No ha pasado tanto tiempo como para que se active el "filtro" de la nostalgia y por eso, para muchas, revisitar la década de 2010 a 2019 es toparse con estilismos que parecen no tener nada que ver con quienes somos ahora. Fueron años de vaqueros muy pitillos, de zapatillas con cuña, de las camisetas con mensaje, de los mocasines de pelo... También de mucho romanticismo y libertad, rasgos que llenaron de flores, mezclas y accesorios nuestros estilismos.
De esa etapa es el estilismo de invitada de Amaia Salamanca que hoy recordamos y analizamos. La actriz se encontraba entonces en uno de los momentos más álgidos de su carrera. Hacía poco que había terminado la serie que la catapultó en la industria, Sin tetas no hay paraíso, y estaba en plena participación en otra producción de éxito, Gran hotel.
Un vestido de invitada atípico para un día único
Su nombre y su rostro formaban parte del día a día nacional, al igual que su agenda, que movilizaba fotógrafos y periodistas allá donde fuera. El 1 de septiembre de 2012, Amaia Salamanca estaba en Marbella. Ahí se casaba su hermano Mikel, en una ceremonia civil que tuvo el restaurante Puro Beach como lugar de celebración.
Para ejercer ese importante papel, el de hermana del novio, la actriz lució un diseño largo y con un estampado similar al paisley en tonalidades blancas y negras. El vestido presentaba, además, unos finísimo tirantes de color negro. "Amaia Salamanca siempre ha vestido acorde a las tendencias del momento. Le encanta seguir la moda y sabe llevarse a su terreno cualquier prenda. El look que llevó a la boda de su hermano en 2012 es un ejemplo de ello", alega Paula Callejo, coordinadora digital de FASHION.
Era, a su juicio, una elección idónea. "Era perfecto para la ocasión: un enlace civil en la playa pide un vestido vaporoso que aporte un aire romántico y, a la vez, sea súper cómodo y fresquito para hacer frente a las altas temperaturas", opina la experta.
El toque distintivo: los complementos
Es en los accesorios donde más notamos la fecha del estilismo. La madrileña completó su estilismo con un cinturón de pil en color negro, además de un clutch de Chanel. "Ahora lo vemos algo desactualizado, especialmente por los accesorios, pero ese cinturón XL enmarcando la figura era un auténtico objeto de deseo hace 14 años", explica Paula Callejo. Esa es, en realidad, la pieza que condensa casi todo el peso visual del estilismo, pues "rompe" la armonía del vestido y resalta sobre el estampado.
Lo mismo sucede con el resto de complementos. Posiblemente, el protocolo estricto no "aceptaría" un collar o unas pulseras como las elegidas por Amaia Salamanca, pero hace años y en bodas de playa el código de vestimenta no era tan riguroso. "Me cuesta imaginarla hoy en día en una boda con ese tipo de joyas, pero en aquella época no se tenían tan en cuenta ese tipo de detalles".
Un recogido que "grita" 2012
Otro aspecto de su look que nos lleva rápidamente a los primeros años de los 2010 es su peinado, un vistoso moño alto con muchísima presencia. No se trataba para nada de un peinado pulido e impecable, sino que el aspecto final que se buscaba era uno "despeinado" y cardado, acorde con la tranquilidad malagueña.
"El recogido también me inspira puro 2012. Yo he querido llevar el pelo en un moño XL con volumen a pesar de no tener su melena", asegura Paula Callejo.







