rasgos cree haber heredado de sus padres: "En carácter soy muy sensible, como lo es mi padre, y tengo el carácter también muy fuerte, como lo tienen los dos. Creo que eso es algo que comparto con los dos", ha dicho con una sonrisa en la cara, mientras la modelo mexicana escuchaba orgullosa a su hija. Aunque sus compromisos en México le han impedido ver todavía el nuevo y comentado documental de su progenitor, la joven asegura estar ansiosa por descubrirlo muy pronto: "No lo he visto porque yo estuve en México cuando salió y en México todavía no sale, entonces no lo he podido ver. Muero por verlo y espero pronto lo saquen allí", ha comentado la veinteañera.
Manuela Sánchez: "pisando fuerte"
Manuela ha dejado de ser solo "la hija de" para consolidarse como una joven con voz y proyectos propios. Nacida de la unión entre el icónico cantante Alejandro Sanz y la reconocida modelo Jaydy Michel, ha sabido canalizar la enorme herencia creativa de sus padres hacia su gran pasión: el mundo de la moda, un sector en el que ya se ha formado y donde ha dado sus primeros pasos como diseñadora.
El vínculo que mantiene con sus progenitores es uno de los pilares fundamentales en su día a día. Manuela describe su situación con absoluta madurez, considerando la fama como parte de su "normalidad" y una plataforma desde la que inspirar en positivo. De su madre no solo ha heredado el gusto por las pasarelas y el estilo, sino también un profundo sentido de la lealtad.
Pero la lealtad familiar de Manuela no se limita a sus padres; se extiende con fuerza hacia sus hermanos. A pesar de haber crecido en diferentes puntos del mapa y de las complejas agendas de su entorno, ejerce con orgullo el papel de hermana mayor. Mantiene una relación muy estrecha y cómplice tanto con Alexander, Dylan y Alma, por parte paterna, como con el pequeño Leonardo, fruto de la relación de su madre con Rafa Márquez.
Abierta a los retos que le depara el futuro, la joven no descarta participar en formatos televisivos de costura. Con un carácter fuerte pero sensible, Manuela Sanz avanza con paso firme en el entretenimiento, demostrando que su verdadero éxito radica en mantener los pies en la tierra y priorizar el amor incondicional hacia los suyos.







