La cineasta Josefina Molina, presidenta de Honor de la Asociación de Mujeres Cineastas y de Medios Audiovisuales (CIMA), ha fallecido este sábado, a los 89 años, en su domicilio de Madrid, según ha informado la asociación. Fue una de las pocas mujeres de su generación que pudo dedicarse a la dirección y que trató de hacer del cine un espacio donde la mujer también pudiera sentirse representada. Directora de cine y teatro, guionista, realizadora de televisión y novelista, Molina se valió de todos los medios que le fueron posibles para contar sus historias, luchando siempre por ser fiel a su mirada.
Molina, "una de las mujeres más importantes del cine español, feminista, luchadora incansable por la igualdad", según CIMA, fue en 2012 la primera mujer directora de cine reconocida con el Goya de Honor de la Academia de Cine. La realizadora cordobesa fue también laureada con la Medalla de Oro al mérito en Bellas Artes, el Premio Nacional de Cinematografía y es la primera directora de la Academia de Bellas Artes de San Fernando. Además, era patrona de la Fundación Academia de Cine.
Nacida en Córdoba en 1936, poco después de que estallase la Guerra Civil, Josefina Molina pudo disfrutar de una infancia sin privaciones y asistir a buenos colegios. Aprecia la literatura desde adolescente, y, con quince años se queda fascinada con El río, de Jean Renoir, naciendo así su vocación por contar historias a través del cine. Sus primeros intentos por hacerse un hueco en el mundo del espectáculo llegan pronto: es asidua a los videoclubs y coloquios sobre cine; funda una compañía de teatro con la que dirige cuatro obras; y en 1962 colabora en el programa de radio Vida de espectáculo con la sección feminista 'La mujer y el cine'.
Para la Academia, Molina fue "una de las directoras más valientes de su generación porque se atrevió a hacer lo que quería, un acto que supuso una revolución". Ella decía que "para ver el mundo con relieve tienes que tener dos ojos y la Humanidad lleva demasiado tiempo tuerta", reivindicando así la importancia de tener autoras que puedan explorar y crear sin limitaciones, recuerda la Academia en una nota de homenaje y recuerdo publicada este sábado. En su juventud se sumó a varios grupos de creadores y artistas cordobeses y fundó el fundó el colectivo dramático Teatro Ensayo Medea en 1962, donde dirigió varios montajes teatrales. En 1969 obtuvo el título de directora y realizadora en la Escuela Oficial de Cine, siendo la primera mujer en obtener este reconocimiento.
Combinó sus estudios con su labor de ayudante de realización en Televisión Española, una etapa de la que destaca su adaptación de El Camino, basada en la obra de Miguel Delibes, y Teresa de Jesús, con Concha Velasco en el papel de la santa y un guion escrito junto a Carmen Martín Gaite. Su salto al cine llega en 1973 con la adaptación de Vera, un cuento cruel, protagonizada por Fernando Fernán-Gómez, Julieta Serrano y Alfredo Mayo y con un guion en el que participó Lola Salvador Maldonado.Pero su gran éxito como directora fue en 1981 con Función de noche, un largometraje a medio camino entre la ficción y el documental donde los actores Lola Herrera y Daniel Dicenta se interpretan a sí mismos y mantienen una descarnada conversación sobre el fracaso de su matrimonio. Como recuerda la Academia, en sus películas "siempre hay un personaje femenino que lucha contra la opresión, una heroína que tiene que hacerse un hueco en este mundo agresivo contra la mujer de la misma manera que lo hizo ella.








