Las páginas de una nueva historia han comenzado a escribirse bajo los diamantes de la Corona de Noruega tras la muerte de quien fue soberano del territorio durante casi cuatro décadas ininterrumpidas. Tras el fallecimiento de Harald V, ahora el país nórdico vive el asentamiento de unas nuevas bases con los miembros de la reconocida como la nueva Familia Real de Noruega. Es por ello que el Palacio Real de Oslo se convertirá, este 22 de octubre, en escenario de una de las cenas más importantes de la historia del país: el primer banquete de Haakon VIII como monarca, donde la princesa Ingrid debutará como heredera al trono escandinavo. Un momento al que también asistirá la reina Sonia –quien ya no ostenta el tratamiento de Majestad por decisión de su hijo– y cuya ausencia estará marcada por la de la reina Mette-Marit. No obstante, el foco se centrará sobre la sucesora al trono, quien podría dejar atrás su emblemática tiara de círculos de perlas de Boucheron, que recibió con motivo de su dieciocho cumpleaños, para abrir el impresionante joyero de la dinastía Glücksburg.
Las tiaras más destacadas del joyero
El pasado 28 de agosto los miembros de la Familia Real de Noruega vivieron uno de los capítulos más tristes de su historia, momento en el que tuvieron que despedirse del rey 'vikingo', el abuelo de una generación y el padre del nuevo monarca: Haakon VIII. Una sucesión al trono marcada por las polémicas que, ahora, se traslada al Palacio Real de Oslo para recibir a los miembros del gobierno en una velada marcada por la solemnidad y el esplendor de los diamantes más destacados de la Corte Real. Será en este enclave donde podamos ver a la princesa Ingrid luciendo algunas de las joyas más valiosas del joyero real, donde podría recurrir a otra impresionante tiara tras haber alcanzado el título de heredera al trono. Aunque también cabe la posibilidad de que la hija de la reina Mette-Marit opte por la discreción que tanto la caracteriza y vuelva a hacer uso de la pieza que ha lucido hasta ahora: la tiara de círculos de Boucheron. Una joya que recibió con motivo de su mayoría de edad, creada por la firma francesa Boucheron alrededor de 1900 para la princesa Ingeborg de Dinamarca y Suecia, y que estrenó en 2022.
Una pieza de lo más delicada que se forja sobre una base de platino cuya forma comienza a través de motivos florales y círculos engastados en diamantes. Una elegante joya de alta joyería que, además, luce grandes perlas orientales suspendidas en el aire, rozando así la delicadeza de una historia que ahora continúa sobre la testa de la futura reina del país. No obstante, la princesa heredera podría dar la gran sorpresa y protagonizar otra página de la historia para estrenar su posición. En su momento, la recordada princesa Astrid dedicó unas emotivas palabras al ver a la futura monarca lucir esta emblemática pieza, expresando la enorme alegría que le producía que la joya pasara a sus manos. Y es que Ingrid no solo se ha convertido en la sucesora oficial de su padre, sino que es la primera heredera al trono en jurar la Constitución de Noruega por escrito siendo mayor de edad, y será también la primera reina regente del país en 600 años cuando llegue el momento. Un hito histórico que bien podría invitarla a estrenar otra joya, como por ejemplo la Tiara de Margaritas de Diamantes que usó su madre el día de su boda.
La tiara de bodas de Mette-Marit
Una pieza que la propia princesa heredera podría utilizar para tener más que presente a la reina Mette-Marit, quien se convertirá en la gran ausente de esta velada a consecuencia de que aún se encuentra recuperándose del trasplante de pulmón al que fue sometida este pasado verano. Una alhaja que Mette-Marit estrenó en 2001 con motivo de su romántico 'sí, quiero' con el entonces príncipe heredero, momento del que se acaban de cumplir 25 años. La historia de esta pieza de estilo eduardiano, elaborada en 1910 con 23 margaritas engastadas en diamantes y oro blanco, comenzó cuando la recibió como regalo de bodas de sus suegros, los reyes Harald y Sonia, convirtiéndose desde entonces en una de las joyas más preciadas de la actual reina consorte.
La tiara que fue robada en Reino Unido
Otra opción fascinante sería que la princesa Ingrid recurriera al joyero de su abuela, la reina Sonia, para rescatar la emblemática tiara de la reina Maud. Esta pieza eduardiana, confeccionada en 1896 por Carrington and Co. con volutas de diamantes y perlas en forma de pera, se convirtió en una de las joyas más distinguidas del país tras la llegada al trono de la consorte de origen británico. Sin embargo, la heredera no luciría el modelo original, sino una réplica exacta. En 1995, mientras la joya histórica permanecía en la joyería Garrard de Londres para ser restaurada, fue sustraída en un impactante atraco a mano armada y nunca pudo recuperarse. La firma británica elaboró entonces una copia idéntica que ya han llevado tanto la princesa Marta Luisa en su boda como Mette-Marit en el enlace real de Suecia, por lo que podría ser la candidata perfecta para acompañar a Ingrid en esta velada histórica.
La princesa Ingrid cuenta con un abanico de deslumbrantes alternativas del joyero real para esta histórica velada. Entre las opciones más destacadas figura la tiara de amatistas, una joya con gran peso sentimental que ha lucido Mette-Marit en grandes citas internacionales y cuyo origen podría estar vinculado al reemplazo de las piezas robadas en Londres. Asimismo, la heredera podría inclinarse por la icónica base de diamantes de la diadema maltesa de la reina Alejandra o dar la sorpresa con la vanguardista tiara de oro. Esta última pieza, de estética futurista y de esas que supondría una elección controvertida pero ideal si la joven decide romper moldes con una joya de corte vanguardista.
Otra opción de profundo valor emotivo sería rendir homenaje a su tía abuela Astrid luciendo la tiara de turquesas de la reina Alejandra, recordando el especial vínculo que las une tras haberle legados piezas familiares en el pasado. Como decíamos, la partida la princesa Astrid marca un punto de inflexión que devuelve al primer plano joyas emblemáticas de la dinastía. Tras fallecer a los 94 años, las piezas más destacadas que custodiaba Astrid recaerán en la nueva reina y en la princesa Ingrid Alexandra, destacando entre ellas la tiara de turquesas de 1902 —regalo de Eduardo VII de Inglaterra a la reina Alejandra— y la histórica tiara Vasa, una joya Art Déco de diamantes y platino regalada a Marta de Suecia tras su enlace con Olav de Noruega.
Dos tesoros protegidos con celo que ahora vuelven a ver la luz para engalanar a la futura soberana del país. Un sinfín de joyas emblemáticas donde la elección final de Ingrid marcará, sin duda, el inicio de su propio estilo como futura reina.










