¿Cómo se debe afrontar el complejo de inferioridad?

Quienes lo padecen pueden sentir un gran malestar asociado a diferentes áreas de la vida

Por Pilar Hernán

Hay personas que se sienten inferiores cuando se relacionan con su entorno, con sus amigos, su familia o sus compañeros de trabajo. Pueden llegar a tener lo que se denomina en psicología complejo de inferioridad. “Es un conjunto de emociones desagradables o heridas emocionales que puede sentir una persona asociadas a su identidad a la hora de vincularse con otros. Se siente así una percepción alterada de sí misma, que puede producir malestar elevado asociado a diferentes áreas de la vida, laboral, afectiva, familiar, de pareja…”, nos explica Lara López Rubio (@lara.psicoterapia), psicóloga general sanitaria experta en terapia focalizada en la emoción y en psicología perinatal, colaboradora en el proyecto Clama Project @calma.project.

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¿Cuáles son las causas?

La experta nos detalla que para responder a esta pregunta, nos tenemos que ir a lo más básico del ser humano, nuestra naturaleza. “Las personas somos seres sociales, necesitamos de otro para sobrevivir en este mundo. Algo que desde que nacemos, se pone en juego a través del establecimiento de nuestros primeros vínculos de apego con nuestras figuras cuidadoras. Va a ser la mirada y la aceptación incondicional que recibamos de estas figuras, la que determine cómo nos vamos a sentir con nosotros mismos en el futuro. Un término similar, y bastante en auge, es el de la autoestima, respecto al que pasa exactamente lo mismo. Para desarrollar una buena autoestima, me tienen que haber estimado otros primero, no es algo que se genere en las personas de manera espontánea”, nos comenta.

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Signos de alarma

¿Qué señales nos alertan de que podemos estar experimentando este complejo? “Como mencionábamos anteriormente, este es un malestar que se puede activar en diferentes áreas de nuestra vida por tener carácter vincular, probablemente en las que nos tengamos que relacionar con otras personas", explica la especialista, que detalla que algunas señales pueden ser:

  • Malestar asociado a una relación laboral con un igual o un superior.
  • Sensación de desequilibrio en la relación de pareja
  • Comparaciones constantes con otras personas.
  • Sensación de no ser merecedor/a de cariño en un vínculo.
  • Sensación injustificada de deuda con otras personas.
  • Búsqueda de aprobación constante.

La experta detalla que algo curioso, a la par que paradójico, es que este complejo también puede experimentarse a través de la necesidad repetida de quedar por encima de los demás o de hacer sentir malestar a otros, para aliviar o no entrar en contacto, con la herida de inferioridad.

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¿Hay personas más propensas a padecer este tipo de complejo?

“Como comentábamos anteriormente, los seres humanos, al desarrollarnos desde la infancia a través de un vínculo con nuestros cuidadores, tenemos cierta vulnerabilidad a desarrollar este complejo. Lo que va a influir en el hecho de que aparezca, es la calidad del cuidado recibido en los primeros años de vida”, nos explica. ¿Cuáles serían estas condiciones que determinan la calidad del cuidado? “Fomentar una sensación de valía incondicional en los niños y las niñas, practicar la puesta de límites desde la seguridad y el amor, permitir la exploración, acoger el sufrimiento, validar las emociones, experiencias y aceptar la identidad que se va construyendo”, detalla la psicóloga.

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¿Suele darse más en un rango concreto de la población?

“Lo único que podemos ver asociado a este complejo a nivel estadístico es que las personas que tienen una tendencia al apego inseguro, son más propensas a desarrollar un complejo de inferioridad. Los cuidados recibidos en los primeros años de vida son sumamente importantes a la hora de desarrollar este complejo”, explica. Y le preguntamos, además, si son personas que pueden tener problemas de relación social. “Efectivamente, las heridas emocionales que tenemos a nivel identitario, se van a poner en juego constantemente en nuestras relaciones sociales a través de los ejemplos que mencionábamos antes como señales. De hecho, al ser un complejo tan propenso a verse reflejado en el ámbito social, puede dar lugar a cierto aislamiento si el malestar asociado llega a ser muy elevado”, nos detalla.

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¿Una vez identificado, qué alternativas tenemos para tratarlo?

En opinión de la psicóloga, la alternativa más eficaz para abordar este complejo es la terapia psicológica. En el proceso terapéutico se establece el vínculo entre terapeuta y paciente, relación a través de la que se pueden sanar heridas emocionales. “Por otro lado, llevar a cabo un proceso psicoterapéutico requiere de un compromiso tanto temporal como económico, que desgraciadamente no todo el mundo puede permitirse. Si fuera este tu caso, te animaría a intentar cuestionar los mensajes que te hacen dudar de tu valía y te hacen sentir inferioridad respecto a otras personas”, nos dice. ¿Se puede llegar a superar? Lara López Rubio es contundente al respecto: “Rotundamente sí. La sensación de falta de valía es algo que los profesionales de la salud mental acompañamos de manera frecuente en consulta, es bastante común que esté debajo de otro tipo de problemáticas o malestares. Y podemos decir que muchas personas logran sanarlo con compromiso y paciencia”.