Los príncipes de Gales pasaron el fin de semana en Escocia mientras coleaban los coletazos por las memorias que el conde Spencer ha publicado sobre su hermana, Diana de Gales. Todo apunta a que Guillermo y Kate se desplazaron a la región de Royal Deeside tras su visita del jueves a la isla de Bute. Por su parte, el monarca permaneció en su residencia de Birkhall, dentro de la finca de Balmoral, tras haber cumplido con dos jornadas de compromisos oficiales en Dumfries House (Ayrshire). Kate prolongó su estancia durante dos noches antes de poner rumbo de regreso a Windsor en solitario, a bordo de un vuelo de British Airways que despegó de Aberdeen la mañana del sábado.
Ni el palacio de Buckingham ni el de Kensington han querido pronunciarse sobre si los príncipes compartieron tiempo con el Rey. Sin embargo, en los últimos años se ha convertido en norma que el monarca y su heredero disfruten de unas jornadas de intimidad en Escocia a finales de septiembre. Sin ir más lejos, el año pasado Guillermo se alojó con Carlos III en su propiedad escocesa, donde, según trascendió, también ejerció de anfitrión en una cacería con amigos. Aunque el príncipe de Gales no ha hecho declaraciones públicas sobre las acusaciones vertidas en el libro de su tío, la cercanía mostrada con su padre este fin de semana bien puede interpretarse como un claro gesto de respaldo frente a las perjudiciales afirmaciones realizadas por su excuñado.
Las impactantes acusaciones del conde Spencer
Entre los pasajes más controvertidos figura el tenso enfrentamiento que, según el conde Spencer, mantuvo con el entonces príncipe Carlos escasos días después de la trágica muerte de Diana en un accidente de tráfico en 1997. Spencer sostiene que Carlos llegó a afirmar sobre su difunta esposa: "Nos olvidaremos de ella bastante pronto". Asimismo, asegura que ambos mantuvieron una acalorada discusión a cuenta de la decisión de hacer que los príncipes Guillermo y Harry, de 15 y 12 años respectivamente, caminaran tras el féretro de su madre durante el funeral. La respuesta de Palacio no se hizo esperar la semana pasada. Un portavoz oficial declaró: "Su Majestad es muy consciente de que el dolor por la pérdida de un hermano puede nublar la razón, alterar el juicio y distorsionar los recuerdos de un modo que los demás no reconocen, incluso muchos años después de la tragedia".
A lo largo del fin de semana, el conde Spencer ofreció una serie de entrevistas televisivas en las que acusó al Rey de hacerle gaslighting (manipulación psicológica) y se ratificó en que su versión de los hechos es rigurosamente cierta. En sus memorias, Spencer también afirma que Diana le confesó que el príncipe Carlos estaba enamorado de su ayudante de cámara y que, en las horas posteriores al fallecimiento de la princesa, la voz de Carlos sonaba "extasiada" y propia de "alguien a quien le ha tocado la lotería". En otro punto del libro, relata cómo la reina Isabel II ofreció restituir a título póstumo el tratamiento de Su Alteza Real a Diana —retirado tras su divorcio—, una propuesta que el propio Spencer rechazó.
Según se ha podido conocer, ni Guillermo ni Harry tenían constancia del contenido del libro antes de la semana pasada. No obstante, Enrique se alojó el pasado mes de julio con el conde Spencer y su esposa, la doctora Cat Jarman, en la finca de Althorp, lugar donde reposan los restos de su madre. Por el contrario, no consta que Guillermo mantenga una relación cercana con su tío.








