Este sábado, ¡HOLA! confirmaba que Paz Vega y Orson Salazar ponían fin a su matrimonio tras un cuarto de siglo juntos y tres hijos en común: Orson Jr., de 19 años, Ava, de casi 17 y Lenon, de 15. Según supo esta revista, la actriz y el empresario han decidido terminar su relación y emprender vidas por separado, una decisión cuyos motivos se desconocen hasta la fecha. Los rumores de una ruptura entre la pareja habían cogido fuerza en las últimas semanas, sobre todo a raíz de unos mensajes preocupantes que la sevillana había compartido en sus redes sociales, aunque ninguno se había pronunciado al respecto por su deseo de mantener este difícil momento en la más estricta intimidad.
Días después de la complicada noticia, Paz ha acudido a sus redes sociales para compartir con sus seguidores y con el mundo cómo está lidiando con esta etapa tan convulsa para ella. "Mi refugio", ha expresado junto a una imagen en la que se aprecia una fotografía antigua de sus tres pequeños y dos libros que la están acompañando en este momento: Ana no, de Agustín Gómez Arcos -una novela en la que aparece uno de los personajes femeninos más complejos e interesantes de los últimos años-, que está adaptando a la gran pantalla, y Vanished Spain, de Carlos Saura -256 páginas con fotografías en blanco y negro tomadas por el reconocido cineasta en la década de 1950, en el que muestra paisajes rurales, pueblos tradicionales, corridas de toros y la vida cotidiana, con el objetivo de ofrecer una visión auténtica y ajena a la propaganda de la España de la época de Franco-.
Ana no (Cabaret Voltaire) ahonda en la historia de Ana Paucha, que se denomina a sí misma 'Ana no' y que, según la sinopsis, es "una mujer de mar, de sol, de dicha, prendada de su marido, pescador, y de sus tres hijos. El marido y los dos hijos mayores murieron en la guerra, el pequeño está preso. Ana no, a sus setenta y cinco años, cierra la puerta de su casa en un pueblecito almeriense y decide ir andando hasta la cárcel de su hijo para abrazarlo y darle el pan de aceite que ha amasado con sus propias manos. Inquietante viaje hacia el norte de España, viaje de amor y de muerte, de iniciación y de conocimiento". La mesita de noche está ocupada por esta novela sobre la condición humana que, sin duda, la está acompañando en los momentos más duros de esta transición vital y que supone para ella un título de lo más especial: será su segunda película como directora tras Rita (2024), un nuevo paso hacia delante en su afán por ponerse detrás de las cámaras y, en vez de interpretar historias, contarlas. A finales de año estrenará Trinidad, cinta en la que comparte escenas con Gabriela Andrada y Karla Sofía Gascón, y dirigida por Laura Alvea y José Ortuño.
La pareja, que ha formado un tándem en la vida personal y laboral durante 25 años, toma ahora rumbos separados. Por su parte, Paz se refugia ahora en el trabajo, en sus tres hijos y en su familia, especialmente en su hermana Sara, a la que siempre ha estado muy unida y donde ha encontrado el apoyo más fuerte. Ahora, la intérprete y directora se aferra a su pata profesional y creativa para afrontar este bache personal. Durante todos estos años de carrera, Orson Salazar ha sido el manager y gestor de Paz, ocupándose de toda la parte contractual y económica de la actriz, que siempre ha tenido una confianza absoluta en el que hasta ahora ha sido su marido. En estos momentos, Orson está arreglando los asuntos laborales y pasando el testigo de todo lo relacionado con el trabajo de Paz a sus nuevos representantes, un proceso que les obliga a trabajar en estrecha colaboración y unidad, como pretenden que sea en todos los campos por el bien de sus hijos.
"Qué dificil...": los alarmantes mensajes de Paz
Hace una semana, Paz Vega hacía saltar todas las alarmas con un preocupante mensaje que publicó en sus redes sociales. La actriz desconcertaba a sus seguidores y a los medios con estas palabras: "Qué difícil es asumir lo que has intentado negar tanto tiempo... Darte cuenta que el aire corre en tu contra y que cada día estás más cerca de ese lugar donde reina el olvido y la melancolía de lo que pudo ser... Es duro mirar cara a cara a ese futuro que ya es presente con los ojos vacíos de ilusión por un nuevo amanecer... Me subí al tren equivocado, y cuando quise bajarme ya era tarde, estaba lejos, muy lejos. Y caminar de vuelta lo andado no era una opción. Ya no hay trenes ni caminos que me lleven a donde algún día, siendo niña soñé, pero ya hace mucho que dejé de soñar... y de oír el latido de mi corazón, solo hay ruido y me ahogo en él. Necesito silencio...". Enseguida surgieron los rumores de separación, que la propia Paz confirmó a ¡HOLA! este sábado.









