¿Prestas atención a tu salud mental? Sigue estos cinco consejos de autocuidado psicológico

El objetivo es alcanzar el equilibrio y el bienestar deseados

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No solo se trata de cuidar nuestro cuerpo, también nuestra mente requiere de atenciones. Poco a poco vamos poniendo en valor la importancia de cuidar nuestra salud mental. Sabemos que si desde el punto de vista psicológico no estamos bien, algo falla. Sin embargo, pese a estos avances, que nos hacen normalizar, por ejemplo, el hecho de ir a terapia, lo cierto es que no siempre le prestamos la atención que merece y, en ocasiones, nos olvidamos de "regar", alejándonos de nosotros mismos y del mundo que nos rodea.

“Nadie duda ya de la importancia de la salud mental en nuestro día a día. Es el motor de nuestro coche. Si ese motor no funciona adecuadamente, no podremos viajar y disfrutar de los lugares a los que deseamos ir. Muchas veces hasta que este motor no se rompe no nos damos cuenta de que su cuidado tiene que ser diario. Tener una rutina de cuidado emocional nos permite estar conectados con nuestras emociones, pensamientos y acciones; nos conecta con nuestro cuerpo y con el mundo en el que vivimos; y abre un espacio de autorreflexión indispensable para alcanzar una buena salud mental”, cuanta Beatriz Escartín Gil, Psicóloga en TherapyChat.

 

Teniendo esto en cuenta, nos sugieren seguir esta miniguía de autocuidados psicológicos que nos permita tener herramientas que sirvan para instaurar pequeños cambios en nuestra rutina con el objetivo de alcanzar el equilibrio y el bienestar deseados.

 

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¿Cómo te encuentras?

Pero antes de implementar estos cambios, Beatriz Escartín Gil señala la importancia de conocer en qué punto del camino nos encontramos. Saberlo nos puede ser muy útil para poder trazar una rutina que se mantenga en el tiempo. Para ello, nos recomienda hacer estos dos análisis:

1. Plantéate preguntas que te ayuden a profundizar en qué estado psicológico te encuentras:

-¿Soy capaz de comunicarme con otras personas?
-¿Disfruto de mi tiempo libre?
-¿Veo los aspectos positivos de las cosas?
-¿Cuando me encuentro en una situación de dificultad puedo gestionarlo?
-¿Sé identificar mis emociones y pensamientos?
-¿Estoy conectado con mis valores?
-¿Me gusto a mí mismo?

2. Escribe cómo te ves en las diferentes áreas de tu vida, ya que es posible que tengamos una de estas áreas más desatendidas que otras y debamos empezar a buscar un mayor equilibrio:

-Trabajo.
-Familia.
-Pareja.
-Amistades.
-Salud física.
-Ocio y tiempo libre.

 

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1. Dar las gracias

Es la primera de las acciones básicas para dar las gracias que sugieren los expertos. Partimos de la base de que nuestro cerebro tiene la tendencia a enfocarse en lo negativo por una cuestión de pura supervivencia. Pues bien, la gratitud nos conecta con el otro lado de la moneda. Es uno de los principales ingredientes de la felicidad. Los expertos dan un consejo: una buena forma de empezar el día es dedicar unos minutos a escribir 3 motivos por los que dar las gracias.

 

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2. Cultiva las relaciones sociales

Somos seres sociales, es un hecho. Por eso, el sentimiento de soledad afecta de manera negativa a nuestra salud psicológica. Los psicólogos afirman que está demostrado que crear lazos profundos con otras personas es un factor de protección contra problemas tan ligados a nuestro tiempo como son el estrés y la depresión, además de un predictor de éxito en la recuperación de problemas de salud emocional. Por eso, cuando amplías tu círculo de relaciones sociales, acudiendo, por ejemplo, a actividades que sean de tu interés, puedes añadir nuevos estímulos a tu día a día y aumentar, de esta manera, tu bienestar.

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3. Prueba la meditación

Sí, sabemos que al principio puede parecerte complejo, pero una vez que empiezas, se convierte en una excelente aliada de tu salud mental, debido a sus numerosos beneficios: meditar fomenta la positividad, nos permite desarrollar la autocompasión, nos enfoca en estar en el aquí y ahora y no dejarnos ir con nuestra mente al pasado o al futuro. Eso sí, dado que existen muchas formas diferentes de meditar, lo mejor es explorar en cuál te sientes más cómodo.

 

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4. ¿Has pensado en escribir un diario emocional?

Hay personas a las que les ayuda, al terminar el día, dedicar unos minutos a llevar un diario emocional, te ayudará a reflexionar sobre cómo te sientes y por qué te sientes así. Puedes pensarlo o escribirlo. La clave es intentar descubrir qué ha sucedido para que una determinada emoción o estado de ánimo haya aparecido, y qué es lo que has hecho para gestionarlo.

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5. Haz ejercicio físico

El vínculo entre el ejercicio físico y el bienestar emocional está más que demostrado, desde el punto de vista científico. Cuando hacemos deporte, liberamos ciertas sustancias como las endorfinas, que nos permiten sentirnos relajados, la serotonina, también llamada hormona de la felicidad, que nos produce sensaciones de bienestar, la dopamina, que genera placer; y la oxitocina que, entre otras cualidades, aumenta la confianza en nosotros mismos. Razones para ponerse en marcha hay, ¿no crees?

 

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¿Qué beneficios nos aporta?

Como podemos ver, se trata de cinco acciones relativamente sencillas de incorporar a nuestra rutina diaria. Consejos fáciles de poner en práctica, con los que, sin embargo, podemos obtener beneficios notables en nuestro bienestar, entre los que destacan los siguientes:

  • Fomentaremos las relaciones de calidad con el entorno que nos rodea.
  • Desarrollaremos también la autocompasión, lo que ayudará a disminuir los niveles de estrés y la temida rumiación mental, pero además nos hará sentirnos más competentes para gestionar las dificultades y, en definitiva, aumentará nuestra resiliencia.
  • Ayudaremos a prevenir diversas enfermedades tanto físicas como mentales.
  • Mejoramos un punto importante, el autoconocimiento. Y es que trabajar en nosotros mismos nos brinda la oportunidad de conocer la persona que somos, y nos pone en el camino de ver y trabajar los aspectos que podemos mejorar, aumentando así nuestra autoestima.
  • Nos ayudará, por supuesto, a gestionar nuestros pensamientos y emociones. Esto incide en un aumento de nuestra flexibilidad cognitiva, lo que nos ayuda a resolver los problemas de una forma más saludable y eficiente.
  • Un objetivo importante que podemos conseguir es mantener a raya el estrés, algo que nos ayudará en la toma de decisiones, y a tolerar mejor la presión y la frustración.

Eso sí, debemos ser conscientes de que no podemos pasar de la nada al todo en un día. Lo adecuado es ir añadiendo cada semana una o dos acciones nuevas, que podemos plasmar en un calendario, con los propósitos y las metas. Una vez convertidas en hábito (lo cual suele implicar una media de 66 días) se pueden ir modificando; por ejemplo, añadiendo más tiempo o dificultad.

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