Tatiana Blatnik vuelve al foco mediático tras su divorcio de Nicolás de Grecia y sorprende por su cercanía con el empresario mexicano Elías Sacal


Una presencia que destaca en uno de los eventos más exclusivos de la Costa Azul en plena nueva etapa personal


 Tatiana Blatnik junto a Elias Sacal© Getty Images for amfAR
Actualizado 26 de mayo de 2026 a las 21:28 CEST

La vida de Tatiana Blatnik —exmujer del príncipe Nicolás de Grecia— continúa avanzando tras el fin de su relación con el primo de Felipe VI y sobrino de la reina Sofía. Ha sido en las últimas semanas cuando la princesa ha dado a conocer una sorprendente amistad que la ha vuelto a situar en el foco mediático, reavivando —una vez más— el interés sobre su vida personal. Tatiana ha sido vista en varias ocasiones junto al empresario Elías Sacal, expareja de Mar Flores, y aunque las imágenes dejaban ver la complicidad y cercanía entre ambos durante un paseo por Cap d’Antibes —una de las localidades más exclusivas y discretas de la Costa Azul francesa—, una nueva aparición pública ha vuelto a poner de manifiesto la buena sintonía entre ambos.

Tatiana Blatnik y Elías Sacal en Cannes
© Cordon Press
Tatiana Blatnik y Elías Sacal en Cannes

Entre paseos, confidencias y buena sintonía

Vestidos de gala y posando ante los medios gráficos, la princesa Tatiana de Grecia y Dinamarca se convirtió el pasado 21 de mayo en una de las grandes protagonistas de la gala amfAR de Cannes junto al empresario mexicano Elías Sacal —presidente de Grupo Gicsa, compañía especializada en desarrollo inmobiliario—. Una aparición que supuso una de sus primeras presencias públicas de gran relevancia desde el anuncio de su divorcio del príncipe Nikolaos, el pasado abril de 2024. Todo ello en una noche marcada por la cercanía y la buena sintonía con el empresario, una figura de gran proyección dentro de la alta sociedad mexicana.

 Tatiana Blatnik junto a Elias Sacal© Getty Images for amfAR
Tatiana Blatnik junto a Elias Sacal

La princesa, ataviada con un estilismo en rosa empolvado —con capa incorporada—, acaparó todas las miradas con unas discretas joyas y un detalle floral que no pasó desapercibido. Una imagen tan cercana como cómplice, propia de este tipo de eventos sociales de alto nivel. Un ejemplo con el que la propia Tatiana continúa reforzando su estatus dentro de la realeza europea, que mantiene pese a su divorcio a petición expresa de Pablo de Grecia. Fue el propio jefe de la antigua familia real griega quien, tras anunciarse la separación, confirmó que Tatiana seguiría conservando el tratamiento de princesa. No obstante, se trata de una situación poco habitual y excepcional dentro de las casas reales europeas.

 Tatiana Blatnik junto al empresario, disfrutando de la velada© Getty Images
Tatiana Blatnik junto al empresario, disfrutando de la velada

La transformación personal de Tatiana

La princesa, de origen venezolano —aunque con raíces eslovenas y alemanas y criada en Suiza—, mantiene a sus 45 años una estrecha vinculación con la antigua Familia Real griega. Un vínculo forjado durante sus 14 años de matrimonio con el príncipe Nicolás, aunque el fin de la relación terminó abriendo una etapa completamente distinta para ella. Tiempo después de anunciarse el divorcio, fue la propia Tatiana quien habló abiertamente sobre el momento personal que atravesaba. "Las últimas semanas han sido una aventura llena de cambios, crecimiento y nuevas oportunidades emocionantes", explicó entonces, asegurando además que "en este momento, mi enfoque está en expandir nuestros proyectos y dar la bienvenida a nuevos socios".

Tatiana de Grecia© Getty Images
Tatiana de Grecia lució la tiara del Corsario el día de su boda con Nicolás de Grecia

Y aunque esa fortaleza ha marcado buena parte de sus últimas apariciones públicas, lo cierto es que —tal y como ella misma reconoció— "hubo muchos días en los que no quería seguir adelante. Fue realmente muy difícil…". Unas declaraciones que llegaron en medio de una etapa especialmente compleja para la princesa, marcada también por el inesperado matrimonio del príncipe Nikolaos con Chrysi Vardinogiannis. El tercer hijo de los reyes Constantino y Ana María de Grecia contrajo matrimonio el pasado febrero de 2025, en una íntima ceremonia celebrada en la iglesia de San Nicolás de Rangava, en Atenas, apenas unos meses después de anunciarse su separación de Tatiana tras catorce años de matrimonio. 

Boda de Nicolás de Grecia y Chrysi Vardinogiannis© aristides_of_greece
Boda de Nicolás de Grecia y Chrysi Vardinogiannis

El enlace —mucho más discreto que otras bodas de la antigua familia real helena— reunió a un reducido grupo de familiares y amigos cercanos, entre ellos la reina Sofía y la infanta Cristina, en una celebración marcada por el carácter reservado de la pareja y por la rapidez con la que avanzó la relación, ya que el compromiso se hizo público pocas semanas antes de la ceremonia. Chrysi Vardinogiannis, perteneciente a una de las familias empresariales más influyentes de Grecia e hija del magnate naviero Giorgos Vardinogiannis, mantenía desde hace años una estrecha relación con el entorno de la familia real griega. Aún así, la etapa delicada de Tatiana se vio también profundizada por problemas que afectaron a su propio entorno, a causa de la desaparición de su hermano Attilio Brillembourg en Estados Unidos. 

Tatiana Blatnik de vacaciones por el mar Egeo © tatianablatnik
Tatiana Blatnik de vacaciones por el mar Egeo, en una imagen de archivo

Es por ello que, a raíz de todo esto, la vida de la princesa ha girado en torno a la salud mental, una cuestión muy presente en la vida de Tatiana desde su infancia, después de la pérdida de su padre cuando apenas tenía siete años. Una experiencia que la llevó, años más tarde, a impulsar proyectos centrados en el bienestar emocional y el acompañamiento personal, especialmente tras atravesar recientemente episodios de ansiedad que ella misma decidió compartir públicamente. Ahora, la princesa parece centrada en una nueva etapa personal, marcada por su presencia en algunos de los eventos más exclusivos del panorama internacional, dejando atrás una de las etapas, quizá, más sensibles de su vida.