Consejos de salud

Sin cafeína, gluten ni azúcar: el motivo de salud por el que la actriz Claire Foy (41) tuvo que cambiar su dieta


La actriz que representó el papel de Isabel II en la serie 'The Crown' ha revelado la razón por la que tuvo que cambiar de hábitos dietéticos. Varias expertas nos dan su opinión.


La actriz Claire Foy (The Crown) sonriendo© AFP via Getty Images
4 de febrero de 2026 - 18:00 CET

La actriz Claire Foy, de 41 años, conocida por su papel de Reina Isabel II en la serie The Crown, ha revelado recientemente en una entrevista en el pódcast Table Manners, que convivió durante al menos cinco años con un parásito intestinal sin saberlo. El diagnóstico llegó después de un periodo prolongado de malestar y pérdida de peso sin causa aparente. Cuando recibió el diagnóstico, decidió introducir cambios relevantes en su estilo de vida, entre ellos eliminar la cafeína y ajustar su alimentación. Por ejemplo, también dejó el azúcar y renunció al gluten. La actriz relató la experiencia con naturalidad, reconociendo el impacto que supuso descubrir que el parásito llevaba tanto tiempo en su organismo y cómo ese hallazgo la llevó a prestar más atención a su salud. 

A raíz de su experiencia con este tipo de organismos que pueden vivir en nuestro aparato digestivo, hemos hablado con varias expertas para consultarles sobre cuáles son los síntomas, los riesgos y los tratamientos más eficaces. También les hemos preguntado sobre la dieta y si determinados cambios pueden ayudar al organismo a eliminarlos. 

La actriz Claire Foy decidió hacer cambios en la dieta y dejar la cafeína© GC Images
La actriz decidió hacer cambios en la dieta y dejar la cafeína

¿Qué son los parásitos intestinales? 

Los parásitos intestinales son organismos que se alojan en el intestino y se alimentan a costa de la persona infectada. Tal y como explica la médica de familia Carmen Jodar, “hay dos grandes tipos de parásitos intestinales: los protozoos y los helmintos, que son los gusanos como tal”.

En el grupo de los protozoos, uno de los más habituales en adultos es Giardia duodenalis. Según detalla la doctora, “es un parásito intestinal que suele adquirirse por consumir agua contaminada o alimentos infectados”. En muchos casos, la infección pasa desapercibida al principio porque “a veces parece una gastroenteritis normal, pero la evolución no va bien, aparecen otros síntomas y entonces vemos que no es lo habitual”.

El segundo gran grupo son los helmintos, entre los que destacan los oxiuros, conocidos popularmente como las lombrices. Aunque se asocian sobre todo a la infancia, la médica advierte de que “aunque son mucho más frecuentes en niños, los adultos también se contaminan, sobre todo dentro de la familia”. De hecho, subraya que “no se diagnostican fácilmente porque siempre pensamos que es una enfermedad infantil, pero es más frecuente de lo que creemos”.

Síntomas que delatan que podemos tener parásitos en nuestro cuerpo

Los síntomas más comunes de estos parásitos incluyen diarrea, dolor abdominal, gases e hinchazón. “Al inflamar el intestino, producen diarrea y distensión abdominal”, explica Jodar. Cuando la infección se prolonga y no se diagnostica, puede aparecer pérdida de peso, ya que “rompen la barrera intestinal y provocan una mala absorción de los nutrientes”.

En el caso de las lombrices, el síntoma clave es el picor anal. “Lo más típico es el picor a nivel anal, sobre todo por la noche, con sensación de movimiento, inquietud e incluso insomnio”, señala Jodar. Este cuadro se confunde con facilidad con otras patologías: “Se puede confundir con hemorroides, fisuras anales o dermatitis, pero aquí no suele haber sangrado y el picor nocturno es muy orientador”. En las mujeres, añade, “puede aparecer también picor a nivel vulvar, lo que lleva a confundirlo con una vaginitis”.

mujer en la cama con dolor menstrual© Adobe Stock

Cómo se tratan los parásitos intestinales

Respecto al tratamiento, la doctora es clara: “El tratamiento es específico y con medicación concreta, siempre con receta médica”. En muchos casos, explica, “cuando hay un caso en casa se trata a toda la familia, porque se contagian muchísimo”. Los probióticos pueden utilizarse como apoyo, aunque no sustituyen al fármaco: “No son el tratamiento, pero pueden ayudar a reponer la flora intestinal que se ha alterado por la inflamación”.

La dieta y la higiene también juegan un papel importante. “Una alimentación saludable ayuda a recuperar mejor la barrera intestinal y la microbiota”, apunta. En cuanto a la prevención de las lombrices, insiste en medidas básicas pero eficaces: “Lavado de manos, uñas cortas, cambio de ropa interior, lavado a alta temperatura cuando hay infección y limpieza de las superficies de casa”. 

Cambios en la dieta como los que ha hecho Claire Foy

Para responder a esta cuestión consultamos a la Dra. Padma Solanas Noguera, médico y coordinadora del Centre de Medicina Biològica de Barcelona. Esta especialista pone el foco en un aspecto fundamental: el estado previo del intestino. “Tener o no parásitos intestinales no es algo tan sencillo como que entre un parásito y se quede; depende mucho de cómo esté nuestro sistema digestivo de base”, explica. La doctora recuerda que no todos los parásitos son visibles a simple vista. “Hay muchos que son microscópicos y que solo podemos detectar con analíticas específicas de heces o con microscopio”, señala, lo que explica por qué pasan desapercibidos durante tanto tiempo, algo que le pasó a la actriz de The Crown.

Según detalla, factores como la inflamación intestinal, la presencia de disbiosis, la calidad de la microbiota o incluso la regularidad del tránsito influyen de forma decisiva. “El estado previo del intestino tiene mucho que decir en si un parásito, cuando pasa por nuestro sistema digestivo, se va o se queda”, subraya. De ahí que los parásitos sean, en realidad, “mucho más frecuentes de lo que nos pensamos”.

Respecto a la alimentación, insiste en que no hay productos que por sí solos “creen” parásitos, pero sí alimentos que pueden empeorar la situación una vez instalados. “Los azúcares y las harinas refinadas son los que más claramente favorecen que las poblaciones parasitarias aumenten”, afirma. Pan blanco, pasta blanca, arroz blanco, bollería, refrescos y ultraprocesados entran en este grupo. También advierte de otras sustancias irritantes: “El alcohol y el café pueden empeorar la clínica porque aumentan la inflamación de la mucosa digestiva”. En este sentido, matiza que “el café no produce parásitos, pero en un intestino inflamado puede acelerar el tránsito y aumentar la diarrea”.

Mujer limpiando la ensalada bajo el grifo© Getty Images

Alimentos que pueden mejorar el tratamiento de los parásitos

En el lado positivo, la médica señala alimentos que pueden ayudar como apoyo. “El ajo crudo, las semillas de calabaza, la papaya con sus semillas o el coco y su aceite dificultan que los parásitos vivan cómodamente en el intestino”, explica. Otros ingredientes como el jengibre o la cúrcuma no actúan directamente contra el parásito, pero “ayudan a desinflamar el sistema digestivo y mejorar la sintomatología”.

La Dra. Solanas insiste en la importancia del momento terapéutico. “Los probióticos, prebióticos y la fibra pueden ser muy beneficiosos, pero no siempre deben introducirse al inicio”, aclara. En algunos casos, “es mejor hacer primero una desparasitación y después valorar cuándo incorporar estos alimentos para recuperar el equilibrio intestinal”.

Por último, la higiene alimentaria es otro pilar clave. “Las frutas y verduras crudas deben lavarse muy bien, bajo el grifo y, si es posible, con agua y bicarbonato, para eliminar parásitos y restos químicos de la superficie”, concluye. 

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