El azafrán es una especia diminuta, pero en Consuegra se le rinde homenaje por todo lo alto. Este fin de semana, del 23 al 25 de octubre, la localidad celebra la 64.ª edición de su Fiesta de la Rosa del Azafrán, una cita en la que las costumbres manchegas salen a la calle y el calendario se llena de concursos, música, bailes y buenos productos. Uno de los momentos más esperados es la monda, que no es otra cosa que separar a mano los tres estigmas rojos de cada flor, con cuidado y a toda velocidad, porque aquí también hay competición.
Después llega la feria agroalimentaria, los grupos de folclore y la Molienda de la Paz, cuando el molino Rucio vuelve a ponerse en marcha y su vieja maquinaria empieza a trabajar como lo hacía antaño.
MOLINOS Y GIGANTES EN EL CERRO CALDERICO
Antes de que las aspas de los molinos se convirtieran en uno de los grandes reclamos de La Mancha, un caballero de lanza en ristre decidió que eran gigantes y se lanzó contra ellos. La aventura de Don Quijote sigue siendo la mejor invitación a Consuegra, aunque basta subir al Cerro Calderico para comprobar que estos gigantes de piedra y madera tienen bastante más encanto que peligro.
Son 12 los molinos que coronan la colina y cinco conservan su maquinaria original. No hay que conformarse con contemplarlos desde fuera: Bolero alberga la oficina de turismo; en Rucio se puede conocer cómo funcionaban estos ingenios y comprar algún recuerdo, y Caballero del Verde Gabán guarda una sorpresa: dentro hay un pequeño bistró donde parar a tomar algo y disfrutar de las vistas desde lo alto, con la llanura manchega extendiéndose hasta donde alcanza la mirada.
A poca distancia, el castillo de la Muela lleva siglos vigilando el paisaje. Sus murallas y dependencias permiten viajar a otra época, y las visitas teatralizadas ponen en escena a monjes, campesinos, juglares y caballeros. Un recorrido animado en el que uno puede acabar con una espada en la mano y la sensación de haberse metido, por un rato, en una historia medieval.
EL PASEO POR CONSUEGRA
Después de conquistar el cerro —sin necesidad de enfrentarse a ningún gigante—, toca bajar al pueblo. La Plaza de España es un buen punto de partida para callejear entre sus casonas y edificios tradicionales. Y estos días, con la fiesta de la Rosa del Azafrán, Consuegra tiene más vida que nunca.
En el paseo conviene detenerse ante la ermita del Santísimo Cristo de la Vera Cruz, con su fachada blanca y sus columnas salomónicas, y prestar atención a los edificios que hablan de las distintas etapas de la historia de Consuegra: el Arco y la Torre del Reloj, el colegio de San Gumersindo, la iglesia de San Juan Bautista, el convento de la Inmaculada Concepción…
También hay que reservar un rato para la artesanía, porque en Consuegra todavía quedan manos empeñadas en que los oficios de siempre no se conviertan en pieza de museo. Forjasport, un negocio familiar que ya va por la quinta generación, trabaja el hierro con técnicas de forja tradicional toledana y hace desde pequeñas piezas hasta muebles; Rey Pavón lleva más de treinta años trabajando el cuero y realiza bolsos, cinturones, botas y otros artículos a medida.
Y hay una visita especialmente curiosa: El Alfar de Rosa, el único taller de alfarería que continúa activo en el pueblo, donde el barro se convierte en vasos, platos, jarrones y otras piezas y, si apetece, hasta se puede meter uno en faena y probar a modelarlo.
DÓNDE COMER
En Consuegra hay que sentarse a la mesa con hambre. Las migas, las gachas, los duelos y quebrantos y los guisos de caza menor forman parte del recetario manchego, de esos platos que nacieron para combatir el frío y reponer fuerzas después de una jornada en el campo. Y en octubre, claro, el azafrán tiene un protagonismo especial; es el oro rojo que da aroma, color y sabor a muchas recetas.
El Alfar, instalado en un antiguo taller de alfarería, es una dirección para probar platos tradicionales en un entorno con historia. Más evolucionada es la cocina de El Retorno (restauranteelretorno.es). Y para comprar los dulces más típicos, apunta Mazapanes Peces y la Pastelería José Rodríguez.
Coincidiendo con la Fiesta de la Rosa del Azafrán, este fin de semana también se celebra una feria agroalimentaria en el Paseo Ramón y Cajal, buena oportunidad para curiosear entre los productos de la comarca, probar especialidades y llevarse algún recuerdo comestible.
DÓNDE DORMIR
El Patio de los Jazmines ocupa una antigua casa de labor manchega de principios del siglo XIX, rehabilitada como alojamiento rural boutique. Tiene patio interior, biblioteca y rincones que conservan el carácter de las casas de antes, además de una ubicación cómoda para acercarse caminando al centro. Elegantes y sofisticadas son las habitaciones de La Vida de Antes (lavidadeantes.com), que ocupa una construcción del siglo xix con patio acristalado, suelos hidráulicos y piscina.












