Claves para conseguir un parto consciente.©Istock

Parto

Si quieres un parto consciente, estas son las claves para conseguirlo

No solo el embarazo ha adquirido esta posibilidad, sino que ahora, el momento de la llegada del recién nacido debe ser respetado y disfrutado. ¿Quieres saber por qué y cómo puedes solicitarlo?

Hace unos años se viene hablando mucho de lo que es un embarazo consciente, pero, actualmente, se ha etiquetado al parto también con este adjetivo: ahora podemos pedir o, al menos prepararnos, para un parto consciente. Esto implica, entre otras cosas, que la mujer pueda disfrutar de la experiencia desde la confianza en su propio cuerpo, de que disponga de información veraz (lo que requiere un trabajo previo) y, sobre todo, desde el conocimiento de todo el proceso, las pruebas disponibles, sus derechos y opciones para poder tomar siempre una información que le permita seguir sintiéndose conectada con su propio bebé y todo lo que está viviendo.

Una definición que, según Marta Laguna (@marta_laguna_design), experta en embarazo y parto consciente, “no puede ser cerrada y es consecuencia directa de un embarazo consciente, en el que se ha informado, ha tomado las riendas y, por ende, tiene ya las suficientes herramientas para ser la protagonista de su parto, tomando las mejores decisiones según sus propias circunstancias”. Junto a ella, hemos elaborado este pequeño manual con las claves para que tú puedas tener el tuyo o, al menos, saber cómo llegar a él.

Cómo debe ser un parto consciente o respetado

Un parto respetado, nos dice la experta, “puede ser de muchas maneras, pero tiene que tener unas garantías mínimas, con información bien explicada en todo momento y de cada intervención al detalle, para que la futura madre conozca la razón por la que se le ofrece una u otra opción”. Hay que conocer también los riesgos, beneficios y alternativas en cada uno de los pasos que se llevan a cabo. En definitiva, debe existir “un consentimiento informado real, en el que se tengan en cuenta, no solo las preferencias de la madre, sino también de la pareja”.

Además de toda esta información, “se debe respetar la fisiología y los tiempos de cada mujer, intentando no acelerar el parto a no ser que haya una razón médica que lo justifique”. Para ello, las intervenciones de los profesionales han de ser mínimas, pues se deben limitar a acompañar y vigilar el parto, sin interferir en el proceso. Deben confiar, tanto ellos como la propia pareja, en la buena evolución del mismo.

Lo ideal sería que, a todo esto, se sumase “la atención del parto en un ambiente que se adapte a las necesidades del momento, donde exista, no solo libertad de movimiento, sino también cierta intimidad”. Una serie de características que quizás entendemos como normales, pero que, en ocasiones, no se llevan a cabo, porque se siguen, por ejemplo, protocolos que no están actualizados, no se informa objetivamente de todo el proceso, se obliga a parir en una posición determinada o no se ofrecen diferentes tipos de analgesia, que las hay. Sin embargo, aunque en nuestro país no se respete siempre, sí que se tiene en cuenta en la Estrategia al Parto Normal publicado por el propio Ministerio de Sanidad.

Pérdida de confianza, una realidad

Muchas mujeres han perdido la confianza en sus cuerpos y en su propia capacidad para dar a luz. El motivo no es otro que llevar muchos años haciéndolo de una forma altamente medicalizada y centrándonos en los riesgos. Creemos que sin tecnología o intervenciones no podemos hacerlo. Sin embargo, nos dicen los datos, la mayoría de los partos transcurren con normalidad y sin complicaciones. Por eso, debemos cambiar la mirada y ver este proceso como el proceso fisiológico y normal que es, tal como lo recomienda la propia evidencia científica y los organismos oficiales. El cuerpo de la mujer está preparado para la gestación, para dar a luz y criar a un bebé; darse cuenta de ésto es el punto de partida para conseguir un parto consciente.

Factores que influyen en un parto consciente

Un parto consciente o respetado es el camino actual, pero, como nos dice la experta, “si se adapta a tí será mucho mejor”. Por ello, en la medida de lo posible, debemos tener en cuenta ciertos factores que influyen mucho en que esto sea así:

  1. La información es poder: “pues puedes tener una experiencia maravillosa gracias a ella, independientemente de cómo se dé el parto”. Por tanto, infórmate, pregunta todas tus dudas y exterioriza tus deseos con tiempo.
  2. Busca un buen acompañamiento: en este caso, es importante diferenciar entre las competencias de las matronas y las propias de los ginecólogos. En mujeres con un embarazo de bajo riesgo, por ejemplo, la evidencia científica ha demostrado que la presencia de las primeras reduce el riesgo de complicaciones e intervenciones, además de mejorar la experiencia materna en rangos de atención. En el caso de las mujeres con un embarazo de alto riesgo, el profesional más indicado es, sin duda, el ginecólogo. Sin embargo, independientemente del profesional elegido, el trabajo debe ser siempre acorde a la evidencia científica actual, pero también respetuoso con nuestras necesidades y preferencias. Y, lo más importante, la futura madre debe confiar en él o ella.
  3. Informarnos bien del centro al que queremos acudir para dar a luz y plantearnos las siguientes preguntas: ¿cuáles son las tasas de partos instrumentales, episiotomías, inducciones y cesáreas? ¿Podré estar acompañada durante la dilatación? ¿podré ver a mi bebé salir?¿haré piel con piel con él?. Este tipo de preguntas, nos dice la experta, “son importantes, porque aunque el lugar donde vas a dar a luz sea bueno y tenga una buena reputación, a lo mejor, no se adapta a tus necesidades o circunstancias”.
  4. Hacer un plan de parto, con el que “trabajamos nuestras dudas, nos ahorra tener que responder muchas preguntas el día de nuestro parto y nos ayuda a decidir cómo nos gustaría que fuera”.
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