Vestido de novia con chaleco de plumas

Carlota, la novia gallega del chaleco de plumas que diseñó su propio look

Nuestra protagonista se dio el 'sí, quiero' en un típico pazo de Nigrán y fue todo un fenómeno en las redes

por Estrella Albendea

Elegir un vestido de novia y a su diseñador es un reto al que se enfrentan a diario numerosas novias, con el miedo a fallar y la esperanza de sentir que el gran día están en su mejor versión. Son muchas y diversas las opiniones sobre los secretos para acertar en este proceso, pero la de Carlota, la novia viral de la que todos hablan, se acerca a la que comparten los expertos: “lo más importante es tener clara la idea inicial, rodearte de los mejores profesionales que puedas y escoger un buen tejido, ya que es la clave del futuro vestido”, nos indica. Habla con conocimiento de causa porque esta gallega ha logrado que su look, compuesto de un vestido lencero y un impresionante chaleco de plumas con una larga cola, se haya convertido en uno de los más reconocidos de las redes sociales, desde que se casara el pasado 19 de junio.

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Un chaleco de novia muy especial

Su look fue una creación propia, para la que contó con la ayuda de algunas costureras locales en las que lleva años confiando. "Lo diseñé yo, también elegí los tejidos. Tuve ayuda a la hora de hacer los patrones y en la confección", cuenta. En un principio aún contaba con algunas dudas: “Más o menos tenía claro el tipo de diseño que quería y que no quería cambiar de vestido, para no perderme ningún momento de la celebración. Buscaba algo que me pudiese quitar, para seguir disfrutando de la fiesta”. Y con esa premisa, se dispuso a investigar en blogs y redes sociales y encontró en la fórmula de vestido lencero y chaleco su mejor opción: “he de decir que me gustó tanto que al final no me quería quitar el chaleco”.

No obstante, recuerda Carlota que hasta llegar hasta ahí tuvo que pasar por diferentes fases que le permitieron conocer con qué se vería más favorecida. “Me probé muchos vestidos ya confeccionados de diferentes estilos, pero no me sentía identificada con ninguno al 100% hasta que vi la glasilla del chaleco y finalmente empezamos el proceso de elaboración. Sabía que quería algo sencillo pero a la vez especial y con una gran cola”, explica. 

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Flores y maquillaje naturales

Para completar el look recurrió a un ramo de aspecto salvaje y un maquillaje sencillo. No estaba muy segura de cómo construir el estilismo completo, pero encontró en lo más natural la solución perfecta. “Me costó mucho decidirme, es muy difícil visualizar el conjunto entero con vestido, zapatos, maquillaje… No me gustan las flores muy ‘pomposas’, por eso opté por un ramo con flores silvestres y con margaritas”. Los tonos y sombras más apropiados para su tipo piel fueron los elegidos por The Imperfect Wedding, responsable del look de belleza: “En cuanto al peinado cambié de opinión la última semana, me parecía más juvenil y de mi estilo una coleta que un moño”.

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Una boda en un pazo

El enlace, celebrado en pleno junio de este año, hace tan solo unos días, fue un soplo de aire fresco para los novios, bonito y relajado a partes iguales, por lo que el estilismo de la novia era más que apropiado. “Nos casábamos el 12 de septiembre del 2020, después de que nos prometiésemos el 11 de noviembre de 2019, pero tuvimos que suspenderla por el COVID19 y pasarla para junio de este año”, introduce Carlota. Y sin miedo, se agarraron a la fecha: “a pesar de que las cosas parecían no mejorar, decidimos no mover esta última fecha, ya que llevábamos mucho tiempo esperando. Nos casamos en el Templo Votivo del Mar, Iglesia Parroquial de San Juan de Panxón y la celebración fue en el Pazo da Touza, en Nigrán”.

La organización estuvo marcada por el espíritu positivo de los novios, que no perdieron la esperanza y buscaron solución a cada cambio, desde el horario (en un principio el enlace iba a ser por la tarde y tuvieron que modificarlo a una boda de mañana) a las medidas sanitarias o el número de invitados. “Pero gracias a la gran ayuda de nuestra amiga Alexandra Pais conseguimos hacer la boda que queríamos, desde el diseño de las invitaciones a la decoración, cuidando todos los detalles. No tuvimos wedding planner, fue de gran ayuda esta amiga que es diseñadora en Zara Home y tiene mucho gusto”, indica Carlota.

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La decoración fue minimalista, respetando la inspiración silvestre del propio espacio, que ya de por sí es bonito, nos explica nuestra protagonista. “Tuvimos en cuenta que el Pazo da Touza es un sitio ya de por sí muy verde y natural y quisimos añadir una gama de colores neutros, teja y elementos que ayudasen a crear tonos alegres y relajados. Lo hicimos, en algunas ocasiones, comprando el material y, otras veces, alquilándolo”, aclara.

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Amor con el paso de los años

A pesar de todas y cada una de las decisiones, los novios recuerdan el proceso con una sonrisa. Por eso recomiendan a los futuros recién casados que expriman al máximo su día: “Que disfruten de los preparativos, que se rodeen del máximo número de amigos y familia y que ese día disfruten como un invitado más, se pasa volando”. Porque Carlota aún recuerda con una sonrisa algunas de las anécdotas de ese 19 de junio, en el que la incertidumbre dio paso a la alegría. “Como anécdota: llegué 20 minutos tarde a la iglesia, no a propósito, sino porque mi padre pensó que la fotógrafa aún estaba haciéndole fotos al novio en el hotel… y la espera en la iglesia se hizo un pelín larga”, comparte entre risas.

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Quién iba a decir a aquellos amigos de la infancia, que se reunían cada verano, que la historia acabaría así. "Celso es de Ourense y yo soy de Ferrol, pero llevo viviendo en Bayona 30 años, donde él veranea desde pequeño. Fuimos de la misma pandilla muchos años, hasta que en el 2013 comenzamos nuestra relación de novios. Nuestra playa preferida y nuestro sitio como pareja es la Playa dos Frades, donde Celso me pidió matrimonio”. Y la novia no pudo tener un comienzo de día más mágico: "La habitación donde me vestí el día de la boda es la suite del Parador de Baiona que tiene justamente vistas a dicha playa”. Sin duda, un punto de partido y presagio de todo lo bueno que estaba por llegar aquel día y lo que vendrá.

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