El sector nupcial ha vivido una verdadera revolución en la última década, cuando se consolidado como una industria de gran desarrollo en nuestro país. Ello ha supuesto que elementos de la organización del enlace como la tarta de la boda se conviertan en una pieza más con la que innovar y sorprender a los invitados. En la ecuación para la creación de este postre tan esperado ya no solo intervienen los reposteros, también directores creativos, decoradores e incluso técnicos de iluminación, porque cada bocado que se degusta en el enlace puede transformarse en una experiencia para los sentidos. En busca de ese recuerdo memorable, cada vez más parejas se animan a explorar soluciones novedosas y a hacer del momento final del menú una apuesta original. Es la sorpresa la que impera en los pasteles trampantojo, tartas que no lo parecen, pero que siguen estando deliciosas.
La magia del blanco
En las últimas semanas es posible que te hayas topado con una tarta de boda muy viral. La creación, idea de La Cofra Service, juega con las imágenes y las luces para hacer creer a aquel que se topa con ella que se trata de una pantalla. Un gran y perfecto cuadrado blanco, de 1 metro x 1 metro sobre cuya superficie se proyecta agua de mar en movimiento no ha pasado desapercibido en las redes sociales. Durante el cóctel y el banquete esta pieza parecía una simple instalación artística, un capricho escultórico de los novios, que se casaban en la Costa Brava. Sin embargo, al llegar el momento del postre se descubrió que podía comerse y cortarse y que, en realidad, era un apetecible pastel casero, de limón, con mermelada de frambuesa y lemon curd.
El objetivo de este catering era "dejar de entender la tarta como un elemento gastronómico aislado y convertirla en parte de la dirección creativa de la boda, jugando con el contraste entre la estructura sólida y geométrica y el movimiento orgánico del agua, como homenaje al Mediterráneo", nos desvelan. Un trabajo de Manuela Cinquegrani, cocreadora de esta delicia y de La Cofra Service, que seguro inspirará a otros muchos pasteleros a nivel internacional.
El formato en copa
En otro nivel de creatividad nos encontramos con la posibilidad de consumir la tarta de boda de una forma diferente y poco previsible. Si hace un lustro comenzamos a ver el regreso de la torre de champán de copas Pompadour a los enlaces, al más puro estilo años 20 y como pistoletazo de salida a la gran fiesta de los novios, en 2026 la apuesta es diferente. Hay quien elige estas copas como el mejor recipiente para un postre inesperado. En concreto, el pastel de boda deconstruido se ofrece a los invitados en este formato, lo cual permite dosificar las porciones desde el inicio y facilita a muchos degustar este dulce sin llenarse en exceso. Además, su presentación tan estética invita a los convidados a hacer fotos. Es una propuesta de Eskisit Catering, delicada y muy vistosa, muy apropiada para bodas íntimas , pues sería más compleja de ejecutar en grandes celebraciones.
Dulce con curvas
Otra de las soluciones creativas en lo que tartas de boda trampantojo se refiere es apostar por un diseño escultórico que se integre en la decoración del enlace. En concreto son tendencia los pasteles alargados que forman curvas o grandes rectas y son capaces de arrancar más de una sonrisa a los invitados. Es cierto que estas propuestas solo son aptas para bodas con un gran número de comensales, pues de otro modo se desperdiciaría mucha comida, pero cada vez tienen presencia las versiones más pequeñas en celebraciones reducidas. Aquarela Cakes es una de las firmas pasteleras que domina este tipo de postres curvos, con resultados tan bonitos como el de la imagen que se encuentra sobre estas líneas.
Un postre gigante que hace las veces de tarta
¿Por qué no convertir el postre favorito de los novios en una gran tarta? Dicho y hecho. Cambiar el formato individual de un bocado dulce por un pastel colectivo es un recurso en auge para impresionar a los comensales sin renunciar a los gustos de los novios. Basta con cambiar las cantidades de los ingredientes y hornear en un gran horno para lograr el mismo efecto 'wow' que conseguiría una tarta de numerosos pisos. Así lo hizo Lucía, una de las novias que nos contó su historia, cuando se decidió a poner la guinda final al menú de su boda, creado por Terre catering. "Nos empeñamos en tener una ensaimada XXL para cerrar la cena. Lo que parecía un deseo sencillo se convirtió en una pequeña misión que nos llevó meses de gestiones, contactando con diversas panaderías de Menorca, Madrid y Alicante hasta que finalmente lo logramos”, nos explicó.
Cuando el pastel se come con las manos
Desde Argentina nos llega una solución muy estética y bastante retro, que nos traslada en el tiempo a los años dorados de Hollywood. Nos referimos a esta tarta de boda que puede comerse con las manos y que debe de degustarse de forma individual, que está compuesta por pequeños merengues en vertical que simulan un pastel blanco de boda, decorado con tul y hortensias en la base. También resulta muy atractiva la presentación que rodea a este postre, dentro de la misma mesa, con velas sobre pequeños portavelas de plata y otros postres caseros, colocados en bandejas de plata, alrededor.









