Radiante a cualquier edad

Prevenir la flacidez y el descolgamiento, rectificar arrugas clave, eliminar bolsas, tensar los músculos… y, en definitiva, aportar armonía al rostro sin perder nuestra propia esencia y manteniendo un equilibrio; descubre cuáles son todos los tratamientos estrella que recomiendo llevar a cabo, en función de la edad que tengas, para sublimar tu cara y obtener la mejor versión de ti misma, siendo fiel a tu naturaleza

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Carmen Peñas

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Los 25 es una edad más que razonable para comenzar con tratamientos a modo preventivo como son la radiofrecuencia y, por qué no, también el bótox. Un buen profesional sabrá qué zonas retocar y la cantidad exacta que debe poner para poder hacer una prevención de las arrugas creadas por la gesticulación, sin que la propia identidad cambie o se modifique. Se trata de un tratamiento exitoso para todas las edades y, por lo general, los pacientes que se lo ponen quedan satisfechos de haber tomado una correcta decisión. Sin embargo, hablamos de un medicamento y es importante dejarse aconsejar por un profesional, pues no sienta de la misma forma a todas las personas, a pesar de que el médico realice la misma praxis en todas ellas. Es necesario recordar que, en medicina, 1+1 no siempre son 2.

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Carmen Peñas, especialista en estética por tradición familiar, nos cuenta cuáles son los mejores tratamientos según la edad.

En torno a los 35

Además de las dos técnicas citadas anteriormente sumadas al PRP (plasma rico en plaquetas), a esta edad suelo recomendar la blefaroplastia, un tratamiento mínimamente invasivo que realizan tanto cirujanos plásticos como oculistas especialistas en cirugía. Se puede hacer en la parte superior del ojo o blefaroplastia superior, con anestesia local. El cirujano trabaja la “limpieza” de la parte palpebral que cae encima de las pestañas y que es tan común heredar pasados los 35 años. Hay gente que tiene la forma del ojo cóncava, pero si los tienes almendrados o rasgados, como la mayoría de la población, suele ser una molestia a la hora de maquillarlo o por el hecho de lucir una mirada apagada.

Por otro lado, la blefaroplastia inferior es la que trabaja la mejora de la parte inferior del ojo, que también imprime tristeza a la mirada y sensación de cansancio. Esta cirugía se puede realizar de varias maneras, y es recomendable realizarla con una sedación más profunda (de unos 15-30 min.) que una simple anestesia local, ya que suele molestar más al paciente. Se trata de una cirugía menor y ambulatoria que mejora el aspecto de las bolsas o acúmulos de grasa. Apenas aparecen equimosis o hematomas y el paciente a los cinco días suele estar haciendo su vida normal. Cuanto antes se haga, antes lo disfrutas y menos invasiva es la cicatriz. Todo con sentido común, claro.

Lifting, a partir de los 40…

La molestia estética de casi todo el mundo llegada a esta edad, es el descolgamiento de la cara, la temida flacidez, que cuanto más tiempo pasa, llega al cuello. Hoy en día la técnica quirúrgica del lifting o ritidectomía es cada vez menos invasiva, y la recuperación es rápida, a pesar de que no deja de ser una cirugía mayor con sedación profunda, y debe ser realizada por un especialista en cirugía plástica con experiencia en este procedimiento. El resultado es siempre un plus, a mi modo de ver. Por eso, desde los 45 en adelante, recomiendo disfrutar de esta cirugía, pero también insisto en que cuanto antes se realice, menos debe “retocar” el cirujano plástico. Esta técnica recoloca la musculatura facial y limpia el descolgamiento del tercio inferior, provocado principalmente por el elongamiento de las fibras musculares. El cirujano plástico experto reposiciona, eliminando lo sobrante de una manera lógica. A parte de tensar los músculos, repone volúmenes y la “grasita” del pómulo se eleva y recoloca. El/la paciente aparenta su edad, pero con un aspecto más bello… ha recuperado su armonía. Los hilos tensores, el ácido hialurónico, la radiofrecuencia o PRP en gel o combinado con bótox son muy recomendables rondando los 50 y a los 60.

Labios: menos es más

Es importante respetar tanto la forma como el volumen de origen, ya que, al ser una parte tan gesticular de la cara, enseguida se nota que no es natural. Hay varios tipos de ácido hialurónico, y para esta zona se deben utilizar los menos densos. Los especialistas realizamos cambios por asimetrías o perfilados sutiles, pero siempre jugando con dar un poco de volumen y aspecto de labio hidratado. El labio, para mí, es donde más reside la personalidad de la belleza, y, sin duda, mejorar un labio fino o asimétrico está bien, pero ponerse un labio muy diferente al heredado genéticamente “canta” como antinatural y es un error. Hay que mantener la naturalidad de la belleza.

Los 4 pilares del rostro

Pómulos, mentón, ojeras y sienes son las cuatro partes que pertenecen al tercio medio, superior e inferior de la cara. Para huir de -la temida- sensación de rostro “operado” y conseguir una verdadera armonía entre estas cuatro partes, recomiendo el injerto de grasa. La grasa es célula madre, repone volúmenes y el cuerpo, además, lo recibe de muy buen agrado.

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Las arrugas que debes tener ‘a raya’

Aquellas de efecto enfado/miopía: entrecejo y frente. Estas arrugas es posible rebajarlas con un bótox. Las del rictus, las que se marcan desde los alares de la nariz a la boca, y que con el tiempo y sin prevención pueden marcarse hasta el final del mentón, comisuras o líneas de marioneta, se pueden reducir con PRP en gel o con ácido hialurónico. Esto depende de la decisión del profesional.

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