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Ernesto de Hannover, arrestado de nuevo por la policía: el último episodio de unos años complicados

La prensa austriaca ha registrado hasta tres conflictos violentos durante el verano, una 'guerra' que se suma a la otra que mantiene abierta dentro de la Casa Hannover

por S. Acosta

Suma y sigue. Este verano está resultando de lo más turbulento para el príncipe Ernesto de Hannover que ha saltado a la prensa austriaca y alemana en varias ocasiones por sus problemas con la justicia. Ahora, lejos de solucionarse, el medio Kronen Zeitung publica que el marido de Carolina de Mónaco (aunque vivan separados desde el 2009 siguen formalmente casados y ella sigue teniendo el título de Princesa de Hannover) ha sido arrestado este lunes 7 de septiembre en su idílica cabaña de montaña en Grünau im Almtal, en Austria. 

Según el citado medio austriaco, en torno a las cinco de la tarde de este lunes varios policías rodearon el pabellón de caza en el que vive el Príncipe en el estado de Alta Austria, a poca distancia de las fronteras con Salzburgo y Estira, para arrestarlo por “amenazas peligrosas, así como de daños materiales y coacción”. El citado medio asegura que el tribunal de la ciudad de Wels emitió la orden de arresto después de que el matrimonio que trabaja para él denunciara que Ernesto de Hannover los coaccionó y amenazó peligrosamente.

A parecer el Príncipe advirtió al matrimonio de empleados que “o se acercaban sigilosamente o les enviaría una banda de matones”, según Kronen Zeintung, medio que publica que el Príncipe también arrancó una señal de tráfico y rompió una ventana. En las fotografías del medio austriaco se puede ver la espléndida cabaña de madera, rodeada de montañas y en un entorno privilegiado, con los vehículos de la policía de la comisaria de Scharnstein. Teniendo en cuanta que Grünau im Almtal tiene apenas 2064 habitantes los movimientos del marido de Carolina de Mónaco (y padre de su hija Alexandra de Hannover) están siendo muy comentados.

Un largo historial de problemas

Hubo un tiempo en el que poco se sabía de la vida de Ernesto de Hannover, sin embargo, en los últimos meses su presencia ha sido constante, siempre en relación a temas complicados. Todo comenzó en la noche del miércoles 15 de julio cuando Ernesto de Hannover, también en su residencia de la localidad austríaca de Grünau im Almtal, llamó a los servicios de emergencia. Según confirmaron las autoridades de Alta Austria a la prensa local, el Príncipe pidió ayuda alegando que alguien quería matarlo.

La policía aseguró que cuando llegó a la casa del Príncipe este se comportó de modo agresivo con ellos, los atacó físicamente y amenazó con un cuchillo. Hannover entonces tuvo que ser reducido y llevado a la fuerza a una clínica, donde se le realizó un examen psiquiátrico y permaneció unos días en observación. Al ser puesto en libertad, el propio Ernesto quiso dar su versión de los hecho y concedió una entrevista Kronen Zeitung. Según él, sufrió una hipoglucemia y por eso llamó a los servicios de emergencia.

Dije que debían darse prisa porque me sentía muy mal. Pero no sé por qué vino la Policía”, explicó el príncipe de 66 años. Según él, la Policía lo atacó sin ninguna razón. Además, negó todas las acusaciones oficiales y advirtió que presentaría una demanda contra los funcionarios. Sin embargo, el tema, algo confuso y con versiones muy distintas, no quedó aquí. Días después Ernesto volvió a ocupar las páginas del citado medio por otro episodio violento: según consta en las denuncias interpuestas por los funcionarios, el jefe de la Casa de Hannover quiso vengarse fue a por ellos mientras estaban dirigiendo el tráfico y desde su coche los insultó y amenazó con un bate de béisbol.

Una ‘guerra’ de otro tipo

A esta guerra particular que se ha abierto entre Ernesto de Hannover y las fuerzas de seguridad de la localidad austríaca en al que reside, hay que sumar otro conflicto mucho más largo y complicado, el que le mantiene al Príncipe alejado de su hijo mayor. Hasta el momento de la boda del príncipe Ernst August de Hannover con Ekaterina Malysheva, que tuvo lugar en el verano de 2017, las discrepancias se habían mantenido en el entorno familiar, sin embargo, cuando faltaban días para el espléndido “sí, quiero”, Ernesto de Hannover padre concedió una entrevista que hizo saltar por los aires cualquier esperanza de un acercamiento.

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El marido de Carolina de Mónaco advirtió en el medio Handesblatt que estaba en contra de ese matrimonio por temor a que se dilapide la fortuna familiar y que había dado un ultimátum a su hijo para que le devolviera todos los regalos recibidos desde 2004, incluido el espectacular Castillo de Marienburg y otras propiedades repartidas entre Alemania y Austria. Lejos de estar feliz por la boda de su heredero, el jefe de una de las casas reales más antiguas de Europa, emprendió una batalla personal y judicial para recuperar el cargo de presidente de la Fundación Duque de Cumberland (puesto que cedió a su hijo en el año 2012), desde donde se gestionan los bienes familiares, incluido el coto de caza austriaco en el que el príncipe ha tenido los últimos problemas con la policía.

El hijo mayor de Ernesto de Hannover habla por primera vez de la guerra que mantiene con su padre

Los Hannover, enfrentados por la venta del Castillo de Marienburg

“No ha sido fácil para mí tomar esta decisión, porque involucra a mi hijo, pero me he visto obligado a hacerlo porque está en juego la preservación de los intereses de la Casa Hannover, incluidos valiosos bienes culturales que son propiedad de la casa desde hace siglos”, dijo el Príncipe que no estuvo presente en la boda ni tampoco en las celebraciones posteriores que han tenido lugar tras el nacimiento de los dos hijos del matrimonio, los príncipes Elisabeth y Augusto.

La tregua que se ‘decretó’ en Perú

En marzo de 2018 el príncipe Christian (el segundo hijo de Ernesto, fruto de su primer matrimonio con Chantal Hochuli) consiguió una tregua en la “guerra” familiar para su boda con Alessandra de Osma, una celebración que tuvo lugar en Lima y que duró tres días. Entonces Ernesto de Hannover sí estuvo presente y dio la bendición a este enlace, aunque mantuvo las distancias con su exmujer y con su hijo mayor. También llamó la atención el que su presencia en la boda fue como la de cualquier invitado, es decir, no ejerció de padre del novio. Fue el príncipe Ernst, hermano de Christian, el que se encargó de acompañar a la madre de la novia, Elizabeth Foy Vásquez, algo que sorprendió al estar en la boda el príncipe Ernesto de Hannover, jefe de la dinastía.

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Ernesto de Hannover padre estuvo también en las celebraciones nocturnas que tuvieron lugar  esa noche en la casona monumental Osma-Berckmeyer y llegó a ellas acompañado por Maria Madalena Bensaude, una aristócrata de origen portugués que entonces el medio alemán Bunte describió como su novia. Al día siguiente las celebraciones continuaban en el Museo Pedro de Osma con una gran fiesta de largo, Ernesto de Hannover acudió a ellas, sin embargo, según pudo saber ¡HOLA!, el padre del novio comenzó a sentirse indispuesto y tuvo que ser ingresado en la Clínica Delgado de Lima por una intoxicación alimentaria. Entonces fue Pierre Casiraghi y el propio Christian de Hannover los que se encargaron de estar con Ernesto de Hannover esa noche.

Semanas después de la boda, Ernesto de Hannover volvió a levantar especulaciones por su estado de salud. Sin embargo, fue el mismo quien quiso aclarar lo sucedido en el medio austriaco OÖNachrichten. Tras un mes ingresado (quince de esos días en cuidados intensivos) en el hospital de la localidad austríaca de Gmundner, el Príncipe aclaraba que había sido operado de una úlcera duodenal y recalcaba que no había tenido ningún problema en el páncreas, como se había estado rumoreando. “He sido un paciente muy difícil pero el hospital de Salzkammergut es maravilloso y lo que se hace aquí es fenomenal”, dijo antes de posar con los médicos y enfermeros que le habían atendido durante ese tiempo. 

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Aunque en los últimos meses parece que estos episodios se han acelarado, al menos así lo recoge la prensa local del apacible lugar en el que vive, en los últimos años Ernesto de Hannover ya había protagonizado algún que otro altercado y también ha acusado diversos problemas de salud. En marzo de 2010 fue condenado a pagar 200.000 euros por un delito de lesiones al propietario de una discoteca en Kenia. Al año siguiente fue hospitalizado durante unas vacaciones en Ibiza a causa de una pancreatitis. En 2018 volvió a ingresar, esta vez por una inflamación en el páncreas y una hemorrágia interna. Ya el año pasado, ingresó nuevamente en un hospital austríaco debido a una inflamación en el páncreas que le llevó a ser operado de urgencia. Casi al mismo tiempo, la revista Bunte publicaba que el marido de Carolina de Mónaco tenía un tumor en el cuello.

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