La suerte de la que gozan las madres que tienen tanto hijos como hijas es que, cuando estos deciden pasar por el altar, ellas tienen la oportunidad de ejercer de madrinas y de madres de la novia, dos papeles de gran importancia que tienen diferentes normas de etiqueta a cumplir. En el caso de Begoña, en las bodas de sus hijos fue fiel a su estilo. Escogió diseños estampados, de estéticas diferentes, pero de la misma firma: Colima. Si en el ‘sí, quiero’ de su hija nos contó que “quería transmitir serenidad y elegancia, sin restar protagonismo a los novios”, en el caso del gran día de su hijo “buscaba un look equilibrado, con un punto fresco y alegre, gracias al estampado”.
Un diseño de seda estampada con flores
En ambos casos supo que se pondría en manos de una casa a la que le une un vínculo muy especial. “El vestido era de Colima, la firma de mi hija y mi sobrina. Ya había llevado uno de sus diseños en la boda de mi hija, así que conocían perfectamente mi estilo y lo que me favorece”, nos cuenta. En ellas encontró la confianza que necesitaba para hacer realidad un look que potenciara su esencia, sin renunciar a un punto de tendencia y atemporalidad a partes iguales.
De las citas, nuestra protagonista guarda maravillosos recuerdos, puesto que la buena sintonía entre las tres les llevó a confeccionar un look con mucha personalidad. “Todo el proceso fue muy fácil y natural, casi sin pruebas ni cambios. Apostamos por la seda, un tejido que las representa muchísimo y que hace que cada diseño tenga una caída y un movimiento muy especiales y únicos”, relata.
El hecho de reunirse en cada prueba para crear el diseño fue una oportunidad de disfrutar de la cuenta atrás de la boda de su hijo de una forma diferente y revivir los momentos tan divertidos y emocionantes que ya experimentó como madre de la novia. “Me volví a sorprender con la maravilla del proceso, a pesar de estar muy ligada a la marca. Todo es tan artesanal y cuidado, con muchísima atención al detalle y con tantos metros de tela en cada vestido para conseguir ese movimiento tan especial”, recuerda Begoña.
Notas alegres y sencillez en el look
Cuando le consultamos en qué se inspiraron, tanto ella como su hija y su sobrina, para dar forma a una prenda vaporosa, de estilo túnica, con mangas con volantes, fruncido central y una capa a juego, nos explica que fue la propia naturaleza de la firma la que sirvió de concepto. “Colima es una marca muy ligada a la naturaleza, la feminidad y el movimiento. Tenía claro que quería un look elegante pero muy natural, con un vestido ligero y femenino, algo sencillo, pero especial al mismo tiempo”, señala.
Como otras muchas madrinas con estilo, nuestra protagonista no quiso caer en excesos, dado que su objetivo, desde el principio, era claro: “quería transmitir una elegancia natural y sencilla, sin ser demasiado seria ni recargada. Sobre todo, tenía claro que, al caminar en la iglesia, quería que el vestido tuviera muchísimo vuelo. Y así fue, justo como lo imaginaba”, revela. Y es que en esta propuesta, que ha dado la vuelta a la red, el tejido, que contaba con mucho movimiento, fue la estrella.
La personalidad de su tocado
Tan estudiado como el vestido fueron los accesorios que lo acompañaron. A modo de complemento destacado, esta madrina confió en un tocado poco visto y muy favorecedor. Si como madre de la novia apostó por una pamela XL, como madrina prefirió un sombrero inspirado en el conocido como fez (con una historia ligada a Turquía y el norte de África). Así lo define ella misma: “un sombrero recto de rafia con una flor grande, de una firma totalmente artesanal, que encajaba perfectamente con la esencia natural del look”.
Además, llevó joyas sutiles, pero con un gran peso emocional. En un día tan señalado, Begoña quiso hacer un guiño a su madre con piezas con historia: “llevé sus pendientes y anillos vintage, algo muy especial y con mucho valor sentimental para mí”. Para completar el look, escogió unos zapatos de tacón cómodos, que no llegaban a apreciarse en exceso por el largo del vestido. Eligió este calzado “para poder disfrutar tranquila de todo el día”, matiza.
Un ‘sí, quiero’ en Madrid
El éxito del estilismo de esta madrina estuvo, también, en escoger un diseño y tejido apropiado para la época del año en el que tuvo lugar la boda. El enlace de su hijo se celebró en el mes de mayo, en Madrid. La celebración se desarrolló en en el Jaral de la Mira. Para los instantes relativos al banquete y la fiesta, Begoña tan solo tiene buenas palabras: “rodeados de campo y naturaleza, con unas vistas preciosas. Fue una celebración muy familiar y cuidada”.
De esta jornada, lo más especial para nuestra protagonista fue poder ver a los novios felices y “compartir un día tan bonito con toda la familia y amigos. ¡Repetiría mil veces!”, admite. Con la alegría del recuerdo de esos momentos, Begoña concede un último consejo a las madres que vayan a ejercer este papel, defendiendo la marca que hizo posible su estilismo. “Les diría que apuesten por Colima, una firma que entiende la feminidad de una forma muy especial, donde cada diseño es casi como una joya hecha vestido. Siempre abrazan la personalidad de cada mujer y consiguen que te sientas tú misma, pero en tu mejor versión. Cuando un look encaja contigo, se nota muchísimo”.















