La muerte de Catherine O'Hara a los 71 años ha conmocionado al mundo del espectáculo al ser una noticia del todo inesperada. La protagonista de títulos como Solo en casa y The last of us nunca contó que estuviera enferma y tampoco dio muestras de un debilitamiento de salud. Además, estuvo trabajando hasta el último momento y tenía planes de futuro. Esta situación hizo que su repentina desaparición generara un gran impacto en el público y entre sus propios compañeros, además de muchas preguntas sobre qué había pasado. Una incógnita que diez días después ha quedado resuelta.
Los Bomberos de Los Ángeles acudieron a su vivienda del barrio de Brentwood la madrugada del 30 de enero tras recibir una llamada de auxilio porque la actriz tenía dificultad para respirar. "A las 4:48 am respondimos a una solicitud de ayuda médica en esa dirección y trasladamos a una mujer de aproximadamente 70 años en estado grave", aseguraron. Pocas horas después de llevarla a un hospital cercano, la ganadora de dos Emmy y un Globo de Oro murió.
El informe de la Oficina del Médico Forense del Condado, al que ha tenido acceso TMZ, indica que Catherine O'Hara no pudo superar una embolia pulmonar. Se trata de un bloqueo súbito de una arteria pulmonar por un coágulo de sangre y el cáncer facilita su aparición, una circunstancia que parece ser la de la actriz. Y es que, según el citado documento, padecía cáncer rectal. Nunca antes había trascendido este dato y se desconoce cuándo se había producido el diagnóstico.
La familia ha apostado por mantener en completa intimidad los detalles del último adiós y no han hecho ningún acto público para rendirle homenaje. Sin embargo, gracias al certificado de defunción, también se sabe que la intérprete fue incinerada y que entregaron las cenizas a su marido, Robert Welch, que es diseñador de producción. Se conocieron durante el rodaje de Bitelchús y desde ahí fueron inseparables. “La gente siempre dice: 'Comunícate', ¿verdad? Dile cómo te sientes' Lo hacemos mucho con bromas. Nos reímos en lugar de gritarnos. ¡El sarcasmo ayuda!", dijo sobre su matrimonio, uno de los más sólidos de Hollywood.
Se casaron el 25 de abril de 1992 y su felicidad se multiplicó con el nacimiento de sus dos hijos, Matthew (1994) y Luke (1997). Ambos se dedican al espectáculo, aunque en su caso detrás de las cámaras. Cedían todo el protagonismo a su madre, que tenía su propia estrella en el Paseo de la Fama de Canadá e hizo numerosas amistades entre bambalinas. Así quedó reflejado en las conmovedoras palabras de despedida y agradecimiento que escribieron personalidades como Macaulay Culkin, Jamie Lee Curtis, Michael Keaton, Pedro Pascal, Michael Bublé y Rita Wilson.







