Creció en contacto constante con el mundo del espectáculo, pero el punto de inflexión de su vida se produjo a los 16 años con su incorporación a Take That. Formar parte del grupo lo convirtió en un ídolo adolescente, pero Robbie Willims ha demostrado que está por encima de cualquier moda pasajera y casi cuatro décadas después sigue haciendo historia en la música. Ha vendido más de setenta millones de álbumes, ha recibido importantes reconocimientos y ha vivido todo tipo de situaciones, pero su profesión sigue sorprendiéndole y dejándole experiencias del todo inesperadas, como la que acaba de vivir durante su estancia en Miami.
El intérprete de Angels, Feel, Rock DJ y She's the One ha reaparecido ante los fans con un diente roto, concretamente uno de los incisivos centrales superiores, coloquialmente conocidos como paletas. El propio Robbie ha explicado que esta nueva imagen es el resultado de un accidente surrealista que le ha ocurrido en Miami, donde tiene previstos varios conciertos en las próximas semanas. "Me lavé los dientes anoche, y caminando de vuelta a la cama, mi lengua estaba haciendo algo nuevo… una nueva hendidura, un nuevo recoveco. Para ser sincero, se sentía fresquita, pero no até cabos hasta que sonreí a Ayda y ella contuvo el aliento", ha comenzado decir el cantante, que padece el síndrome de Tourette.
"Entonces me di cuenta: Ah. Esta nueva sensación de frescor es porque me falta medio diente'. Ayda se rio, yo me reí, y me dijo que parecía sacado de Dos tontos muy tontos. Se lo compro, supongo que sí”, ha dicho. Cuenta de esta forma la reacción de Ayda Field, la actriz estadounidense con la que se casó en 2010 y con la que tiene cuatro hijos en común. La jurado de la versión británica de Factor X ha sido clave para que el cantante lograra estabilizarse emocionalmente y superar etapas muy difíciles de su vida, marcadas por las adicciones y la depresión.
Con gran sentido del humor, ha contado que se enfrenta a un dilema porque su dentista está en Los Ángeles mientras que él se encuentra en Florida: "¿Significa esto que debo volar cinco horas para arreglarlos? O… ¿ahora este es mi nuevo look? Si no puedo arreglarlo a tiempo, ¿debería pintarlo de negro como en Glastonbury 1995?”. Ha hecho referencia de esta forma al festival en el que rompió moldes con una estética rompedora en su primer gran acontecimiento tras dejar Take That. Entonces se subió al escenario con el pelo rubio, un chándal rojo y un diente pintado de negro, justo el de al lado del que ahora se ha roto.
Su imagen se ha llenado de mensajes de apoyo que aplauden la buena filosofía con la que ha aceptado este contratiempo. Mientras decide si arreglarlo o convertirlo en su nueva seña de identidad, el ganador de dos premios Grammy se centra en sus compromisos profesionales y en su familia supernumerosa. Su mujer y sus hijos son su gran apoyo y las personas con las que disfruta de sus aficiones, como el fútbol, el golf, la pintura y los fenómenos paranormales.







