Hay lugares a los que no hace falta buscarles sustituto. Para Nuria Roca, uno de ellos es Sancti Petri. La presentadora ha vuelto este verano a la costa gaditana junto a Juan del Val y sus tres hijos, Juan, Pau y Olivia, después de unos días en Menorca y de una escapada en pareja a Nueva York. Entre baños, comidas frente al mar, paseos y largas sobremesas, la familia ha recuperado una tradición que se repite año tras año. “Si tuviera que elegir sólo unos días de vacaciones elegiría siempre este lugar”, ha escrito Nuria, que define este rincón como una “fábrica de recuerdos”. Y mientras el álbum familiar deja constancia de esos días de desconexión, sus fotografías también han permitido descubrir una pequeña pasarela de verano protagonizada por vestidos ligeros, rafia, crochet y accesorios muy especiales.
Un caftán que parece hecho para la costa
Uno de sus looks más especiales es el que eligió para una de sus cenas: un vestido de tono arena que prácticamente se funde con el paisaje de la playa y que incorpora un estampado floral de inspiración india en color turquesa. El escote en V y las mangas abullonadas aportan movimiento a una pieza ligera y especialmente apropiada para las noches de verano.
Nuria lo lleva además con varios collares dorados y medallas que asoman sobre el escote, un detalle que refuerza ese aire relajado y ligeramente bohemio que tienen muchos de sus conjuntos estivales. El complemento que termina de transformar el look es un pequeño bolso de rafia trenzada con flecos, uno de esos accesorios que inmediatamente trasladan cualquier vestido a un escenario de vacaciones.
El vestido negro que cambia con un pañuelo de crochet
Para otra de sus cenas, la presentadora recurrió a una fórmula completamente diferente: un vestido midi negro, de manga corta y amplia, con escote en V. De nuevo, los collares dorados funcionan como hilo conductor y aportan personalidad a una pieza aparentemente sencilla.
Pero el detalle más interesante está en la cintura. Nuria incorpora un pañuelo blanco de crochet que lleva anudado, convirtiéndolo en una especie de cinturón improvisado que rompe la sobriedad del negro y hace que el vestido tenga un aspecto mucho más veraniego. Lo completa con unas sandalias romanas de piel marrón decoradas con pequeñas monedas doradas y un bolso bandolera de rafia con detalles de piel.
Un kimono de pedrería para las noches
La tercera propuesta nocturna demuestra que Nuria también reserva espacio en su maleta para piezas más especiales. En esta ocasión, eligió un kimono verde de tejido ligero, casi transparente, con efecto de gasa y pedrería bordada.
Debajo llevó un top negro y pantalones negros, una base sencilla que permite que toda la atención recaiga sobre la pieza exterior. Los mismos collares dorados y el bolso de rafia con flecos vuelven a aparecer, demostrando que repetir accesorios es también una de las claves de una maleta de vacaciones bien pensada.
Bikini negro y sombrero de ala ancha
En la playa, Nuria cambia completamente de registro, aunque mantiene su gusto por los complementos. En una de las imágenes aparece con un bikini Bardot negro, de líneas clásicas, acompañado por un gran sombrero de paja de ala ancha y unas gafas de sol ovaladas con cierto aire retro.
El resultado es sencillo, pero muy sofisticado: un bikini negro que adquiere otra personalidad gracias a dos accesorios que, además de completar el conjunto, tienen una función práctica frente al sol.
El vestido camisero que funciona en el chiringuito
Para una comida junto a sus hijos, la presentadora apuesta por un vestido camisero de rayas blancas y rojas, una de esas prendas frescas y fáciles de llevar que resuelven un día entero de vacaciones. Lo combina con sus gafas de sol Ray-Ban, el mismo sombrero de paja de ala ancha y unas clásicas Havaianas.
Hay además un pequeño detalle personalizado que llama la atención: un neceser de rayas naranjas con la inicial N, un guiño sencillo que convierte un accesorio cotidiano en una pieza muy personal.
El bañador negro con una gran flor
Otro de sus looks de playa está protagonizado por un elegante bañador negro de tirantes y escote halter, al que una gran flor situada en el pecho aporta un punto más sofisticado. Nuria lo lleva con un pareo en tono naranja terracota, una bolsa de playa de rayas naranjas, el sombrero de paja de ala ancha y sus gafas ovaladas.
El conjunto demuestra una de las fórmulas más prácticas del verano: utilizar el pareo y los accesorios para transformar el bañador y convertirlo en algo más que una prenda destinada exclusivamente al baño.
De la playa a la ciudad con lunares
El último de sus looks se aleja de la arena y lleva el espíritu de las vacaciones a un paseo por la ciudad. Nuria escogió un vestido largo azul con lunares en rojo y amarillo, de manga larga, escote redondo y tejido ligero y fluido.
Lo combinó con unas bailarinas destalonadas en verde agua, sus gafas Ray-Ban y el bolso de rafia con flecos que ya había llevado en otras ocasiones. Una elección que resume muy bien su manera de vestir durante estos días: prendas cómodas y frescas, pero siempre con algún detalle capaz de hacerlas diferentes.
Una maleta con espíritu mediterráneo
Entre vestidos estampados, bikinis, sombreros, crochet y rafia, Nuria Roca ha construido durante estas vacaciones un auténtico manual de estilo para los meses de calor. Sus looks tienen algo en común: no parecen pensados para complicarse, sino para acompañar el ritmo de unos días en los que el tiempo se mide entre un baño y el siguiente.
Quizá por eso su definición de Sancti Petri encaja tan bien con las imágenes que ha compartido. “EL LUGAR, así, en mayúsculas”, escribió. Un lugar para volver, para estar con los suyos y, también, para disfrutar de esa otra forma de vestir que solo tiene sentido cuando llega el verano.














