Niña con su madre©AdobeStock

Psicología

Parentalización: cuando el niño se convierte en padre de sus padres

En la parentalización hay una inversión de roles dentro de la familia. Y esto conlleva unas consecuencias para el desarrollo del niño y del adulto que será luego. ¿En qué consiste y cómo afecta a la infancia de los hijos?

La parentalización es aquella situación por la cual los hijos acaban actuando como padres de sus propios padres. Es decir, asumen unos roles que no les corresponden en absoluto, encargándose de responsabilidades que son propias de los adultos y que sus padres deberían asumir, en lugar de ellos.

Es una situación delicada que va a afectar profundamente al niño y al adulto que será después. ¿Cuáles son esas repercusiones? ¿Cómo ayudar al menor que sufre una parentalización?


¿Qué tipos de parentalización existen?

Básicamente hay dos tipos de parentalización y a veces ambos coinciden en la misma dinámina familiar. Son los siguientes, tal como explica Carmen García-Rivera Cortes, psicóloga del Centro de Psicología y Psiquiatría Somos Mandarina, de Madrid.

Parentalización emocional

Se produce con niños que se convierten en el sostén emocional de sus padres. ¿De qué forma? “Recibiendo una información que no podían sostener, que no les correspondía y que les lleva a ser confidentes, cuidadores, reguladores o incluso mediadores de la propia dificultad de los padres”, relata.

Parentalización instrumental

Los niños se hacen cargo de funciones que deberían desempeñar los adultos, como cuidar de sus hermanos, hacer la compra, preparar comidas... “En definitiva, tareas que sobrepasan su capacidad psicológica y, en ocasiones, incluso su capacidad física”, destaca.

¿Cómo son los niños que sufren una parentalización?

A veces resulta difícil distinguir los rasgos que va provocando la parentalización, pues en muchos casos se trata de familias aparentemente funcionales sin grandes problemas, al menos de cara al exterior.

No obstante, hay que fijarse en algunas características. “Suelen ser niños muy obedientes, atentos, prudentes, responsables, respetuosos... No hay una situación concreta que nos haga ruido, excepto que el desarrollo emocional es avanzado para su edad”, detalla la especialista de www.somosmandarina.com

Hay niños que son demasiado maduros para su edad, y esto se considera una ventaja. Sin embargo, tal como advierte Carmen García-Rivera, “en ocasiones, eso que reconocemos como madurez es la respuesta a una infancia de cuidados negligentes en la cual el niño para sobrevivir se ha desconectado de sí mismo”.

Hija abrazando a su padre©AdobeStock

¿En qué situaciones se suele producir la parentalización?

Hay distintos escenarios en los que puede surgir una parentalización, que ocurrirá por varios factores, en todo caso. Estas son algunas de las situaciones en que es más probable que se produzca, tal como expone la especialista:

“Lo que tienen en común todos estos escenarios es que el padre o la madre tiene una dificultad que no está pudiendo atender y esta acaba llegando a los hijos”, resalta la experta (somosmandarina, en Instagram).

¿Cómo afecta en la infancia y en la edad adulta?

El niño que sufre una parentalización va a tener repercusiones de importancia, tanto durante la infancia como cuando se haga mayor. “El coste para los niños es muy alto. No están preparados para sostener a sus familias. Para poder hacerlo se van a desconectar del momento que les ha tocado vivir en su ciclo vital”, adviete la psicóloga.

Son menores que tienen que crecer demasiado rápido y eso les impide conectar con sus popias necesidades y sus propios deseos, que dejan atrás sin poner límites al resto.

Pero la parentalización no solo afecta durante la infancia, pues deja sus ‘secuelas’ en la edad adulta. “Son personas que han normalizado que el bienestar de los demás está por encima del suyo, que se sienten culpables y despreciables si priorizan sus necesidades o defienden sus deseos, que tienen dificultades para crear su propio proyecto de vida, que no han aprendido a cuidarse y que viven responsabilizándose, una y otra vez, de la dificultad ajena”, constata Carmen García-Rivera.

¿Cómo se puede ayudar a un niño que sufre parentalización?

Los niños parentalizados son víctimas, en primer lugar porque se les obliga a ocupar un lugar que no les corresponde. Pero la culpa no es suya. En este sentido la ayuda debe ir orientada a los padres, para que puedan resolver las dificultades que les empujan a apoyarse en sus hijos, inviertiendo los papeles normales en una relación padre-hijo.

“Ellos son los primeros que no quieren que esto pase, pero no lo están pudiendo hacer de manera diferente”, destaca la experta de Somos Mandarina. Es un problema, por tanto, que hay que abordar de forma global para proteger al niño y su infancia.

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