El Duque de Edimburgo en 1958

Su infancia traumática, la relación con Isabel II... Así ha retratado ‘The Crown' al duque de Edimburgo

La serie de ficción británica basada en la vida real de los Windsor ha traído numerosas polémicas sobre la personalidad de sus protagonistas

por Raquel Barahona

Felipe de Edimburgo es uno de los miembros más enigmáticos de la Familia Real. Siempre en un segundo plano, dos pasos más atrás de la reina Isabel II, nunca ha hecho grandes confesiones ni declaraciones acerca de su pasado o su vida personal. The Crown ha sido la oportunidad para miles de seguidores de los Windsor de conocer en profundidad los detalles de la personalidad del Duque. Su personaje, interpretado por el actor Matt Smith en la primera y segunda temporada, y por Tobias Menzies en la tercera y cuarta, ha despertado alguna que otra polémica al reflejar algunos factores de la vida del Príncipe que se desconocían hasta la fecha. Desde una dura infancia marcada por el abandono de su familia hasta la muerte de algunos de sus allegados, pasando por unas conductas impropias para alguien con deberes públicos en su edad más adulta como duque de Edimburgo.

El creador de la serie de ficción británica, Peter Morgan, se basa en los documentales sobre la Familia Real británica y en las declaraciones y libros publicados por historiadores y biográficos para dibujar la vida de los protagonistas de The Crown. Aun así, no se puede olvidar que se trata de una ficción con ciertos componentes dramáticos que conmuevan al espectador, de manera que algunas escenas fueron adornadas con recursos trágicos y otras, en cambio, fueron resumidas u obviadas. Lo que sí está claro es que el pasado y los primeros años de vida de Felipe de Edimburgo fueron una de las partes más conmovedoras de las primeras temporadas. 

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Una infancia complicada

El Duque nació en la isla griega de Corfú en 1921, hijo del príncipe Andrés de Grecia y Dinamarca y de la princesa Alicia de Battenberg. La infancia traumática de Felipe de Edimburgo empezó cuando, con apenas dos años, su familia vivió exiliada entre Francia, Alemania y el Reino Unido, al cual llegó cuando tenía siete años. En algunas declaraciones concedidas por él a la prensa británica ha dejado claro que nunca tuvo el sentimiento de pertenecer a un hogar: "¿A qué te refieres con 'casa'?". A los 10 años estuvo prácticamente abandonado, viajando entre países con diferentes familiares y vivió dramáticas experiencias como cuando su padre se marchó al sur de Francia con su amante o cuando su madre fue ingresada en un centro psiquiátrico. La serie de Netflix trata o hace mención a estos momentos en la vida del Duque pero también le suma porciones de ficción a algunos relatos. En 1937, su hermana Cecilia y su familia (su marido, sus dos hijos pequeños y su suegra) fallecieron en un accidente aéreo cuando él tenía 16 años. En The Crown mencionan este hecho culpando al duque de Edimburgo de la muerte de su hermana al haber prometido que iría a visitarla ese día. Finalmente canceló el viaje a Alemania y se quedó en el colegio, a lo que Cecilia cambió de planes y tomó un avión para acudir a una boda. Durante el funeral, el padre de Felipe mantiene una dura conversación con él en la cual le confiesa: "Tú eres la razón por la cual estamos hoy aquí, quemando a mi hija favorita".

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Hugo Vickers, quien ha escrito varias biografías sobre la Familia Real, hablaba en el medio británico Insider sobre este suceso: "El príncipe Felipe no tuvo nada que ver con el accidente". En su declaración aclaraba que era tan solo un niño cuando fue llamado por su director para darle la triste noticia. Esta situación, que fue agravada por el hecho de que su hermana estaba esperando un bebé, ha sido modificada por la serie para hacerla más drámatica y adictiva. Una vez acabada la Segunda Guerra Mundial, y tras conocer a una adolescente princesa Isabel, solicitó la nacionalidad británica para alistarse a la Marina Real y adoptó el apellido materno modificado a la lengua inglesa: Mountbatten. En la serie, Felipe, un tanto descarado, quiere que sus futuros hijos con la reina Isabel II mantengan su apellido en primer lugar y no el de Windsor. A pesar de que Isabel se muestra receptiva ante tal propuesta, los planes no salen bien y su abuela y el primer ministro, Winston Churchill, la convencen de que la Familia Real debe seguir conservando su apellido. Este suceso ocurrió así en la vida real, tal y como explica Gyles Brandreth en su biografía Philip and Elizabeth: Portrait of a Royal Marriage

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Las renuncias del Duque por amor

Para casarse con la heredera al trono, Felipe tuvo que renunciar a su religión y a su lealtad a Grecia, cuya consecuencia fue perder el título de 'príncipe de Grecia y Dinamarca'. En The Crown el Príncipe arremete furioso contra Isabel recriminándole todo lo que ella le ha arrebatado, haciendo alusión a su carrera, su hogar e incluso su nombre. Uno de los momentos más tensos de la serie tiene lugar en la Coronación en 1953, cuando Felipe no duda en confirmar que no se arrodillará frente a su esposa. A lo que Isabel responde que "un hombre fuerte debería poder arrodillarse". Un conflicto que en la vida real, y según el historiador Philip Ziegler, no ocurrió tal y como aparece en el guion ficticio. Es cierto que el Duque se molestó al tener que abandonar su título y condición religiosa pero Ziegler asegura en RadioTimes que no pudo haberse negado a un ritual real de aquella magnitud y a asumir su papel junto a la reina teniendo en cuenta que él también venía de una casa real en la que había aprendido todo tipo de protocolo. Christopher Wilson, experto en la Familia Real británica, dudaba que el príncipe llegara a compartir esas palabras tan duras con Isabel y explica para la revista inglesa Marie Claire que "sabía muy bien lo que se esperaba de él en público y estaba dispuesto a aceptarlo".

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Siempre al lado de la Reina

Uno de los temas que más se ha cuestionado sobre el papel del duque de Edimburgo ha sido su lugar dentro de la familia Windsor. Ingrid Seward, autora de numerosas publicaciones sobre la Familia Real británica, pone su atención en Felipe: "Es un macho alfa en una posición beta", declaraba en la australiana Women's Weekly. Es un personaje que ha despertado el interés de numerosos expertos e historiadores por su personalidad. "Es un gran triunfador, con una fuerza interior a la altura de su dureza exterior", aseguraba Ingrid que explicaba  que en una recepción real a la que acudió como periodista, el Duque se aproximó a ella para preguntarle si era alemana. Ante la negativa, él se giró y se fue sin decir nada más. "Es un personaje muy complejo", según la autora y, aunque siempre aceptó que su lugar estaba dos pasos detrás de la Reina, su personalidad es una de las cuestiones que más valora de él: "Ella lo acepta por lo que es y él, a cambio, le ofrece su lealtad y protección", explicaba Ingrid. Con el paso del tiempo, han surgido muchos rumores acerca de un posible divorcio, infidelidades y la educación de sus hijos pero siempre se han mantenido unidos y se han convertido en un modelo de constancia.

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Sobre los asuntos de fidelidad y de la vida alocada que el príncipe Felipe solía llevar, según muestra The Crown, Ingrid Seward asegura en RadioTimes que no hay pruebas verídicas de que el Duque haya sido alguna vez infiel a su esposa argumentando que: "No podía ni mirar a otra mujer sin que la prensa comentara que probablemente estuvieran manteniendo una relación". La serie hace alusión a que los rumores de infidelidad empezaron cuando la pareja viaja en 1957 a bordo del yate real Britannia y mantienen una discusión en la que Isabel II le expresa su decepción: "Pensé que podríamos tener esta oportunidad sin niños y sin distracciones para poner las cartas sobre la mesa y hablar francamente sobre lo que necesitamos cambiar para que nuestro matrimonio funcione". En 1956, el Duque pasó 5 meses alejado de su familia mientras surcaba los mares con el yate e inauguraba los Juegos Olímpicos en Melbourne. Estos rumores se hacen más evidentes cuando en la serie, la Reina descubre una fotografía de otra mujer en el equipaje de Felipe: Galina Ulanova, una de las mejores bailarinas del siglo XX. Pero, en la realidad, no hay evidencias claras de que hubiera ocurrido nada entre ellos más allá de que el Duque pudo haber sido un gran admirador de la artista y de que visitó en alguna ocasión el camerino de Ulanova, esparciendo rumores entre la prensa, según asegura Ingrid.

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The Crown insinuó en la segunda temporada que el Príncipe se vio envuelto en el caso Profumo, un escándalo sexual que surgió en 1960 en Inglaterra. En algunas imágenes se sugiere que el Duque acudía a fiestas eróticas cuando no estaba en palacio pero desde Buckingham siempre han negado su participación y no han salido a la luz evidencias claras de que sucediera. La serie también destaca el entusiasmo de Felipe de Edimburgo tras el éxito de la misión Apolo 11 de la NASA y su aterrizaje en la luna. El guion explica que se sintió devastado al charlar en privado con los astronautas protagonistas y que, tras esta conversación, sufrió una crisis de identidad en la que dudó sobre el trabajo realizado a lo largo de su vida. Y aunque es cierto que el equipo de la misión espacial visitó el Palacio de Buckingham y de que hay especulaciones sobre una crisis de los 40, no hay evidencias de que se obsesionara con volar. La ideología de las hermanas del Duque también se ha cuestionado a raíz de de la intervención de Churchill en la serie: "¿Sabes por qué sus tres hermanas no están aquí? Están casadas con nazis. Nazis prominentes". Expertos afirman que es muy poco probable que el ministro británico hiciera ese comentario pero sí que es cierto que sus dos hermanas Sofía y Margarita se casaron con aristócratas alemanes quienes se convirtieron en figuras destacadas dentro de los partidos Nazis, según la periodista británica Eleanor Bley Griffiths en RadioTimes.

Felipe de Edimburgo apoyó a Lady Di

La buena relación entre el Duque y la princesa Diana, evidente a lo largo de la serie, sí fue real. Aunque no existe la certeza de si fueron juntos al bosque a cazar a un ciervo extraño, tal y como aparece en la ficción, ambos mantuvieron un estrecho vínculo desde la llegada de Lady Di a la familia. "Cuando Diana se unió por primera vez a la familia real, fue Philip quien acudió en su ayuda, sentándose a su lado en cenas de gala y charlando con ella mientras aprendía a dominar el arte de una pequeña charla", declara la autora en The Queen and Di, Ingrid Seward. Existe una serie de cartas que el Duque le hacía llegar a la Princesa en la que él la intentaba consolar tras la noticia de su inminente divorcio: "No puedo imaginar que nadie en su sano juicio te deje por Camilla", escribía Felipe de Edimburgo a una triste Diana. En la cuarta temporada de The Crown, se hace alusión a esta buena relación en numerosas ocasiones como cuando pasan un fin de semana en la casa de campo escocesa de la familia real durante el noviazgo de Diana con el Príncipe Carlos.

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La serie británica sigue cosechando éxitos al haber ganado este domingo 4 Premios Globo de Oro, entre ellos el de mejor serie de drama, proclamándose como una de las grandes vencedoras de la noche. La producción de Peter Morgan combina la vida real de los Windsor con porciones de ficción que la hacen todavía más interesante y embaucadora, aunque en algunos momentos resulte incómoda para la propia Familia Real como esta última temporada, centrada en la historia de Diana de Gales. La personalidad  del duque de Edimburgo reflejada en The Crown ha avivado el interés por este miembro de la Familia Real, quien ahora se encuentra por segunda semana hospitalizado a causa de una infección.

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