Si estás a dieta y no pierdes peso, puede ser por culpa de una mala flora intestinal

Una microbiota intestinal alterada puede causar sobrepeso

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Aunque la mala dieta y la falta de ejercicio físico suelen ser las causas de la obesidad y el sobrepeso, la flora intestinal, es decir, la colonia de microorganismos o bacterias que habitan nuestro intestino también influyen en el peso corporal. De hecho, cada vez hay más estudios que indican que su desequilibrio puede afectar al metabolismo de las grasas. Y no solo ser causa de vientre hinchado, sino de acumular más tejido adiposo en nuestro cuerpo. Por ello, el doctor Jorge Angel, consejero médico de Equisalud, nos recuerda que hay que hacer lo posible para mantener una microbiota sana y en equilbrio. ¿Cómo? Siguiendo los consejos que te da el experto.

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"El tipo de dieta que tenemos determina en gran medida la microbiota, y ésta puede condicionar respuestas metabólicas y endocrinas que están relacionadas con la obesidad", nos explica el experto, quien nos cuenta que "en experimentación en animales se ha observado un incremento de la grasa visceral cuando se trasfiere a sus intestinos una microbiota de animales obesos". 

 

Asimismo, se ha observado que la microbiota de personas con sobrepeso es diferente en cuanto a su diversidad y cantidad. "Suelen tener disbiosis (desequilibrio de las bacterias intestinales). Por ejemplo, hay hasta un 50% de disminución de ciertas bacterias como los Bacteroides, mientras que las Firmicutes están aumentados", indica el doctor. 

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Una de las bacterias que se han estudiado por su potencial ayuda en la obesidad es el Lactobacillus gasseri, ya que ha demostrado poder mejorar la oxidación de ácidos grasos y aumentar GLUT-4 (principal transportador de glucosa regulada por la insulina); también se ha visto que puede reducir los niveles de leptina e insulina (la leptina es una hormona relacionada con el apetito).

 

Por ello, apunta el doctor Jorge Ángel, "además de los cambios de hábitos alimenticios y el ejercicio para bajar de peso, en el futuro se tendrá más en cuenta la microbiota para hacer planes nutricionales más individualizados".

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Una microbiota alterada nos puede hacer engordar 

En los últimos años varios estudios han evidenciado que un desequilibrio en la composición de la microbiota intestinal en edad temprana puede desencadenar obesidad en la edad adulta. Las investigaciones han revelado que el tratamiento excesivo con antibióticos durante los primeros meses de vida se puede asociar con la presencia de sobrepeso más adelante.

"Hoy sabemos que una microbiota alterada puede condicionar la aparición de intestinos con permeabilidad aumentada; este aumento de permeabilidad hace que ciertas sustancias producidas por algunas bacterias lleguen al torrente sanguíneo estimulando el crecimiento del tejido adiposo", advierte este especialista.

De hecho, continúa el doctor, ciertas bacterias pueden generar productos metabólicos que favorecen inflamación en otros órganos y tejidos estimulando el crecimiento del tejido adiposo y alterando otras hormonas relacionadas con el metabolismo de las grasas.

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La mala flora intestinal produce déficits nutriocionales 

Y no solo engorda y aumenta la grasa corporal. También afecta a tu salud. De hecho, puede hacer que no aproveches los nutrientes de los alimentos que consumes. "Estas bacterias saludables producen gran cantidad de nutrientes como los ácidos grasos de cadena corta, los cuales son necesarios para tener un intestino saludable y así poder absorber los nutrientes de forma adecuada, incluidos minerales como el calcio, hierro y magnesio. También sintetizan vitaminas como la K, B12, biotina, ácido fólico y pantoténico. En cambio, si tenemos disbiosis (desequilibrio bacteriano), podemos sufrir deficiencias de estos nutrientes". 

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¿Cómo regenerar la flora intestinal? 

El ejercicio físico y el control del estrés cambian el tipo y cantidad bacterias. Existe un eje cerebro-intestino que también afecta la microbiota.

Seguir una dieta antiinflamatoria que sea rica en vegetales, granos integrales, pescados, legumbres y baja en carnes rojas.

Aumentar las fuente de prebióticos como la fibra no absorbible de lo granos integrales, los vegetales de hoja verde o la batata cocida y enfriada en nevera por 24 horas.

Evitar el exceso de alcohol y de azúcar.

Aumentar la diversidad y colorido de las verduras y frutas que consume durante la semana.

En casos de regímenes dietéticos restrictivos, el uso de prebióticos y probióticos en forma de suplementos puede favorecer la diversidad y cantidad de bacterias saludables.

Ayunos de 16 horas dos veces por semana pueden mejorar la calidad de la microbiota y facilitar la pérdida de peso.

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