No sé tú, pero ya somos muchos los que hemos iniciado el cambio de armario. Un momento estupendo para organizar toda la ropa que tenemos y que nos dure bien ordenada todo el tiempo que podamos. Y es que, un armario ordenado es un armario que nos ayuda a vestirnos cada mañana de una manera mucho más rápida y sencilla. Sin embargo, son varios los errores comunes al organizar el armario que cometemos, seguramente, sin darnos casi cuenta.
El más generalizado (y quizás la raíz de todos nuestros problemas de espacio y desorden) es que acumulamos demasiado. Pero hay otros que también contribuyen a esa sensación de agobio y caos que te sobreviene, más o menos, a mitad de temporada. Para evitarlos, te vamos a contar algunos trucos que puedes implementar y las herramientas que a mí, como histérica del orden, me han sido de gran ayuda para pasar de primavera a verano y de verano a otoño e invierno sin que mis cajones, estantes y baldas se vean atosigadas.
Cambio de armario: 3 errores comunes que cometemos todos y cómo evitarlos
1. Distribuir mal el espacio y acumular demasiado
El primer gran error que cometemos, como ya hemos comentado, es el de acumular demasiada ropa y accesorios. Por eso, la recomendación de los expertos del orden pasa por realizar un inventario de lo que tienes dentro del armario y deshacerse, de una vez por todas, de lo que ya no te convence o de lo que no usas hace ya un par de temporadas.
Tengo compañeros en redacción que aseguran que todas las modas vuelven. Estamos de acuerdo, pero nunca vuelven exactamente de la misma manera. Así que, no tengas miedo. Si está muy usado o ya no te gusta tanto como antes y no lo usas, se tiene que ir fuera.
Y, de la misma manera, toda esa ropa de pleno invierno (en este caso, que llega el verano) es mejor que la guardes para que no te agobie ni te despiste al abrir tu armario, viendo constantemente esos jerséis gordos que en pleno mes de julio sabes que no te vas a poner. Para ello, utiliza bolsas específicas para guardar la ropa de un tamaño adecuado al lugar en el que vayas a conservarlo todo, para que no se arrugue demasiado. Preferiblemente, que tenga ventanas transparentes para, de un vistazo, saber lo que hay dentro. Si no, siempre puedes etiquetar.
Además, los abrigos siempre en bolsas específicas y guardados de manera individual, porque pueden deformarse. Si las cajas y bolsas tienen asas, mejor, porque te será mucho más fácil moverlas si están en lugares algo inaccesibles. Además, si no cuentas con mucho espacio, apunta mi gran descubrimiento: las bolsas al vacío de Amazon que te he mostrado un poco más arriba.
2. No organizar tu ropa por colores, tipo de ropa o uso diario
En segundo lugar, al igual que los libros en una amplia estantería, la ropa debe estar organizada de alguna forma para que te sea mucho más fácil encontrar lo que buscas. Hay muchas formas de hacerlo:
- Tipología de ropa: dividir la ropa por cada tipo de prenda y guardarla por grupos.
- Tamaño: más que el tamaño, que también, porque igual tu armario tiene una zona vertical mucho más amplia que otra en la que hay, por ejemplo, una cajonera, yo prefiero tener en cuenta el volumen de la prenda, poniendo a un lado las prendas más voluminosas y, a otro, las más ligeras.
- Colores: hay quienes prefieren dividir su armario por colores, algo que yo encuentro muy útil, por ejemplo, en los jerséis y camisetas que van en baldas, así no se te queda ninguna prenda escondida.
- Uso diario: con el armario de mis hijos, por ejemplo, utilizo esta clasificación, porque así me es mucho más fácil ir sacando conjuntos a diario, eligiendo entre aquellos que tengo para ir al colegio, al parque de diario, a las salidas que hacemos los fines de semana o a las reuniones con la familia.
Para ello, todos aquellos productos que te ayuden a mantener todo ordenado y separado son siempre un acierto. Por ejemplo, separadores de ropa interior para los cajones (para lo que también utilizo la clasificación por colores), separadores de bolsos, o cajas con divisores para mantener bien diferenciado cada grupo de prendas.
3. Utilizar perchas de diferentes formas y tamaños
Por último, otro de los errores más comunes es, en realidad, doble. Por un lado, doblar mal la ropa que va en estantes o cajones, porque apilar demasiadas prendas sin haberte fijado en la forma de doblarlas puede hacer que nunca veas las que se quedan más abajo o atrás y acabes por no usarlas nunca. De ahí que, lo más recomendado sea el doblado en modo archivo, es decir, en vertical, para verlo todo.
El segundo error es el de utilizar las perchas incorrectas. Y está claro que, aquí, todo va en gustos. Porque hay quienes priorizan las perchas de madera y otros que prefieren las de plástico. Lo que sí está claro es que lo mejor es no mezclar -perchas de alambre, gruesas de plástico, dos de madera y tres finas de terciopelo-. Dando unfirmodidad, además, reduces el rudio visual.
Puedes optar por perchas de terciopelo, que no dañan la ropa y que, además, ocupan poco espacio y consiguen algo que, las perchas de plástico, por ejemplo, no hacen: mantener la prenda en su lugar, sin deslizarse. Estás últimas, sin embargo, yo las utilizo para aquellas prendas que cuelgo un poco húmedas. Por otro lado, también tienes las perchas de madera, que suelen ser mis favoritas para las prendas más gruesas, porque no deforman tanto la parte de la hombrera.



















