Trece años han pasado desde que Angelina Jolie compartiera con el mundo que se había sometido a una doble mastectomía para prevenir el cáncer de mama y cuatro años después se sometiera a una nueva cirugía en la que le fueron extirpados los ovarios y las trompas de Falopio para minimizar las probabilidades de sufrir una enfermedad de la que murieron su madre, su abuela y su tía. Su madre, Marcheline Bertrand falleció a la edad de 56 años de un cáncer de ovario, un duro golpe del que le ha costado mucho recuperarse, y que le hizo replantearse su vida como madre de seis hijos, de los que no desea de ningún modo despedirse para siempre.
Una decisión por amor
La ganadora del Oscar por Inocencia interrumpida, de 50 años, interpreta en su última película Couture, a una mujer diagnosticada con cáncer de mama. De ahí que en muchas de sus intervenciones haya hecho comentarios de que sus cicatrices "son una elección" y está "agradecida" de haber tenido la oportunidad y la elección de hacer algo proactivo por mi salud". "Siempre me han interesado más las cicatrices y la vida que lleva la gente", reflexionó. "No me atrae la idea de una vida perfecta sin cicatrices". "Mis cicatrices son una decisión que tomé para quedarme aquí con mis hijos todo el tiempo que pudiera. Por eso las amo", destacó.
Jolie tiene seis hijos con su exmarido Brad Pitt -Maddox, de 24, Pax, de 22, Zahara, de 21, Shiloh, de 19, y los gemelos Knox y Vivienne, de 17-, que son su absoluta prioridad. La madre de la actriz murió con 56 años y han crecido sin abuela.
Prevención y valentía
La actriz mostró públicamente sus cicatrices de doble mastectomía por primera vez en Time France el pasado mes de diciembre. Unas imágenes que impactaron al mundo 13 años después de someterse a una operación preventiva después de conocer que tenía un gen hereditario que le podría causar cáncer de mama con un 87% de probabilidades. "Comparto estas cicatrices con muchas mujeres que amo", afirmó. "Y siempre me conmueve ver que otras mujeres comparten las suyas".
Angelina volvió a recordar mediante un conmovedor relato su historial médico y sus antecedentes para tratar de arrojar luz sobre los avances en la investigación del cáncer, el tratamiento y la salud de las mujeres, así como los derechos de las mujeres en todo el mundo. "Toda mujer debería poder determinar siempre su propio proceso de atención sanitaria y disponer de la información que necesita para tomar decisiones informadas: las pruebas y los exámenes genéticos deberían ser accesibles y asequibles para las mujeres con factores de riesgo claros o antecedentes familiares significativos'. "Cuando compartí mi experiencia en 2013, fue para fomentar la toma de decisiones informadas", añadió.
A menudo le han preguntado cómo le han afectado mis decisiones médicas, y simplemente siente que "tomé decisiones para mejorar mis probabilidades de estar aquí para ver a mis hijos crecer y conocer a mis nietos". Todavía recuerda cómo el día de la muerte de su madre, cuando el cuerpo sin vida de Marcheline esperaba a ser recogido para ser incinerado, el médico le comentó a la actriz que le había prometido a su madre que se aseguraría de que ella se informara sobre sus opciones médicas.
Angelina todavía se emociona al recordar a su madre. "Conoció solo a algunos de sus nietos y a menudo estaba demasiado enferma para jugar con ellos. Es duro" . "... cuando pienso en cuánto se habrían beneficiado sus vidas por el tiempo que pasaron con ella y la protección de su amor y gracia".
A día de hoy, Jolie continúa su cuidado de forma constante: usa parches hormonales, se realiza chequeos médicos periódicos y acepta los cambios que ha sufrido su cuerpo. “Veo y siento cambios en mi cuerpo, pero no me importa. Estoy viva". Con su testimonio, Angelina Jolie ha ayudado a concienciar a millones de mujeres sobre la importancia de las pruebas genéticas, la prevención del cáncer y el derecho a tomar decisiones informadas sobre su salud. Su historia no solo es la de una estrella de Hollywood plantando cara a la enfermedad, sino la de una madre que transformó su miedo en coraje y sus cicatrices en un símbolo de amor y esperanza.








