Reformar una casa implica tomar decisiones que van mucho más allá de elegir colores o encontrar unos muebles que encajen con nuestros gustos. Los materiales que escogemos para los suelos, la cocina, los baños o las paredes condicionan el mantenimiento de la vivienda, su aspecto con el paso del tiempo y el presupuesto que tendremos que destinar a futuras renovaciones. Por eso, cuando nos planteamos meternos en obras, lo suyo es mirar más allá de las tendencias del momento y pensar en cómo queremos que envejezca cada espacio.
La interiorista Pia Capdevila, conocida por sus proyectos residenciales de estética serena, en los que combina materiales naturales, tonalidades suaves y detalles cuidadosamente seleccionados, es una buena referencia para abordar esta cuestión. Su manera de trabajar apuesta por interiores cálidos y equilibrados, en los que la elección de los acabados responde tanto a criterios estéticos como a las necesidades de quienes viven en la casa.
Pero ¿qué materiales elegiría si tuviera que diseñar una vivienda que no fuera a reformarse hasta 2046? ¿En qué merece la pena invertir más dinero y qué acabados conviene evitar para no cansarnos de ellos? Estas son las claves que nos da la interiorista para acertar con una reforma pensada a largo plazo.
© Jordi CanosaLa clave: elegir materiales que envejezcan bien, tanto estética como funcionalmente
Según nos cuenta la interiorista, la primera decisión no consiste en escoger un material concreto, sino en entender qué esperamos de él. Un suelo, una encimera o un revestimiento deben responder al uso que van a recibir, ser fáciles de mantener y conservar un aspecto agradable a medida que pasan los años. La resistencia importa, pero no es el único criterio que debemos tener en cuenta.
Por eso, entre los favoritos de Pia figuran la madera natural, la piedra, los porcelánicos de buena calidad y los acabados resistentes, siempre elegidos en función de cada espacio. En este salón, combinó los frentes de palillería de roble con un revestimiento porcelánico inspirado en mármol verde agua, de marcado carácter decorativo, de la firma Florim.
La interiorista recomienda evitar los materiales excesivamente delicados en zonas de mucho uso y aquellos que dependen demasiado de una tendencia concreta. No se trata de renunciar a las novedades, sino de reservarlas para lugares donde resulte sencillo actualizarlas. Un revestimiento muy llamativo puede funcionar perfectamente en un detalle decorativo, pero quizá no sea la mejor elección para cubrir todas las paredes de un baño que queremos conservar durante dos décadas.
© Jordi CanosaMateriales que ganan con el paso del tiempo
Los materiales naturales tienen una cualidad especialmente interesante cuando pensamos en una vivienda a largo plazo: su aspecto no permanece necesariamente igual, pero eso no significa que empeore. En muchos casos, las pequeñas variaciones de tono, las marcas y las irregularidades forman parte de su atractivo.
"La madera, determinadas piedras o los azulejos artesanal adquieren una personalidad que difícilmente conseguimos con acabados que intentan imitarlos", señala Pia. En este baño, la interiorista combinó una encimera y revestimientos porcelánicos de la firma Florim con un frente de azulejos verde de Ceramic Connection.
Eso sí, elegir materiales naturales también exige conocer sus características. No todas las piedras soportan igual la humedad, los ácidos o las manchas, ni todas las maderas necesitan los mismos cuidados. La clave está en seleccionar la variedad y el acabado adecuados para el uso previsto, en lugar de escoger únicamente por su apariencia inicial.
© Porcelain SuperstoneDistribuye tu presupuesto con cabeza
Pia Capdevila recomienda invertir especialmente en pavimentos, carpinterías, instalaciones, cocinas y baños. Son partes fundamentales de la vivienda, sometidas al uso diario y, en muchos casos, costosas de renovar. Una puerta que cierra mal, unos cajones con herrajes de poca calidad o un mecanismo que se estropea constantemente pueden convertirse en una fuente de problemas cotidianos. Por eso, los herrajes, las bisagras, las guías de los cajones y los sistemas de apertura también merecen una atención especial. Aunque sean detalles discretos, su calidad se aprecia cada vez que utilizamos un mueble.
En cambio, es posible ajustar el presupuesto en textiles, complementos y piezas auxiliares que permiten actualizar el aspecto de una estancia sin emprender una nueva reforma. La estrategia es sencilla: invertir en lo que cuesta sustituir –por ejemplo, en un suelo porcelánico efecto piedra, como este de Porcelain Superstone– y dejar margen para renovar lo que depende más de nuestros gustos.
© Ceramiche KeopeSuelos que resisten el paso del tiempo
El pavimento condiciona buena parte de la estética de una vivienda. Ocupa una superficie considerable, conecta las distintas estancias y no resulta precisamente cómodo cambiarlo una vez instalados los muebles y terminada la reforma. De ahí que convenga elegirlo pensando tanto en su apariencia como en su comportamiento.
La madera natural es una de las opciones preferidas de Pia Capdevila. Encaja con cualquier propuesta decorativa y, si el pavimento tiene una capa noble suficiente, puede lijarse y restaurarse para recuperar su aspecto. El porcelánico de gran formato es otra de sus apuestas. Este es de la firma Ceramiche Keope.
¿En qué debemos fijarnos? En los tonos neutros, las texturas equilibradas y los formatos proporcionados. Un suelo no tiene por qué ser completamente liso ni carecer de personalidad, pero la interiorista recomienda evitar dibujos o acabados demasiado reconocibles de una temporada concreta. Así será más fácil adaptarlo a los cambios de mobiliario y decoración que lleguen con los años.
© XtoneEncimeras y revestimientos para cocinas y baños
Estas dos estancias concentran algunas de las superficies que más desgaste sufren en una vivienda.
Para las encimeras, Pia destaca el porcelánico por su resistencia al calor y a las manchas, además de por su mantenimiento sencillo. La piedra natural también le gusta, aunque recuerda que hay que conocer las características de cada variedad y asumir los cuidados que pueda necesitar. No todas las piedras responden igual ante el contacto con sustancias ácidas o la absorción de líquidos.
En el frente de cocina, la interiorista apuesta por superficies fáciles de limpiar, con pocas juntas y bien integradas con el mobiliario. En este caso, tanto para la encimera como para revestir la pared, se ha utilizado el modelo Ars Beige de Xtone.
En cuanto a las paredes de cocinas y baños, prefiere las texturas discretas, los tonos piedra, los acabados naturales y los formatos sencillos, que no cansen.
© Heidi CavazosAcabados que no obliguen a estar pendientes de cada mancha
"Una casa tiene que estar pensada para vivirse, no para estar pendiente constantemente de que nada se estropee", defiende Pia Capdevila. Por eso, recomienda los acabados mates o satinados suaves, las superficies con cierta textura y los materiales capaces de disimular las pequeñas marcas del uso cotidiano.
"En viviendas con niños o mascotas, los porcelánicos y determinados pavimentos técnicos funcionan especialmente bien. Evitaría los acabados extremadamente brillantes, las superficies muy oscuras y uniformes o los materiales muy porosos en zonas de trabajo, porque pueden hacer mucho más evidentes las huellas, las manchas y el desgaste", nos cuenta.
En el proyecto que ves sobre estas líneas, del estudio Coblonal, el pavimento porcelánico de gran formato en color arena recorre toda la planta y aporta continuidad y cohesión espacial.
© Lupe ClementeParedes con personalidad, pero sin excesos
Las paredes son una de las mejores oportunidades para dar carácter a una vivienda y, aunque solemos asociar las bases neutras con la atemporalidad, Pia confiesa que no es partidaria de que todo tenga que ser neutro. "Una pared con personalidad también puede conservar su atractivo dentro de veinte años si está bien integrada en el proyecto."
La interiorista apuesta por combinar pintura en tonos naturales con materiales que introduzcan textura, como la madera, las molduras, los revestimientos textiles o el papel pintado.
En este proyecto de LC Interiores, la pared se decoró con paneles de molduras clásicas y un papel pintado texturizado a modo de obra de arte.
© Jesús del SerDe toda la vida
En una reforma no siempre es necesario recurrir al último lanzamiento del mercado. Algunos materiales llevan décadas demostrando su resistencia y conservan un interés estético que va más allá de las tendencias. Recuperarlos es una manera de apostar por soluciones conocidas y reinterpretarlas con una mirada actual.
Pia destaca la madera maciza, material noble con una versatilidad inigualable y ya no solo en cuestión de pavimentos. También es una excelente opción para realizar muebles a medida integrados en la arquitectura de la vivienda, como esta librería firmada por la empresa Jesús del Ser.
El barro cocido, el terrazo, las pinturas minerales y los revestimientos de cal son otras opciones que la interiorista reivindica por su durabilidad y sus cualidades estéticas. Como resume la interiorista, "muchas veces no necesitamos inventar nada nuevo, sino utilizar bien lo que ya conocemos".
© Enric Badrinas¿Recuperar o sustituir?
Una reforma pensada para durar también debería contemplar qué ocurrirá cuando una superficie pierda su aspecto original o empiece a mostrar las señales del uso. Antes de sustituir un material, comprueba si existe alguna forma de restaurarlo o renovarlo.
La madera natural es uno de los ejemplos más claros. Cuando el tipo de pavimento lo permite, puede lijarse, tratarse y recuperar buena parte de su aspecto sin necesidad de levantarlo e instalar uno nuevo. Esta posibilidad alarga su vida útil y permite adaptar el acabado a los cambios de decoración. Y así lo hizo el estudio de interiorismo Júlia Brunet en este proyecto, donde se recuperó el suelo de parqué en punta Hungría.
Sin embargo, la restauración no siempre es la mejor solución. Un suelo sometido a un uso muy intenso o instalado en una vivienda con necesidades específicas puede requerir un material de mayor resistencia y menos mantenimiento. Por eso, Pia no cree que un material restaurable sea necesariamente mejor que otro prácticamente indestructible.
© Jordi CanosaUna casa atemporal no tiene por qué ser siempre igual
Pensar una reforma a largo plazo no significa que tengamos que renunciar a nuestros gustos ni que la casa deba permanecer inalterable durante veinte años. La decoración también cambia con nosotros, y parte de su interés está en poder actualizarla sin perder la esencia del proyecto.
Pia apuesta por una visión del interiorismo en la que los materiales se eligen teniendo en cuenta el conjunto, no de forma aislada. Esa coherencia permite combinar elementos de distintas épocas, incorporar nuevas piezas y modificar la decoración sin que cada cambio obligue a replantear toda la estancia.
Así que, antes de decidirte por un acabado, estudia la relación que mantendrá con el resto de la casa. Un material puede gustarte mucho por sí solo, pero difícil de integrar si condiciona demasiado las elecciones posteriores. En cambio, cuando existe una continuidad entre los distintos elementos, es más sencillo renovar el mobiliario, cambiar los colores o incorporar piezas que nos acompañen en nuevas etapas. Al final, una reforma bien planteada no consiste en congelar la decoración, sino en crear una base que admita cambios y siga teniendo sentido con el paso del tiempo. Lo ves en este dormitorio, un proyecto de Pia Capdevila, trabajado desde una paleta serena y una superposición de texturas, con paredes en estucados arenosos y una cuidada combinación de textiles y tapicerías.




