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Los hechos sucedieron el pasado julio en la localidad austríaca de Grünau im Almtal.

Ernesto de Hannover podría enfrentarse a tres años de prisión

La fiscalía de Wels acusa al Príncipe de 66 años de 'haber cometido un acto punible en estado de ebriedad'

por hola.com

El complicado 2020 todavía guardaba un último sobresalto para Ernesto de Hannover. Cuando faltan horas para terminar el año una noticia comienza a correr como la pólvora en la prensa austriaca: se enfrenta a prisión en relación a los altercados que protagonizó el pasado verano en el coto de caza privado que le ha servido de retiro en los últimos tiempos en la localidad austríaca de Grünau im Almtal. Ha sido este miércoles cuando la fiscalía de Wels, la segunda ciudad más habitada de la Alta de Austria, ha acusado al Príncipe de 66 años de “haber cometido un acto punible en estado de ebriedad”, por lo que podría recibir una sentencia de hasta tres años de prisión, según publican las cabeceras Oberösterreichische Nachrichten y Kronen Zeitung.

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Lo sucedido se remonta a mitad de julio del 2020, cuando el propio príncipe solicitó desde su casa ayuda a los servicios de emergencia por que encontraba muy mal. A partir de aquí los hechos que explicó Ernesto de Hannover y la policía que allí se personó son radicalmente opuestos y bastante confusos. Según él, sufrió una hipoglucemia y por eso llamó a los servicios de emergencia. 'Dije que debían darse prisa porque me sentía muy mal. Pero no sé por qué vino la Policía', explicó al reportero del Kronen Zeitung. Según Ernesto de Hannover, la Policía lo atacó sin ninguna razón. Además, negó las acusaciones oficiales y amenazó con presentar una demanda contra los funcionarios.

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La Policía en cambió aseguró que el bisnieto del último emperador alemán se comportó agresivamente con ellos, que los atacó físicamente y amenazó con un cuchillo. Finalente Hannover fue reducido y llevado a la fuerza para que se le hiciera una valoración psiquiátrica en la clínica Vöcklabruck. El escándalo no quedó allí, ya que al parecer el día 20 de julio, cuando se encontraba de nuevo en su casa, Ernesto de Hannover condujo hasta la comisaría de policía de Scharnstein armado con un bate de béisbol y amenazó a dos agentes con matarlos, tal y como desveló el mismo medio, Kronen Zeitung.

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Ahora llega el momento de aclarar lo sucedido y si bien el Ministerio Público ha desestimado algunas denuncias que se interpusieron contra él, como la de insultos a la policía, valora que sí puede ser acusado por el artículo 287 del Código Penal (“cometer un hecho punible en estado de ebriedad”). El medio Oberösterreichische Nachrichten publica que esto da a entender que se da credibilidad a la versión de la defensa de que Ernesto de Hannover no estaba bien en el momento de los hechos, ya que de lo contrario habría sido acusado directamente de intento de resistencia contra la autoridad, lesiones corporales graves, amenazas peligrosas e intento de coacción.

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El medio Salzburger Nachritchten, que también recoge la noticia, cuenta con la versión de su abogado defensor, Malte Berlin, que está convencido de la inocencia del príncipe y que cuenta que los problemas del Príncipe se debieron a que se bebió un par de copas de vino tinto mientras tomaba una dosis muy alta de analgésicos al haberse sometido a una operación en la mandíbula. “El alto nivel de hipoglucemia significa que esa noche no sabía lo que hacía”, explicó el abogado. Este último medio citado añade que el Príncipe, aficionado a la caza, también se enfrenta a la prohibición permanente de tener armas. Además, recuerda como en otros tiempos el todavía marido de Carolina de Mónaco era un vecino muy bienvenido en el distrito de Gmunden donde tiene, entre otras cosas, 4732 hectáreas de bosque y también por la visibilidad que su visita le daba a la zona.

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En los últimos años sus apariciones públicas se han reducido mucho, aunque no faltó a la boda que su hijo pequeño, el príncipe Christian, celebró en el 2018 en Lima. No ocurrió lo mismo el año anterior cuando el que se casaba era su hijo mayor y heredero, el príncipe Ernst, con quien mantiene una serie de desavenencias por la gestión del patrimonio familiar, entre el que se encuentra el fabuloso Castillo de Marienburg.

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