SE HA DESHECHO EN HALAGOS A SU CUÑADA

La princesa Ana habla por primera vez sobre el desempeño de Camilla como Reina

La hermana del monarca británico se ha sincerado en el documental 'Carlos III: el año de la Coronación'

Por Carla Calvo

El documental Carlos III: el año de la Coronación emitido en la BBC este 26 de diciembre en el marco del tradicional Boxing Day navideño ha dejado multitud de anécdotas, memorables e históricas imágenes, alegrías e instantes para recordar. Pero, de entre todas ellas, una en particular ha llamado especialmente la atención: los halagos que la princesa Ana, una de las protagonistas de la cinta de 90 minutos de duración, dedica a su cuñada, la reina Camilla, a quien conoce "desde hace mucho tiempo": "Su comprensión de su papel y de la gran diferencia que supone para el Rey ha sido absolutamente excepcional", apunta hacidendo referencia a este asunto por vez primera.

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De la vanguardia al "cambio de velocidad y tono" que aporta la reina Camilla a la monarquía

Los elogios de la hermana del monarca a la reina Camilla no se quedan ahí y desarrolla ampliamente su reflexión sobre el rol que esta desempeña en la institución, una faceta que considera que si bien "no es algo que le hubiera resultado natural", ha logrado adaptarse "muy bien" a ella: "Ella proporciona ese cambio de velocidad y tono", agrega visiblemente feliz y satisfecha con la labor y postura de su cuñada. A lo largo de la hora y media de grabación, que ofrece al espectador una mirada cercana, simpática y natural de lo que no se vio de los preparativos y ensayos que envolvieron la Coronación de Carlos III del pasado mes de mayo entre el Palacio de Buckingham y la Abadía de Westminster, la princesa Ana se refiere en tono cariñoso a la esposa del monarca como una mujer tan vanguardista e "igual de moderna" que su hermano, un rey volcado de lleno en su deber.

De este modo, Ana de Inglaterra, que mantiene un excelente vínculo con los reyes Carlos y Camilla, algo que se aprecia a la perfección en una escena en la que él besa la mano de su hermana antes de hacer el saludo desde el balcón del Palacio de Buckingham, se ha convertido en estrella involuntaria de la entrega. En ella también se sincera sobre todo lo relativo a la sucesión en el trono de Reino Unido: "Siendo honesta, no estoy segura de que alguien pueda realmente prepararse para ese tipo de cambio... No es fácil. Pero luego ocurre el cambio y dices 'está bien, ahora tengo que hacerlo; manos a la obra'", añade, al tiempo que subraya que "la monarquía es una ocupación los 365 días del año, no se detiene porque cambies de monarca, por cualquier motivo".

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La princesa Ana, el gran apoyo del Rey

Si por algo se conoce a la única hija de Isabel II y de Felipe de Edimburgo, que ha vivido en primera fila dos eras de la monarquía británica, es por ser la más fiel consejera de su hermano y, por ende, también un gran apoyo para la reina Camilla. A sus 73 años, se ha ganado la admiración de todos gracias a su actitud discreta y entregada, lo que la ha convertido en un activo muy importante para la institución. Siempre leal, trabajadora y servicial, fue premiada por Carlos III en su consagración, ubicándola a su derecha en los retratos oficiales del que fue el gran acontecimiento royal de la temporada. Ya siendo solo una adolescente tuvo que involucrarse en los deberes oficiales en nombre de su orgullosa madre, una responsabilidad absoluta con la Corona que siempre vivió como innata.

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Además de su privilegiada posición en dichos retratos y su posterior participación en la Big Help Out, tras la ceremonia religiosa de consagración ejerció de Gold- Stick-in-Waiting, una escolta del Rey con la que encabezó a caballo la procesión de la Coronación desde la Abadía de Westminster hasta el Palacio de Buckingham y que Carlos y Camilla realizaron en la carroza de oro. A ella, que deslumbró con el uniforme de los Blues and Royals con el manto verde de terciopelo y el sombrero de gala, le siguieron siete mil efectivos de las Fuerzas Armadas. Un verdadero honor que se remonta a la época de la dinastía Tudor, en el siglo XV, cuando los oficiales Gold Stick y Silver Stick eran ubicados próximos del Rey para custodiarlo. 

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