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La importancia del nervio vago para evitar la ansiedad

Su activación te ayuda a serenarte y mejora muchas funciones del organismo como, por ejemplo, el sistema digestivo, evitando problemas derivados de la inflamación como la colitis o el colon irritable.

por Nuria Safont

Sabemos que el sistema nervioso autónomo tiene dos ramas que reaccionan cuando perciben un peligro o amenaza:  la simpática (nos prepara para la lucha o la huida) y la parasimpática (que cuando se activa en su modo defensivo, retira la energía y va desde la inmovilización al colapso).

Los estudios del psiquiatra de la Universidad del Norte de Carolina, en EE.UU, Stephen Porges, demostraron que la rama del nervio vago parasimpático a su vez se divide en dos, una ramificación que llamó dorsal (por su disposición anatómica por debajo del diafragma) y otra rama ventral, que inerva los órganos por encima de este y la cara. Además, es responsable de funciones fisiológicas que tienen un impacto en el comportamiento permitiendo la involucración social y la empatía, ya que cuando esta rama es activada nuestro sistema percibe seguridad y desactiva los sistemas de defensa.

El nervio vago es:

  • Es el responsable de la deglución, la tos o el vómito
  • Permite la contracción del corazón 
  • Reduce la frecuencia cardiaca
  • Facilita los movimientos de respiración
  • Permite los movimientos del esófago y del intestino
  • Interviene en la sudoración

La activación de este nervio vago nos puede aportar calma a nuestra vida, por eso es tan interesante su activación para reducir el estrés. Pero vayamos por partes. 

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¿Dónde está el nevio vago?

El nervio vago (del latín nervus vagus) nace en el cerebro, acaba en el abdomen y consta de un conjunto de fibras nerviosas que se encargan de unir la información de lo que pasa en el cuerpo y en el cerebro. "Este intercambio de información se realiza a través de las fibras aferentes y eferentes: las que van del cuerpo al cerebro y de este al cuerpo. El 80% de las fibras de este recorrido va de abajo arriba. Es decir, se manda información del cuerpo a nuestro cerebro para que este sepa qué le está ocurriendo al organismo y pueda devolver una respuesta a través de las fibras motoras", nos explica la enfermera y terapeuta  Patricia de la Fuente (www.patriciadelafuente.net), y creadora del programa En Plenitud.   

Podríamos decir que se trata de una especie de 'oteador' e 'informador', ya que observa lo que ocurre dentro de nuestro cuerpo y fuera. Como nos explica Patricia de la Fuente, "podríamos decir que el nervio vago no para de preguntarse".  

  • Dentro de tu cuerpo: detectando si existe algún problema en tus órganos internos.
  • En tu entorno: buscando señales de seguridad y peligro en los lugares en los que estás.
  • En las otras personas: leyendo en la cara, el lenguaje corporal, el tono de voz y la prosodia señales para detectar si son seguras para ti o no.

El nervio vago informa de esas señales que pueden ser de seguridad o de peligro. El cerebro interpreta esta información, la analiza y decide de manera autónoma la respuesta que considera más adecuada para nuestra supervivencia. Más tarde el cerebro nos contará la historia.

Otro dato importante y sorprendente para muchos de nosotros que desconocemos cómo funciona esta intrincada red nerviosa es que todo este intercambio de información que se da gracias al nervio vago va por delante de nuestra percepción.  "Cuando nos damos cuenta de lo que está sucediendo a nuestro alrededor, el intercambio de información ya se ha puesto en marcha y se ha activado una respuesta. No es una decisión de nuestra corteza cerebral".  Y ¿qué tiene que ver todo ello con controlar el estrés y mejorar nuestra calidad de vida?

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La teoría polivagal 

El estudio del funcionamiento del nervio vago y su implicación en el estrés o la ansiedad fue llevado a cabo por Stephen Porges. Él acuñó la teoría polivagal, que cuestionaba que el sistema nervioso se dividiera solo en la rama simpática y parasimpatica. En sus estudios, Porges observó que el nervio vago (sistema nervioso parasimpático) se divide, a su vez en dos: rama ventral vagal y la rama dorsal. 

Según Stephen Porges, este sistema nervioso autónomo ha ido evolucionando y está organizado filogenéticamente y de una manera jerárquica. Tiene tres modos de activarse, que además van en orden y están relacionadas con la evolución. 

Rama dorsovagal. Es la rama más primitiva. "Es un modo de defendernos del peligro que compartimos con los seres menos evolucionados como los reptiles. Cuando el sistema nervioso detecta una amenaza o siente que no se puede defender ni luchar, activa este último modo de defensa que consiste en la inmovilización", explica Patricia de la Fuente. Un ejemplo de ello sería el ratón cazado por un gato y que, aparentemente, está muerto. Pero cuando el felino lo deja en el suelo y lo activa con la pata, este tiene pequeñas convulsiones para descargar todas las hormonas del estrés y sale huyendo. Es la rama que se activaría en los niños que viven circunstancias adversas que sobrepasan sus capacidades de afrontamiento (tanto por acción como por omisión) y no son adecuadamente acompañados por parte de los adultos, lo que derivaría en trauma. En estos casos pueden quedarse paralizados y en estados de sumisión.

Rama simpática. Esta rama es más evolucionada y la compartimos con otros mamíferos. En este caso, cuando se detecta un peligro tanto dentro del cuerpo (ej.dolor) como fuera (una agresión) se activa de manera involuntaria, se pide ayuda al cerebro y el cuerpo se llena de sustancias como la adrenalina que nos preparan para la lucha o la huida. Esta reacción es involuntaria y, posteriormente, el cerebro nos contará una historia de lo que ha pasado. Esto es algo muy importante porque podemos entender nuestras reacciones, que pueden estar basadas en hechos reales o suposiciones. Además, la historia que nos cuenta nuestra mente está sesgada por las experiencias que hemos vivido anteriormente. Por ejemplo: podemos reaccionar a un gesto porque nuestro sistema nervioso lo interpreta como potencialmente peligroso aunque la otra persona no tenga ninguna intención de dañarnos.

Rama ventrovagal. Es la más interesante del nervio vago. Es la que inerva los órganos y los músculos que se encuentran por encima del diafragma. Es la que compartimos los mamíferos más evolucionados y es la que, según Porges, "evolucionó para que podamos beneficiarnos de la resiliencia, la sociabilidad y de la confianza en los demás. Esta rama actúa poniendo una especie de freno al sistema nervioso simpático. Baja la frecuencia cardiaca, induce a un estado de relajación y propicia la reparación del cuerpo", sostiene la experta. 

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Cómo activar la rama ventrovagal del nervio vago 

Estimular el nervio vago tiene muchos beneficios para la salud general. Puede ayudar a mejorar el tránsito intestinal, a mejorar los problemas del aparato digestivo que pueden estar relacionados con el estrés, por ejemplo, colon irritable; también alivia la migraña y retrasa las crisis; puede ayudarnos a frenar el deterioro cognitivo y, por supuesto a aliviar la ansiedad. ¿Cómo lo activamos? De diversas maneras: 

  • Hacer exhalaciones largas e inhalaciones más cortas.
  • Masajear el cuerpo
  • Hacer movimientos suaves
  • Realizar ejercicios de estiramiento y relajación
  • La risa
  • Conectar con personas que te aporten seguridad
  • Cantar, tararear recitar mantras

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