Existen dos tipos de personas en el mundo: aquellas para las que el año empieza en enero y aquellas para las que comienza en septiembre. No, no todos guardamos propósitos, ilusiones y proyectos para llenar la primera hoja del calendario, sino que muchos los reservamos para la novena. Terminado el verano y con las energías renovadas y la mente despejada, septiembre se abre no solo como el mes de “volver”, también de “empezar”.
Es inevitable que este sentimiento afecte a nuestro vestidor, que este año tiene más ganas de regresar al colegio que a la oficina. ¿En qué lo vemos? En casas de moda -de Chanel a Emporio Armani pasando por Dries Van Noten o Rabanne- rindiéndose ante faldas de tablas, cárdigan de punto grueso, americanas de fieltro o suéteres con números o escudos bordados.
Por supuesto, también observamos un dominio indiscutible de colores tradicionalmente ligados a hermandades o universidades, como el azul marino, el verde musgo o el borgoña. La estética college aparece también en los detalles: un pañuelo ligado al cuello, un bolso con forma de guante de béisbol o un zapatero con predilección por los mocasines.
Ojo, porque no solo en las pasarelas más elevadas se detecta la estética, también en tiendas y marcas más comunes del "fashion system" como Zara o Mango. Esta última, sin ir más lejos, ha bautizado su última colección como "Collegecore" y ha convertido el ecosistema del campus en su fuente principal de inspiración.
Después de detectar tantísimas referencias al vestuario de los estudiantes en las colecciones otoñales de las principales Semanas de la Moda, cabe preguntarse: ¿por qué esta fascinación? Y, sobre todo, ¿por qué ahora? “La moda siempre ha utilizado códigos de pertenencia para generar deseo y, en este caso, la inspiración en los uniformes universitarios conecta con la idea de formar parte de una comunidad”, opina Ángela Álvarez, programme leader del IED y experta en comunicación de moda.
Para ella, más que un coqueteo vacío con clases elitistas a través de referencias a colegios de pago, es una evolución natural de la logomanía cargada de significado. “Hace unos años, el protagonismo lo tenía el logo visible y ahora las marcas buscan construir un lenguaje más sofisticado a través de escudos y tipografías cambiantes. Ya no se trata solo de mostrar qué firma llevas, sino de transmitir que formas parte de un universo con una identidad y unos valores compartidos”, añade.
Luisa Beccaria o Zimmermann han estampado sus flamantes blasones en varias piezas de su colección, culminando una estética que, aunque ahora despunte, viene de lejos. “Karl Lagerfeld lleva años desarrollando colecciones inspiradas en conceptos como el tenis o el estilo resort, integrando logos y símbolos que refuerzan ese imaginario. Ralph Lauren, Thom Browne o firmas como Miu Miu también han reinterpretado la estética colegial desde una perspectiva contemporánea desde hace varias temporadas”, concluye Álvarez.
Claves para llevar la tendencia Collegecore
- Los guiños a la etapa estudiantil están incluso en los pequeños detalles: un charm, unas gafas nerd, una gorra con logo…
- La prenda estrella de este septiembre tan colegial será el suéter en todas sus versiones. Destaca el de ochos -mejor si es de cuello pico y con franjas, combinando azul y granate- o el decorado con un escudo que simula o directamente remite a una institución educativa. También hay hueco para la inspiración deportiva, con el béisbol o el golf como principales disciplinas homenajeadas.
- Los estampados más comunes son los cuadros escoceses, los rombos o la raya diplomática son los prints más distintivos de los uniformes de los colegios privados.
- La sobreposición de jerséis y chalecos sobre camisas y polos es un rasgo protagónico en los looks college.













