Detrás del carácter vibrante de Eduardo Navarrete, uno de los diseñadores más mediáticos de la moda española, se esconde una historia marcada por el trabajo familiar y los recuerdos de infancia en un ambiente muy particular: el restaurante y salón de bodas de sus padres. Un escenario que, con el paso del tiempo, se ha convertido en parte esencial de su memoria y sus recuerdos.
El modisto, a quien podemos ver en DecoMasters, de La 1, y en El Desafío, de Antena 3, se ha convertido en un imprescindible de los grandes realities de nuestro país, pero sus primeros años de vida siguen siendo una materia un tanto desconocida. De él sabemos sus gustos, su visión del arte pero... ¿cómo rememora sus primeras vivencias? En el sillón de Y ahora Sonsoles, Navarrete recordó algunos de los pasajes más memorables de su etapa infantil y adolescente.
Criado en el municipio alicantino de Bigastro, el modista recuerda aquellos años como una etapa feliz, aunque marcada por el constante esfuerzo de su familia en el negocio de hostelería que regentaban. Mientras sus padres trabajaban prácticamente sin descanso entre cafés, cañas y celebraciones, fue su abuela quien asumió un papel fundamental en su crianza.
El diseñador comenzó a trabajar siendo muy joven, desde la universidad. "Empecé en la noche con 17 años, desde que estaba estudiando ya empecé a transvertirme", contó en el plató del magacín de Antena 3. "Fue complicado para mi abuela. Un día estaba durmiendo la siesta y ella empezó a pasarme una estampita porque ella quería que me curara", expresó.
"Tu familia lo que quiere es lo mejor para ti y que seas feliz y hay que ayudarles mucho a entender situaciones. Mi padre también lo llevó regular, pero ahora está todo perfecto", añadió, dejando claro que, en la actualidad, cuenta con el apoyo de su árbol genealógico. Dado que su madre no quería que siguiese como gogó, le pidió que, o se buscaba un contrato de trabajo, o volvería al restaurante familiar. "No quería volver y me busqué las mañas para que me hicieran un contrato", explicó.
En su autobiografía, Cabaret y vestidos de escándalo (2024), el diseñador habló de otro de los episodios de su adolescencia que tiene más marcados: cuando pesaba 100 kilos con 16 años, lo que llevó a ponerse a dieta de forma drástica. "Yo me crie en un restaurante, un salón de bodas en el que trabajaba toda la familia. Yo he comido siempre lo que he querido y mal", contó.
"Estoy enganchado a la natación y al gimnasio. No estoy buena del todo. Era el desconocimiento porque piensas que por no comer vas a estar más delgado y haces tonterías con la comida cuando eres adolescente", zanjó. "Lo importante es hacer ejercicio y comer bien. Buscar un deporte que te guste y me hace feliz".










