Generación Z

De ver 'realities' a escuchar música 'mainstream': qué es ser ‘mid’ y por qué no debe dar vergüenza

Los usuarios de redes sociales se dividen entre los que están a favor y en contra de este término. Analizamos su significado y los motivos por los que deberíamos reivindicarlo.

Por Paula Martíns

Pocos términos están generando tanta confusión entre los usuarios de TikTok como el 'mid'. De hecho, hasta hay un grupo de vídeos que suman más de 23 mil visualizaciones que se titulan "what does mid mean" (traducido al español como “qué significa ser un mid”). Lo cierto es que de primeras podría parecer sencillo: su traducción apela directamente al diminutivo de ‘middle’ (“en el medio”), y muchos son los tiktokers que llevan años publicado varios vídeos comentando que ser un ‘mid’ es sinónimo de llevar un estilo de vida “que no está mal, pero tampoco bien”, o lo que viene siendo lo mismo, dejar que pasen los días, conformarse sin que apenas te sucedan cosas. En palabras de ellos,  es estar en el medio… lo que también llaman ser un mediocre.

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Con detractores y defensores, quienes empeñaron su tiempo en crear estas publicaciones explicaban que ser mediocre era simplemente vivir sin demasiada intensidad, es decir, sin lograr experiencias que alcanzaran el sobresaliente, pero que tampoco llegaran al suspenso. Sin embargo, a medida que se ha hecho popular el término ha ido evolucionando y ahora, para muchos, ser un mid ya es una manera de adjetivar de manera negativa a las personas. Concretamente a aquellas que tienen gustos que, por norma general, todos consideramos mediocres. ¿Por ejemplo? Todo lo que pueda considerarse intelectualmente bajo, y que generalmente ocultamos por miedo al que dirán, como puede ser escuchar música pop o reguetón, ver realities shows, llorar con novelas de fácil lectura y románticas, jugar a los Sims, o seguir cenando Cola-Cao a los 25 años. 

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¿Por qué ocultamos nuestras distracciones o gustos personales?

La mayoría de nosotros puede sentirse identificado con algunos de estos patrones o de inmediato ha pensado en otros similares. En una era marcada por la presión de las redes sociales y la constante búsqueda de la perfección y validación externa, admitir que a veces nos gusta realizar ese tipo de actividades consideradas “mediocres” nos avergüenza. Así nos lo explica el psicólogo de la plataforma de Psicología online Buencoco, Unai Aso: "Si considero que ver un programa como Gran hermano puede ser una amenaza 'para mi imagen como persona intelectual' lo ocultaré. A veces, podemos sentir la necesidad de proyectar una imagen intelectual 'más refinada' para encajar en ciertos círculos, y eso conlleva ocultar gustos considerados menos 'cultos'". Es un hecho, hemos construido normas sociales y culturales que nos señalan qué es lo que está bien y qué es lo que no. "Podríamos decir que existe un conflicto entre las preferencias personales y las expectativas sociales, donde la presión de mostrar una versión idealizada de uno mismo, influenciada por las redes sociales y los medios, desencadena la necesidad de mantener una imagen social específica para sentirnos socialmente aceptados o poder integrarnos en un grupo", detalla el experto en salud mental.

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Sin embargo, en mitad de esta vorágine de fachadas y pretensiones, tenemos buenas noticias: hay quienes le están dando la vuelta al término, y lo usan con orgullo, abrazando los placeres populares sin culpa, utilizándolo como antídoto contra ese elitismo cultural que tanto tendemos a alabar.  Si la televisión ha experimentado una revolución en la última década con la proliferación de realities, y los artistas de las plataformas de música más escuchados son, casualmente, los más mainstream del pop, trap o reguetón, puede que sea erróneo ocultar que, sí, formamos parte de sus espectadores u oyentes (si todavía no te has atrevido a compartir tu wrapped de Spotify o eres de los que pone siempre el modo privado, ¡alerta!). No dejamos de ser intelectuales por escuchar, de vez en cuando, esos estribillos pegadizos con letras simples, ni por pasar horas deleitándonos con dramas desenfrenados de concursantes de realities shows o novelas de amor.  ¿Por qué no podemos disfrutar de una melodía que nos haga bailar y cantar sin preocuparnos por si es considerada cool o sofisticada? ¿Tan preocupante es que, programas como Sálvame nos ayuden a despejar la mente? ¿Qué problema hay si nos identificamos con alguna de las parejas de Love is Blind? Te adelantamos la respuesta: no pasa nada.

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¿Y tú, también tienes miedo al juicio de los demás?

El movimiento 'mid' celebra la mediocridad no como una limitación, sino como una liberación. Es liberarse de las expectativas y estándares impuestos, para disfrutar genuinamente de lo que nos llena de alegría o nos ayuda a dejar a un lado las responsabilidades del día a día. Y, aunque ahora mismo el término se emplea como escudo de defensa, lo cierto es que para llegar a normalizar la situación lo mejor que podemos hacer cultivar el amor propio y ser auténticos, no tener vergüenza en admitir nuestros gustos o distracciones, y comenzar a dejar a un lado los dictamos que el mundo ha construido para señalarnos qué es lo que debemos encontrar más atractivo. Nuestras preferencias nunca definen nuestra valía y, a veces, encontrar placer en lo aparentemente ordinario es extraordinario en sí mismo.