Hoy lo vemos subirse al escenario con esa soltura y ese talento y nadie diría que ese hombre de 45 años que se crió en uno de los barrios más humildes de Isla Cristina, en Huelva, donde faltaba casi de todo, no invirtió en los estudios ni en formación. Su padre, pescador de profesión, era quien sostenía económicamente a la familia. Manuel, el cuarto de cinco hermanos, creció en un hogar donde el dinero escaseaba. Como relató hace unos meses a Jordi Évole, la Isla Cristina de los años 80 y 90 estaba profundamente marcada tanto por la falta de recursos como por la presencia de la droga. "Me crie en un barrio en el que no teníamos nada, pero ese sentimiento, la dignidad, sí estaba presente", explicaba en una entrevista concedida a Esquire. "En casa había muy poco", añadía. "Yo me crie en un patio de vecinos, en una habitación los siete, sus hermanos y sus padres".
A base de esfuerzo y sacrificio —llegando incluso a fiar la comida para poder reunir el dinero de la entrada—, sus padres lograron adquirir poco a poco una vivienda de apenas 60 metros cuadrados. En ese contexto, continuar con los estudios no se contemplaba como una opción realista. "Nosotros siempre decíamos que era para los hijos de los maestros. Era como una derrota anticipada", recordaba Manuel Carrasco. Mientras tanto, los cinco hermanos acudían al comedor escolar, financiado por el ayuntamiento. En casa no había posibles, pero el amor siempre estuvo presente en la familia.
El accidente que marcó su infancia
A los ocho años, su vida dio un giro inesperado tras sufrir un grave accidente. Fue atropellado por un coche, un episodio que no solo le dejó secuelas físicas, sino también una huella emocional profunda. Así lo recordó en su conversación con Bertín Osborne en el programa Mi casa es la tuya. "Yo estaba en la calle. Era un día de lluvia, estaba corriendo y un coche se me vino encima. Me atropelló", relataba, recordando también el gran susto que se llevaron sus padres. Las consecuencias de aquel accidente se prolongaron durante años. "Estuve recuperándome hasta los 18", explicaba. Durante los dos primeros años tuvo que llevar un corsé ortopédico para corregir su espalda, una circunstancia que, además, le hizo enfrentarse a las burlas de algunos compañeros en el colegio.
El primer golpe de suerte le llegó a los 21 años al presentarse al casting de Operación Triunfo en el año 2002, donde quedó segundo finalista de la segunda edición del exitoso programa. Aunque no ganó, obtuvo el 24,2% de los votos del público y, tras una dura etapa post-concurso, se convirtió en una estrella pop, consolidándose como uno de los cantautores más populares de España. Fue entonces cuando comenzó a ganarse, poco a poco, el cariño del público y a construir una sólida base de seguidores que hoy siguen acompañando su carrera musical.
El onubense, que está casado con la periodista Almudena Navalón y es padre de dos niños, valora todo lo que ha conseguido a golpe de esfuerzo y trabajo, con los horizontes familiares claros. "Mi madre me sigue hablando casi como cuando tenía 8 años, me dice las mismas cosas. Yo no sé cuántas veces me dice el día: 'Ten cuidadito, tómate las medicinas, come bien…' Y yo me veo haciendo lo mismo. Es muy fuerte, la vida es un continuo círculo", advierte el padre de dos niños, Chloé, de ocho años, y Manuel, de seis.
Quizá su historia comenzó a escribirse allí, en las calles de Isla Cristina, subido a un andamio para encalar los muros de las casas de sus vecinos y llevar de vuelta a casa unas pesetas. Quizá fue esa escasez y esa desdicha lo que hicieron de él un hombre humilde, honrado y generoso, que valora lo que tiene porque hubo una vez en la que no tuvo nada.
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