Es una carta de presentación y el antecedente que precede a la boda y puede crear un clima más ameno y acogedor para los novios y sus familiares más cercanos. La pedida de mano, que no la petición de matrimonio, es una celebración popular en España a la que muchas parejas se suman unos meses antes de darse el ‘sí, quiero’.
Conviene tener en cuenta, que este evento, más reducido que una boda, ha dejado atrás su significado tradicional, en favor de una visión más abierta y moderna en su concepción y organización. Anteriormente, el novio pedía permiso a la familia de la novia para casarse con ella. Pero, ahora, esta cita, que suele desarrollarse entre un mes y cinco meses antes de la boda, en la casa de la novia o en un espacio en el que todos los asistentes estén cómodos y cuenta con su propio protocolo, sirve para que todos se traten con mayor cercanía y el día del enlace haya un ambiente más relajado.
En este festejo íntimo, en el que las familias se conocen o entablan un vínculo más cercano si ya se habían tratado previamente, también hay una etiqueta marcada. Como todo acontecimiento especial, requiere de unos looks, por parte de los prometidos, que reflejen la relevancia que tiene para ellos este encuentro. Para encontrar la mejor inspiración, nos fijamos en los diseños que cogieron las influencers y aristócratas cuando celebraron esta reunión.
Muy romántico y sofisticado fue el vestido de la pedida de mano de Lucía Bárcena con Marco Juncadella. La prescriptora de estilo no defraudó en esta jornada tan familiar al decantarse por un diseño de Fraile en tonos rosados. La propuesta, de largo midi, realizada en seda rústica, presentaba una silueta ceñida, no contaba con mangas y se completaba con elegantes detalles de flecos en blanco roto. Como complementos, escogió unos repletos de significado: unas sandalias heredadas de su madre, con hebilla joya, y unos pendientes que pertenecieron a su abuela.
La residencia de Isabel Preysler en Puerta de Hierro acogió, en abril de 2023, la pedida de mano de Tamara Falcó e Íñigo Onieva. La familia protagonizó la lista de invitados a este acontecimiento y la futura novia se decidió para la ocasión por un vestido en color blanco. Se trataba de un look de encaje con cuatro volantes, cuello pérkins y mangas largas acabadas también en volantes, firmado por Zimmermann. Para completar el estilismo, se recogió el pelo en una coleta y llevó joyas sencillas y unos stilettos nude con hebilla joya de Roger Vivier.
En febrero de 2018 se casaron la influencer María Fernández-Rubíes y el odontólogo Manuel Losada. La pareja siguió la costumbre de celebrar una fiesta de pedida con sus allegados meses previos al gran día. Ocho años después, el estilismo que la madrileña escogió para esta cita sigue causando sensación. Era un vestido joya celeste, con estampado glitter y pedrería, con mangas largas amplias y cuello cisne, que acompañó de su característica melena larga al natural.
La inspiradora pedida de la diseñadora Victoria Ortiz Martínez-Sagrera y Jaime Serra Díez enamorará a las prometidas más románticas. El encuentro, que se desarrolló al aire libre, fue en el jardín de la casa de los padres de la novia, en Córdoba. Con una decoración de corte silvestre firmada por José Gálvez y un menú servido por el catering El Huaso, que realizó un asado para los invitados, la jornada fue todo un éxito. El look de la prometida no pasó desapercibido: un diseño fresco, de tirante fino, corte a la cadera, largo hasta el suelo y escote cuadrado, firmado por Agua Bendita y realizado en lino blanco con bordados florales en azul. El estilismo se completaba con un maquillaje y un peinado natural, un trabajo de Javier Aranda.
La creadora de contenido y fundadora del catering Delirium no defraudó en su pedida de mano con Maxi, su pareja austríaca, en marzo de 2025. Para un día tan esperado, Lucía Ruiz Lafita escogió un diseño en blanco, perteneciente a la White Collection de Bimani. Era una propuesta de dos piezas, con falda fluida y top plisado, que acompañó con un chal a juego. La chef madrileña, graduada en Le Cordon Bleu de Paris, recibió ese día un espectacular ramo de 100 rosas, regalo de su entonces futuro marido.
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Blanca Llandres
El mismo mes de su boda escogieron Alberto Herrera y Blanca Llandres para reunir a su entorno en una íntima pedida de mano. En esta fecha, los entonces futuros novios posaron sonrientes ante las cámaras y la joven lució un vestido de lino blanco, con largo midi, cuello babero y detalles en negro, desde el que se intuía su incipiente vientre de embarazada.
Días antes de su boda, en junio de 2019, la influencer María Pombo y su entonces futuro marido Pablo Castellano celebraron una fiesta de pedida por todo lo alto con sus familiares y amigos más cercanos. Era el mes de mayo y, para presumir de bronceado, la madrileña escogía un vestido de invitada no apto para supersticiosas. El amarillo era el color de este diseño asimétrico, de largo mini con detalles de pedrería en el puño de una manga y en el escote, en tonos rosados. Una creación a medida que se confeccionó en el atelier de From Lista With Love, que combinó con sandalias doradas con plataforma.
Un mes antes de su gran día, celebrado el 31 de mayo de 2024, Lucía Páramo festejó su amor por Pascu en una íntima y divertida fiesta de pedida. La jornada fue memorable y, tal y como ella misma nos contaba entonces, tuvo lugar en la casa de su familia. "En un principio no quería ir de blanco, prefería otro color, pero preparé el mismo vestido tanto en blanco como en su versión estampada, que es ideal también, con distintos accesorios por si acaso", decía. Pero al probarse el blanco, vio claro que el otro podía esperar. Era una pieza de Himba, la firma creada por su hermano y su cuñada, realizada en lino y algodón, sin mangas, con cuello a la caja, falda recta con largo hasta los tobillos y un detalle péplum en la cintura.
En abril de 2025, la prescriptora de moda Mónica Anoz celebraba su pedida de mano con Ignacio Álvarez. Lejos de escoger un diseño blanco o de tonalidades claras para la ocasión, prefirió un vestido estampado con base oscura. En concreto, era un modelo de Marni, con grandes rosas rojas sobre un fondo negro, sin mangas, con silueta ajustada tipo sirena y largo al tobillo. Una apuesta arriesgada, pero fiel a su inconfundible estilo.
Sencillo, veraniego y tan bohemio como ella. Así fue el vestido que Bea Gimeno escogió para su pedida de mano, que adelantaba el estilo que veríamos más tarde, en su boda con Nacho Aragón. Para esta fiesta, la creadora de contenido escogió a la diseñadora gallega Helena Mareque, quien confeccionó a medida para ella un vestido rosa empolvado liso, fluido y con silueta amplia que destacaba por su escote halter. Lo llevó con unas sandalias marrones planas, unos pendientes largos y minimalistas y una coleta pulida. La cena se desarrolló en pleno mes de julio, dos meses antes de su enlace, en el jardín de la casa familiar.