Hace casi trece años que se convirtió en madre en solitario, pero eso no le ha impedido a Mónica Cruz desarrollarse en distintos campos profesionales. El último ha sido convertirse en colaboradora de televisión en el programa Zapeando, aunque también saca tiempo para continuar creciendo como diseñadora. De hecho, acaba de lanzar una nueva colección de vestidos, con la que ha homenajeado a su hija, Antonella, y al resto de las mujeres de su familia. De todo ello pudimos hablar con Mónica, en la última edición de los Premios L’Oréal Paris, en la que fueron galardonados Laura Ponte, Juana Martín y Moisés Nieto, siguiendo con el compromiso de la marca de apoyar a la moda española.
En estos premios vemos a modelos de todas las edades. ¿Qué te parece que L’Oréal es una marca que abrace a todo tipo de mujeres?
Es maravilloso. Sigo a L’Oréal desde hace mil años y es como que vamos de la mano en mi vida. Para mí, es muy importante el mensaje que siempre han dado y que siguen dando, ese “porque tú lo vales”. Es un mantra darnos a nosotras mismas ese empujón y también es maravilloso potenciar que cada una seamos diferentes
Cumples 49 años –este pasado 14 de marzo–. ¿Qué tal te llevas con el paso del tiempo?
Muy bien. Lo único que no me gusta es que pasa muy rápido (ríe). Pero, por lo demás, quiero cumplir muchos años.
Hablando de belleza ¿cuál es tu truco para seguir así de bien?
Creo que no es truco. Es cuidarse la alimentación, descansar, hacer deporte… Es muy importante tomar vitaminas. Luego, tener buenos productos que te ayuden y potencien todo eso. Pero si te saltas la parte interna, como digo yo…
¿Algún truco de belleza que hayas aprendido de tu hermana?
Es que nosotras somos muy sencillas en ese sentido. Tenemos claro, y más cuando vas cumpliendo años, que lo importante es cuidarse. Y eso funciona.
Acabas de diseñar una nueva colección de vestidos y, de hecho, hoy llevas uno muy especial.
Sí, es una colección de quince vestidos de alfombra roja y eventos. La presentamos hace dos semanas y estoy muy contenta. Y sí, el que llevo hoy se llama Antonella. Cada uno de los vestidos lleva el nombre de mujeres para mí muy especiales. Y uno de ellos, evidentemente, es Antonella.
Otra será Penélope, tu madre…
También hay uno con el nombre de Luna, mi sobrina. Pero le puse Antonella a este vestido porque sabía que le iba a gustar.
¿Cómo ha vivido tu hija el proceso de creación, que ya está en una edad en la que se entera de todo? ¿Cuál fue su primera reacción cuando le enseñaste el vestido que lleva su nombre?
Hombre, claro que se entera… Más que yo. Cumple 13 años en mayo. Justo hoy, al verme, me dice: “Ese vestido es el Antonella, ¿verdad? ¿Me lo puedes dejar? Aunque me va a quedar largo…”. Y yo le contesté: “A mí también me queda largo, que llevo tacón, pero te hacemos uno a medida para ti”. Ya me lo dijo cuando vio el vestido, que quería que le hicieras uno a medida para ella (ríe).
¿Cómo llevas como madre que Antonella tenga ya casi 13 años?
Bien. La adolescencia es otra etapa y creo que es muy importante seguir estando ahí, muy presente, aunque sea muy pesada,.
Tu hija ya empezará a sacar su carácter, su identidad y te pedirá más independencia, ¿no?
Sí, y yo se la voy dando. Pero, claro, también hay que dársela poco a poco, porque, al final, son 12 años. Pero, bueno, es una etapa por la que hay que pasar y la estoy disfrutando igual.
¿Cómo vive ella que su madre salga por televisión, al igual que su tía y su tío?
Es que los niños lo tienen muy normalizado. Para mi hija, su madre o su tía están trabajando. Es un trabajo y un esfuerzo.
¿Los demás le damos más importancia de la que realmente tienen?
Efectivamente.
¿Te ha dicho si le gustaría ser actriz?
Yo lo que ella quiera, siempre la voy a apoyar y acompañar.
Pero, ¿tiene madera de actriz?
Ahora está muy centrada en sus estudios y en el vóley, que juega muy bien. Todas las semanas estamos con los entrenamientos y los partidos. Para mí, es muy importante que tenga un contacto con el deporte. Sobre todo, a estas edades, que es muy importante.
¿Qué proyectos tienes a la vista?
Acabo de sacar una colección de vestidos, estoy en Zapeando… Estoy haciendo muchas cosas.
¿Cómo ha sido retomar tu faceta de diseñadora?
La verdad es que no lo he soltado, pero sí tenía muchas ganas de hacer algo de alfombra roja. Me hacía mucha ilusión.
Pero, ¿no te lo has tomado más en serio desde que participaste en programa Maestros de la costura o es cosa mía?
Sí, porque no se trataba de dar tres meses de clases antes del programa. Esto es una profesión de años y más el ritmo que llevas allí. Cuando ya controlas de patrones…
Vamos, que te has volcado más.
Sí, pero tú tienes que seguir porque esta profesión es muy larga. Luego, antes, veía un vestido y decía: “Qué bonito”. Ahora veo cómo está cosido, los tejidos… Hay que saber de tejidos y cómo coserlos. Es un mundo.
Antes nos hablabas de Zapeando. ¿Cómo te estás viendo en esta faceta de colaboradora de televisión?
Me encanta. Me lo paso bomba y aprendo mucho, que es importante para mí. Me da la vidilla del directo que echaba de menos del teatro. Hacer un programa en directo lo más parecido al teatro, porque, al final, los rodajes implican muchas más horas de espera. La tele es un medio que me encanta. Lo he descubierto y me quiero quedar y quiero seguir aprendiendo.
Es una suerte poder vivir nuevas experiencias completamente distintas con el paso del tiempo. Eres un poco 360, porque has trabajado como bailarina, actriz, diseñadora y ahora contertulia.
Todo me lo ha dado la danza. Cuando empecé la serie, Un paso adelante, no entendía muy bien el trabajo y, luego, me di cuenta de que el baile también es una interpretación. Aunque no sea verbal, pero sí interpretas con tu cuerpo. Luego, la moda es muy importante para los bailarines. Somos muy frikis, porque siempre estamos transformando la ropa, aunque ya me encantaba abrirle los armarios de mi abuela cuando estaba en su casa y sacar ropa de los 70, que me fascinaba. Todo eso me viene de lo mismo y, al final, todo es crear, que es lo que lo que más me gusta.
¿Tu hija conoce tu etapa de bailarina flamenca?
Si, ha visto alguna cosa.
Alucinará, claro.
Sí (ríe). Pero, al final, soy su madre y la otra parte es la que se le olvida.
¿Cómo reacciona tu hija cuando ve a su madre en televisión o haciendo un personaje?
Pero es que se lo muestro como lo veo yo, de una forma normal, que es que es un trabajo de su madre. Lo importante es que sus cosas siempre están cubiertas y que estoy ahí todo el rato. No sé cómo lo hago, pero intento estar y eso es lo que ella verá. Igual no ahora, pero seguro que en el futuro sí.
La moda te ha dado muchas alegrías. ¿Algún premio o algún momento que recuerdes con cariño?
El momento que recuerdo como un sueño es que Armani nos vistiera cuando estaba en la compañía de Joaquín Cortés. Armani nos medía, nos hacía los trajes y venía al teatro todas las giras por Italia para ver que estaba todo perfecto y en su sitio. Eso fue un súper regalo.
¿Qué te queda por hacer?
Muchas cosas. Ahora seguir aprendiendo con el tema del diseño, que estoy dando clases. Y seguir metida en televisión, porque me encanta.







