La Semana de la Moda de París continúa regalándonos grandes momentos. Y es que, más allá de las colecciones que marcan el rumbo de las próximas temporadas, las invitadas de sus desfiles también se han convertido en una auténtica fuente de inspiración. Hoy ha sido el turno de Chloé, que, bajo la dirección creativa de Chemena Kamali, ha presentado su colección Primavera/Verano 2027. Una cita que ha reunido a it girls como Alexa Chung, Camille Rowe, Taylor Hill e Inés de Ramón, quien, tras pasar unos días en España junto a Brad Pitt, entre San Sebastián y Madrid, ha reaparecido en París brillando con luz propia y reafirmando su lugar como referente de estilo.
En azul profundo, con un vestido fluido y detalles románticos
Para la ocasión, Inés eligió un vestido azul de espíritu bohemio y carácter etéreo, que encontraba buena parte de su encanto en la ligereza del tejido y su caída vaporosa. El diseño presentaba un escote Bardot que dejaba los hombros al descubierto, con un acabado de nido de abeja en la zona del pecho que permitía que se ajustara suavemente a la silueta. Desde ahí, caía con naturalidad, dando paso a una falda amplia y semitransparente, adornada con ribetes fruncidos y capas de volantes que aportaban textura y acentuaban su movimiento a cada paso.
Las mangas también merecían una mención especial. Lejos de apostar por el clásico acabado abullonado que ha marcado las últimas temporadas, el vestido incorporaba unas mangas largas, con un original efecto globo que potenciaba su aire romántico. Fuera de lo esperado, Inés eligió unas botas altas negras de punta fina que asomaban discretamente bajo la falda, creando un interesante contraste con la ligereza del vestido. Una combinación muy en sintonía con la estética que Chemena Kamali ha recuperado para Chloé, donde las prendas vaporosas conviven con complementos de mayor carácter.
Detalles 'joya': el bolso inspirado en una porcelana
Para seguir jugando con los contrastes, la novia de Brad Pitt se decantó por un bolso joya, probablemente el accesorio más delicado de todo el estilismo, incluso por encima del propio vestido. Una original pieza que parecía inspirada en la porcelana antigua, decorada con rosas y pequeñas flores pintadas en suaves tonos pastel. El diseño se completaba con detalles metálicos dorados que rodeaban uno de sus extremos formando una espiral, mientras que una cadena de eslabones permitía llevarlo en la mano.
Una propuesta de belleza natural y delicada
Fiel a su esencia natural, la española completó su estilismo con una propuesta luminosa que seguía la misma línea del conjunto. Para la ocasión, llevó su larga melena suelta, peinada delicadamente hacia atrás, con suaves ondas que aportaban movimiento y el cabello colocado detrás de las orejas para despejar el rostro. En cuanto al maquillaje, apostó por un acabado muy sutil, dejando que su piel luciera natural y aportando pequeños toques de colorete para conseguir un favorecedor 'efecto buena cara'. Eso sí, no renunció a definir la mirada con máscara de pestañas, mientras que para los labios eligió un tono rosa suave que terminaba de completar su elección.








