Notición

‘La exclusiva me dejó, en principio, en trance de atontamiento, y posteriormente, desolado. El detalle de que la mujer besada por ‘Paquirrín’ fuera una mujer morena, ayudaba a la consternación’

Kiko Rivera
Alfonso Ussia

Te quedan x días gratis. Recuerda navegar con tu sesión iniciada.

Te quedan pocas horas gratis. Recuerda navegar con tu sesión iniciada.

Estás en tu periodo de prueba gratuita. Sigue disfrutando de ¡HOLA!+.

HOLA.com, tu revista en internet

Tu período de prueba gratuita en ¡HOLA!+ se ha activado con éxito

Disfruta de todo el contenido totalmente gratis durante 7 días.

Recuerda navegar con tu sesión iniciada.

Ya tienes una suscripción activa.

Recuerda navegar con tu sesión iniciada.

Hay noticias y noticiones. Auténticas exclusivas. En el Daily Mirror allá por los años setenta del pasado siglo, se destacó en portada un notición que produjo, amén de hondo dolor, estupor general en el Reino Unido de la Gran Bretaña. “Ha fallecido Spencer Mc Lean”. En el comentario necrológico que se ofrecía en páginas interiores, el notición adquiría valores gigantescos. Spencer Mc Lean era un flautista de la Banda Municipal de York. Y falleció en pleno concierto. Interpretaba un “sólo” virtuoso cuando descubrió que entre el público, se sentaban juntas su esposa Lillith y su amante Gertrude. Y fue tan grande y desagradable la visión, que se le cayó la flauta de golpe, y posteriormente, el propio Spencer se derrumbó aparatosamente sobre la flauta en cuestión, falleciendo en el acto.

El periodista que consiguió la gran exclusiva, bastante exagerado por cierto, finalizaba su crónica con una frase que quedará grabada para siempre en la Historia de Inglaterra. “Todas las flautas están de luto”.

Kiko Rivera©GTres

Días atrás, un diario nacional que tuvo principios y valores hasta que los perdió en beneficio de su supervivencia, dio en el clavo. La noticia o notición se las traía. “Paquirrín sorprendido besando a una morena”. Debo reconocer que la exclusiva me dejó, en principio, en trance de atontamiento, y posteriormente, desolado. El detalle de que la mujer besada por “Paquirrín” fuera una mujer morena, ayudaba a la consternación. Me recordó a una información en El Caso de Eugenio Suárez. Aquel Semanario de Sucesos que se vendía como rosquillas durante el Régimen anterior tenía una libertad limitada. En un mismo número, no se podía informar de más de cuatro asesinatos, tres casos de adulterio y siete robos.

“Se trata de una morena desconocida, impropio de ‘Paquirrín’. Besar a morenas desconocidas no está al alcance de cualquiera”

Y aquella semana la delincuencia se mostró muy sosa, y uno de los crímenes hubo que adornarlo. Era un crimen sin chicha ni limoná, y la gran Margarita Landi, periodista especializada en sucesos escabrosos, se prestó a ello. En principio, se informó de que un hombre de 45 años había aparecido muerto en extrañas circunstancias en una habitación de la Pensión ‘La Bienvenida’ de Madrid. Pero de ahí, no pasaba la noticia. Para inflamar la afición mórbida de los lectores, se añadió la coletilla siguiente: “Fue hallado sin vida en el suelo rodeado de revistas pornográficas editadas en el extranjero”. Aquello ya era notición, y así fue publicado, con titular en portada para mayor agobio nacional.

Kiko Rivera©GTres

Si “Paquirrín” hubiera sido sorprendido besando a una mujer, el notición carecería de todo interés e importancia. Pero la mujer besada, en este caso concreto, era “una morena”. Una morena como las modelos de Romero de Torres. Una morena desconocida y enigmática. Y claro está, la preocupación se extendió por todos los rincones de España. Se trataba de una morena desconocida, impropio de “Paquirrín”. Besar a morenas desconocidas no está al alcance de cualquiera. El problema es que el avispado periodista del periódico en cuestión, no se molestó en seguir la gran exclusiva. No se preocupó en ofrecernos más datos de la morena. Se quedó a medio camino, y en esas cosas del corazón, o se informa de todo o no se informa de nada. A petición de muchos amigos, que me llamaron para inducirme a ello, marqué el número de teléfono del “Paquirrin’s Fans Club”, y allí no sabían lo que había pasado ni quién era la morena. Pero me consolé con un pensamiento positivo. “Al fin, el periodismo en España, avanza”.

No obstante, reconozco que llevo unos días en los que no pego ojo.


Más sobre