Beatriz Izquierdo, experta en Criminología: "Lo que a los menores les parece solo una broma pesada, puede ser un delito"


Muchas conductas habituales entre los más jóvenes pueden llegar a ser delito, sin que sean conscientes de ello. ¿Qué responsabilidad tiene ese menor y sus padres? ¿De qué manera protegerlos?


Beatriz Izquierdo© David Jar
16 de enero de 2026 - 13:03 CET

La línea entre la broma pesada y el delito en edades tempranas es mucho más fina de lo que parece. Hay una serie de actos, muchos de ellos cometidos bajos el paraguas del entorno digital, que parece que quedan en el limbo, aunque legalmente no es así. La prevención y la educación son las medidas más acertadas para evitar que los menores se conviertan en víctimas o en verdugos.

Sobre ello habla de forma clara y extensa Beatriz Izquierdo, licenciada en Derecho, con especialidad en Criminología, en su libro Pero ¡qué dices, bro! ¿Cómo va a ser eso delito? (Ed. La esfera de los libros). Responsable del proyecto 'Origen del mal', donde divulga sobre criminología educativa, su lema es "no podemos defendernos de aquello que no conocemos". Hemos charlado con ella.

Nosotros somos la mejor aplicación de control parental. Nos corresponde protegerles durante unos años que son, para ellos, muy importantes, en los que se están formando a todos los niveles

Beatriz Izquierdo, especialista en Criminología

¿Qué pasa cuando un menor de 14 años, inimputable, comete una agresión sexual, da una paliza a otro o induce al suicidio? ¿Cuál es la responsabilidad legal de sus padres?

Los menores de 14 años no son responsables penalmente, de modo que no se les puede exigir responsabilidad con arreglo a la Ley Orgánica reguladora de la responsabilidad penal de los menores. La solución, en estos casos, queda en manos de los sistemas de protección de menores, que valoran la situación del menor y promueven, en su caso, las medidas adecuadas, teniendo en cuenta las necesidades de aquél. Sin embargo, los padres sí tienen responsabilidad, pues ellos son responsables civiles de los daños causados por aquellos hijos que se encuentren bajo su guarda.

Libro 'Pero ¡qué dices, bro! ¿Cómo va a ser esto delito?'© Ed. La esfera de los libros

La Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) ya está imponiendo multas a los padres cuyos hijos tienen conductas inadecuadas en el ámbito digital, como la generación de desnudos mediante IA o la difusión de datos personales sin el consentimiento del afectado. ¿Qué otras medidas serían necesarias para reducir al mínimo estas situaciones?

Las medidas pasan, sobre todo, por trabajar la prevención. Debemos explicar a los menores que sus conductas tienen consecuencias legales. Por ejemplo, que no se pueden utilizar los datos de una persona sin su consentimiento y, si no lo respetan, la AEPD impone sanciones.

Lo que a los menores les puede parecer sólo una broma pesada, como tomar la imagen de otro menor y abrirle un perfil falso en una red social, causándole así hostigamiento o humillación, es un hecho que puede ser constitutivo de delito. Por tanto, como decía, nos corresponde, sobre todo, instruirles.

Adolescente con el móvil© Getty Images

Los adolescentes de hoy, ¿tienen menos conciencia del riesgo y se sienten más impunes al llevar a cabo conductas al margen de la ley, si los comparamos con jóvenes de otras épocas?

La delincuencia juvenil no es un fenómeno reciente y la asunción de riesgos es propia de esa época de nuestras vidas. Lo que debemos tener en cuenta es que ahora contamos con el espacio online, que tiene una serie de características propias, que pueden hacer, por ejemplo, que se interactúe en él de una manera mucho menos empática y que permita una sensación de anonimato que envalentone al infractor.

En el libro se recalca la conveniencia de sustituir la frase de "el mío no", por "el mío a lo mejor también", en relación a las conductas inadecuadas de los hijos. ¿Son los padres los últimos en aceptar que sus hijos pueden estar en un ámbito delictivo? 

Cuando ejerces una maternidad o paternidad responsable, tiendes a pensar que los valores que le has intentado inculcar a tus hijos han dado sus frutos y, por eso, puede costarte imaginar que estén cometiendo hechos delictivos. Lo que debemos tener en cuenta es que, en la adolescencia, el poder del grupo, que ha estado presente en todas las épocas, hoy también está cambiando, porque ese grupo de influencia se encuentra también en el entorno online y debemos, por ello, conocer todo a lo que allí pueden verse expuestos.

Grupo de adolescentes felices mirando a cámara© Adobe Stock

Aunque parecen casos sacados de una película, la IA ya logra clonar la voz de las personas y se han dado casos de extorsiones a los padres simulando un secuestro del hijo. Por eso en tu obra recomiendas usar en familia una "palabra de seguridad". ¿En qué consiste?

Es algo que se recomienda desde hace mucho tiempo desde Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y que puede resultarnos de gran ayuda para distintas situaciones, como en el caso de la denominada “estafa del hijo en apuros”. Si recibimos un mensaje de texto de nuestro hijo, que dice estar en apuros, o un audio de voz simulando ser la suya en esa misma situación, eso nos producirá un desasosiego infinito y querremos socorrerlo de una manera inmediata. Lo que se recomienda, sin embargo, en estos casos es mantener la calma y poder comprobar si el remitente es efectivamente quien dice ser. Si contamos con una palabra que solo nuestro círculo más cercano conoce (que tiene que ser fácil de recordar y difícil de ser averiguada por terceros), y que pueda servir como seña, podremos evitar caer en engaños.

Adolescente enganchada al móvil© Getty Images

Las imágenes íntimas circulan por muchos dispositivos móviles de los jóvenes. ¿Cuáles son las mejores enseñanzas que se les pueden dar en este terreno?

Que es muy importante preservar la privacidad. Y que una vez que se envía una imagen perdemos por completo el control sobre ella. También tienen que saber que, aunque no hayan participado en la obtención de esas imágenes de otra persona, si las han recibido no deben reenviarlas bajo ningún concepto, porque podrán estar cometiendo un delito. Y lo que, sobre todo, deben entender es que con ese tipo de conductas pueden causar a la víctima un daño devastador.

"Algo que he aprendido en mis años de estudio de la mente criminal es que la perversión no tiene límites", comentas en el libro. ¿Qué puede suceder cuando se expone a un hijo en redes sociales? ¿Hay algún límite que sea seguro?

Por desgracia, esas imágenes pueden ser utilizadas por gente con perversas intenciones, y estos son los verdaderos culpables a los que señalar, no a las familias, las cuales ni imaginan, en la mayoría de los casos, que esto pueda estar ocurriendo. Por ello, nos corresponde concienciar como sociedad sobre estos temas.

Madre consuela a su hijo adolescente© Getty Images

Los menores protegen su intimidad, pero a menudo de sus padres, que son los que pueden ayudarles ante problemas graves como los que se citan en el libro. Y, sin embargo, tienen poco cuidado al mostrarla a extraños. ¿Cómo se les puede hacer entender desde la familia la importancia de mantener sus datos personales a salvo?

Deben saber que el entorno online es como un gran baile de máscaras donde cualquiera puede hacerse pasar por quien no es. Hay adultos que se intentan hacer pasar por menores para embaucarles a través del delito de grooming y es un riesgo que deben conocer. No hablar con ellos de estos temas los deja desprotegidos dentro de nuestros propios hogares. Desarrollar un clima de confianza para que puedan trasladarnos cualquier incomodidad que sientan, y así podamos prestarles ayuda, es algo en lo que debemos trabajar cada día.

Al margen del smartphone, que algunos padres deciden no entregar hasta pasado un tiempo para evitar riesgos, hay otros dispositivos que también suponen un peligro porque hay delincuentes que pueden contactar con los menores desde ellos. ¿Sobre cuáles habría que tener más vigilancia?

No creo que poner el foco en uno de ellos nos ayude. Puedes pensar que los menores no están expuesto a riesgos si no les han entregado un smartphone, sin embargo, un depredador puede contactar con ellos, por ejemplo, a través de un videojuego. En mi opinión, lo que deben entender es que cualquier contacto con un desconocido, por cualquier canal, entraña riesgos, muchos graves, que no deberían asumir.

Niño con mensaje pintado en las manos de STOP Bullying© Adobe Stock

Hablas de la omisión del deber de socorro. ¿Se produce también en menores que no auxilian a un compañero que está siendo víctima de acoso escolar?

Entiendo que, dentro del centro escolar, los adultos responsables son los que deben prestar esa ayuda a los menores. Un menor puede entender que prestar auxilio en ese momento lo coloca en una situación de riesgo y puede tener miedo. Por eso, cuando un menor valiente decide solicitar esa ayuda al centro escolar para que se proteja a un compañero, debe recibir todo el respaldo que sea necesario. Si no, ese menor, haciendo lo correcto, se habría puesto en una situación de riesgo y eso es intolerable.

El porno que buscan o encuentran los menores actualmente refleja conductas "tipificadas en nuestro ordenamiento jurídico como agresiones sexuales grupales o vejaciones". ¿Cómo proteger a los hijos de estas imágenes que ya se ha visto que tienen consecuencias en la forma de relacionarse?

Existe un tipo contenido que simula esas conductas tipificadas. Debemos intentar, por todos los medios, que no se vean expuestos a contenidos que se crearon para que el destinatario final fuera un adulto, nunca un menor. Y si no hemos podido evitarlo, nos corresponde deconstruir aquello a lo que se han podido ver expuestos y hablarles de respeto, de empatía y de consentimiento.

Preadolescente triste© Getty Images

Adviertes en el libro de que "los jóvenes están erotizando el control". Se ve en las relaciones sexuales mediadas por la visión de porno, en lo que publican o no en redes sociales, en la geolocalización de la pareja a través del móvil... ¿Cómo impacta esto en su desarrollo?

No todas las mentes están preparadas para el mismo tipo de impactos. Debemos tener claro que, muchas veces, los valores que les hemos podido intentar inculcar en nuestros hogares y en la escuela pueden estar chocando con un contenido en el entorno online que es muy distinto, y nos corresponde hacer doble esfuerzo para contrarrestar esa posible influencia.

Aseguras que si protegemos a los hijos en los años más determinantes, podrán ser luego auténticos ciudadanos libres. ¿cómo debe ser esa protección y hasta cuándo?

Creo que nosotros somos la mejor aplicación de control parental. Nos corresponde protegerles durante unos años que son, para ellos, muy importantes, en los que se están formando a todos los niveles. ¿Hasta cuándo? No tengo la respuesta para ello, dependerá de su evolución y desarrollo madurativo. Lo que sí tengo claro es que no debería tener nunca fecha de caducidad. Uno es y será padre o madre para siempre, lo cual no es incompatible con dejarles volar, solo faltaba, pero me gusta pensar que sabrán que siempre seremos el refugio al que podrán regresar cuando lo necesiten.

© ¡HOLA! Prohibida la reproducción total o parcial de este reportaje y sus fotografías, aun citando su procedencia.