Lauren Sánchez, la periodista galardonada con un premio Emmy, además de autora, empresaria y filántropa, ha vivido en mundos donde el margen de error es mínimo y la adrenalina forma parte del día a día. Hoy, sin embargo, el foco está en algo aparentemente más simple, pero igual de impactante y transformador: contar historias para los más pequeños.
Con una trayectoria en ámbitos tan demandantes como la aviación, el periodismo y hasta el espacio, ¿por qué los libros infantiles se han convertido en tu forma más significativa de contar historias hoy?
Los libros infantiles son donde nace el asombro. Con los niños, estás formando la manera en la que ven el mundo. Son naturalmente valientes, hacen las preguntas más grandes, piensan de las formas más creativas, y los libros pueden encender esa chispa de curiosidad. Me importa muchísimo motivar a los papás a sentarse a leer con sus hijos. Hay investigaciones que muestran que la lectura compartida fortalece el vínculo y aumenta la oxitocina, la hormona asociada con la confianza y el apego. Diez minutos con un libro no es solo la “hora del cuento”; es un niño sintiéndose seguro, acompañado y visto. Si puedo ayudar a crear más de esos momentos en las familias, para mí eso tiene un valor enorme.
“Necesitaba que alguien me dijera: 'Tu cerebro funciona de otra manera, y eso está bien'”
Tu primer libro miraba hacia el espacio y este se adentra en el mar. ¿Qué tienen en común esas dos fronteras para ti?
Las dos te ponen los pies en la tierra y te dejan con la boca abierta. Cuando miras la Tierra desde el espacio, vemos lo conectados que estamos. Y cuando te sumerges en el mar, sientes lo vivo, lo inmenso y lo misterioso que es. Ambas experiencias te recuerdan que somos parte de algo muchísimo más grande que nosotros mismos.
Has hablado sobre la dislexia. Cuando eras niña, ¿qué necesitabas escuchar que esperas que los niños de hoy encuentren en esta historia?
Necesitaba que alguien me dijera: “Tu cerebro funciona de otra manera, y eso está bien”. Flynn confunde Cape Canaveral con Cape Coral. Una palabrita cambia y, de pronto, está bajo el agua en lugar de camino al espacio. Eso me suena demasiado familiar. Durante años pensé que esas confusiones significaban que yo no era capaz. Hoy entiendo que eran parte de cómo funciona mi mente. No quiero que los niños pasen años dudando de sí mismos, como me pasó a mí. Quiero que lo escuchen antes: que “diferente” no significa “menos”. Y quiero que lo escuchen junto a alguien que los quiere, leyendo juntos, construyendo confianza y conexión.
“Algunos de los cambios más grandes en mi vida llegaron justamente cuando las cosas no salieron como yo las había planeado”
La historia comienza con un giro equivocado que se convierte en un descubrimiento. ¿Cómo quieres que los niños piensen sobre cometer errores?
Así pasa en la vida. Algunos de los cambios más grandes en mi vida llegaron justamente cuando las cosas no salieron como yo las había planeado. Quiero que los niños entiendan que perderse no siempre es fracasar. A veces, es el inicio de algo inesperado y hermoso. Y cuando lees ese mensaje en familia, se abren conversaciones: los niños encuentran palabras para hablar de resiliencia… y, la verdad, también se lo recuerda a los adultos.
“Mi cultura y raíces son muy importantes. Hay niños que crecen en hogares bilingües, y yo no quería que se quedaran fuera”
¿Cuál fue lo más inolvidable que aprendiste investigando la vida marina para este libro, ese dato que te hizo sonreír?
Ay, me encanta esta pregunta. Me fascinó descubrir que los corales de aguas profundas viven bajo una presión enorme y en completa oscuridad, y aun así prosperan: siguen vivos, hermosos. Eso se me quedó grabado. A través del Bezos Earth Fund, he visto lo frágiles y, al mismo tiempo, lo poderosos que son nuestros océanos.
El libro se lanza en inglés y español y está vinculado a un importante programa de alfabetización. ¿Qué significa para ti?
Mi cultura y raíces son muy importantes. Hay niños que crecen en hogares bilingües, y yo no quería que se quedaran fuera. El acceso y sentirse incluido importa. Cada niño merece verse reflejado en una historia.





