María José Campanario ha querido obsequiar a su pareja, Jesulín de Ubrique, con un regalazo: una vaca gallega. La mujer del torero ha viajado hasta Galicia con una intención muy clara: elegir la mejor vaca para el hombre con el que se dio el famoso "¡sí, quiero!" en el año 2002. Es un lugar tremendamente importante para ella, y no solo porque allí fue donde se celebró su famosa pedida de mano, sino porque también es un lugar que le transmite paz y tranquilidad, y quiere demostrar su cariño con una vaca porque "a mi marido yo sé que le va a encantar".
Campanario, que trabajaba como técnico de laboratorio cuando el torero se cruzó en su camino, siempre se ha considerado una amante de los animales y, en uno de los programas de televisión —concretamente en Televisión de Galicia—, ha ido en busca de la mejor vaca, donde los ganaderos han hecho lo posible y lo imposible para conquistar a la mujer del diestro. "Es un regalo que está muy conectado con nuestra vida diaria, con nuestro trabajo, que además consiste en alimentar a todos los animales que tenemos y cuidarlos, y tener la finca en condiciones para que los animales puedan desarrollarse", dijo.
Los tres ganaderos —Támara, Álvaro y Óscar— peleaban para que Campanario eligiera su vaca. Todos ellos usaron sus argumentos para ganarse a la celebrity. "Lo tengo complicadísimo", decía María José antes de decidir su veredicto. "¿Tú quieres cuernos?", le decía entre risas Támara, a lo que la influencer respondía con una carcajada: "Cuernos no queremos ninguno". Finalmente, se quedó con un espectacular ejemplar de rubia gallega que se convirtió en el nuevo fichaje de la familia para su granja en Ambiciones. "Vaca bonita", decía Campanario en el campo junto a los animales.
Además de llevarse un "nuevo miembro a su familia", también compartió varios detalles de sus gustos. Por un lado, explicaba que prefiere mil veces antes vivir en un entorno rústico que en uno urbanizado: "Yo, que estoy acostumbrada ya a vivir en medio del campo, creo que no podría volver a vivir en un piso nunca más", afirma, y añade que los ruidos de coches "no los soportaría". La mujer, que en 2017 decidió dar un paso al frente y hablar públicamente de la enfermedad que llevaba arrastrando desde 2005 —fibromialgia—, explicó que la finca tiene cerca de 300 hectáreas y "vamos a comprar, si es posible, otra parte que queremos... que está lindando con la finca nuestra, pero hay cuatro herederos esperando…".
Además, también aclaró un detalle de uno de sus tres hijos —recordemos que es madre de tres: Julia (2003), Jesús Alejandro (2007) y Hugo (2022), quien llegó por sorpresa justo 20 años después de que el matrimonio tuviera a su primera hija—. "Mi hijo el mediano es electricista y tiene una novia que es de Ubrique; los dos se pusieron a trabajar en una empresa de bolsos… y ahora ya se viene a la finca para trabajar allí y le vamos a reformar una parte de la casa a su gusto, porque quiere trabajar con el padre". Y es que, en realidad, tanto a Jesulín como a Jesús "les encanta el campo y los animales" y, como dice María José, "mejor que mi hijo, ninguno".








