Y con mantilla familiar

En esta boda en Sevilla, la madrina fue la invitada más elegante con el color que mejor sienta a las mujeres de más de 60 años


Emilia acertó con un diseño confeccionado a medida por la misma firma que realizó el vestido de novia de su nuera


Madrina de boda en Sevilla con vestido azul y mantilla© Bea Hidalgo
Estrella AlbendeaColaboradora de Novias
19 de febrero de 2026 a las 18:20 CET

Hace escasos meses, en HOLA recopilábamos a algunas de las madrinas de boda más estilosas que escogieron el azul para el gran día de su hijo. Cada una de ellas lo incorporó de forma diferente a su look de madre del novio, pero en todos los casos se repetía el resultado: un estilismo sofisticado que dulcificaba los rasgos de quienes apostaban por este tono. Este color también fue el elegido por Emilia, que fue la invitada mejor vestida en el enlace de su hijo menor en Sevilla. Desde el primer momento, esta estilosa madrina supo que, en un día tan señalado, quería ir “favorecida y elegante” y así lo hizo con su acertado diseño a medida.

Madrina de boda de azul con mantilla© Bea Hidalgo

Un color muy solicitado por las madres

La idea de lucir una propuesta en azul celeste, tirando a ceniza, no estuvo desde el inicio en la mente de nuestra protagonista, pero sí que esta tonalidad entraba dentro de los requisitos que Emilia marcó a la firma que hizo posible el look, Cherubina. “Para el vestido de madrina tenía claro lo que no quería, ni colores fuertes ni grandes volúmenes. En cuanto a la tela, la gasa era lo que más me atraía”, nos cuenta. Y fue precisamente este tejido el más apropiado para hacer frente a las temperaturas algo veraniegas propias de una celebración en la capital andaluza en pleno mes de octubre. 

El caso de esta madre del novio es todo un ejemplo de buena sintonía con su nuera, Amelia. Y es que precisamente por la confianza que el atelier dio a la prometida de su hijo, ella decidió acercarse a probar la experiencia. “Llegué a Cherubina por la novia, que se decidió por la firma y me gustó la atención, el trato y las ideas que la diseñadora, Rosa Cuervas, me dio”, revela Emilia. El proceso fue un ejercicio en el que diferentes piezas de un mismo puzzle fueron encajando hasta formar un resultado atemporal y muy refinado, ideal para entretiempo.

Madrina en color azul con mantilla© Bea Hidalgo

“A partir de un modelo sencillo fuimos aportando ideas y viendo con lo que me sentía más cómoda. El color, en cuanto lo vi, me gustó y en una gasa de bambula sobre crepe, quedaba muy bien. Se disfruta mucho de ese proceso y cada prueba era ilusionante”, admite esta madrina sevillana. En torno a la creación de una de las partes clave del traje, como fue el escote, hubo un elemento clave: “la forma se eligió en base a un broche desmontable de mi madre, con el que la recordaba muy guapa”.

Madrina elegante de azul y mantilla en boda en Sevilla© Bea Hidalgo

La mantilla, tradición que pasa de generación en generación

El traje de Emilia no solo brilló por su estructura, también por sus accesorios. El más destacado, es un clásico, habitual entre las madrinas del sur. “Tengo tres hijos varones y siempre pensé que si era madrina algún día, iría con mantilla. Es algo cultural, muy enraizado en nuestras costumbres”, relata. A quienes asocian a este complemento una carga de clasicismo y antigüedad, nuestra protagonista les contesta con una sonrisa: “Es verdad que envejece un poco, ¡pero los jóvenes son los novios!”.

Vestido de madrina en azul© Bea Hidalgo
Boda religiosa en Sevilla y madrina con mantilla© Bea Hidalgo

A esta mantilla, que fue la que llevó su madre en la boda de sus hermanos, se sumaron otros detalles repletos de significado para Emilia. Eran diseños muy especiales, con historia: “piezas de la familia a las que me une un sentimiento”. Desde unos espectaculares pendientes largos hasta una gran sortija, pasando por el citado broche en un lateral del escote. El guiño a las tendencias lo hizo mediante el bolso, con el que quiso “romper y ponerme algo más actual”. Era una creación efecto piel de cocodrilo, tipo cartera, en el mismo tono de azul, que ahora, tiempo después, puede reutilizar a diario y en ocasiones especiales.

Madrina de boda con mantilla© Bea Hidalgo

El otro detalle que sumó puntos a su look fue el peinado. Además de escoger un maquillaje muy natural con sombras en tonos terracota y un favorecedor efecto piel bronceada, esta madrina sevillana apostó por un recogido clásico. Pensando en que el moño pudiera resistir el peso de la peina o teja sobre la que se coloca la mantilla, se decantó por una propuesta capilar baja, que caía sobre la nuca, para favorecer que el citado accesorio se pudiera colocar de forma recta, como debe estar ubicado según el protocolo. En la zona trasera del peinado, se cruzaban dos mechones que venían de la parte frontal y aportaban mayor sujeción y estética al recogido, para el que llevaba la raya en un lateral. Todo esto se hizo visible más tarde, antes de que comenzara la fiesta, cuando madre e hijo bailaron en la pista y ella ya se había retirado la mantilla.

Baile nupcial entre madre e hijo© Bea Hidalgo

Casarse en Sevilla a principios de otoño

Si le preguntamos acerca de cómo fue este día, Emilia nos da algunos detalles, que van más allá de su papel como madre del novio. Su hijo José María se casó el pasado 18 de octubre de 2025 (cuando todavía se hacía presente el calor propio de la capital andaluza), en un templo con gran vinculación a su familia: la Parroquia de San Isidoro, situada en la calle Augusto Plasencia 2, al final de la conocida y céntrica Cuesta del Rosario. "La ceremonia estuvo acompañada por el coro de Entre Olivos. Para mí un momento único, precioso y emotivo", revela. Y continúa: "como anécdota, puedo contar que en principio iban tres pajes, dos niños y una niña. La niña no quiso ni ponerse; otro niño, en mitad de la entrada de la novia, salió huyendo, pero literalmente corriendo. Menos mal que quedó uno, muy formalito y que lo hizo muy bien".

Boda en otoño en Sevilla© Bea Hidalgo

Al finalizar esta primera parte de la jornada, los novios se trasladaron con sus invitados a Hacienda La Pintada, donde disfrutaron hasta bien entrada la medianoche. Reconoce nuestra protagonista que el recuerdo de estos momentos, pase el tiempo que pase, permanece muy vivo en su retina. "Para mí todo fue especial. Lo viví todo intensamente y disfrutando de ver a los novios enamorados y felices", dice. Aparte, dedica unas bonitas palabras a los recién casados: "la novia, Amelia Arbide Pozo, iba guapísima y elegante. El novio, es mi hijo, ¡claro, qué voy a decir!".

Madre e hijo esperando a la novia en la boda© Bea Hidalgo

Para concluir su tierno relato, pedimos a Emilia que comparta sus conclusiones en clave de estilo. Como invitada madura y como madrina ejemplar, es seguro que sus consejos pueden inspirar a otras muchas madres del novio que se encuentran en la tesitura de definir el look de una cita tan relevante para ellas. No hay secretos, según ella, para confeccionar un estilismo favorecedor. Quizá sea cuestión de actitud y, también, por supuesto, de rodearse de una buena selección de profesionales con gusto. Por eso su recomendación es: "disfrutar de la preparación, sentirse cómoda, confiar en el diseñador o diseñadora e intentar que vaya con su estilo". Y, con alegría, todo lo demás saldrá redondo.